La humedad y el frío, los enemigos: mira cómo desempañar las ventanas de tu auto de forma rápida

En los meses de invierno, la falta de recambio de aire hace estragos al interior de los vehículos, repercutiendo en una peligrosa falta de visión desde el parabrisas hasta retrovisores, vidrios laterales y luneta.




Este año el invierno ha sido particularmente lluvioso en la zona central -y nadie dice que sea malo, puesto que estas regiones se encontraban con déficit hídrico- pero lo cierto es que para los conductores, las lluvias y/o el frío pueden representar un riesgo si es que no se toman medidas. Hace algunos días te contamos, por ejemplo, cuánto aumenta la distancia de frenado en suelo mojado y ahora te damos algunos tips básicos para desempañar los vidrios en esas mañanas heladas donde más que levantarse, dan ganas de no salir de la casa. Pero no siempre se puede.

Lo primero que hay que decir, es que es muy normal que se empañen los vidrios de un vehículo que por la noche queda estacionado a la intemperie. También es muy común que si no está ya condensado por dentro, al poco rato que se pone en marcha los vidrios comiencen a empañarse, cuestión que se da muy rápido en la medida que sean varios los ocupantes del vehículo. ¿Por qué ocurre? Simplemente por falta de recambio de aire y por la humedad exterior. De hecho, es poco probable que un auto se empañe en verano.

A desempañar...

Hay dos y hasta tres cuestiones claves en la tarea de desempañar un vehículo. Primero, en invierno los mandos de la calefacción deberían estar con recambio de aire, es decir, puestos en la función de entrada de aire desde el exterior (por lo mismo debes cerciorarte de que el filtro de cabina -también llamado de polen-, se halle en buen estado. Estos generalmente tienen un kilometraje establecido para recambio). Utilizar la función de recirculación solo empeorará la condensación interna.

Un filtro de polen que ya cumplió su vida útil, frente a uno nuevo.

Segundo, lógicamente ajustar la calefacción con aire tibio (al menos en un inicio) y dirigirlo donde tiene que ir: el parabrisas. A menudos los vehículos tienen un modo para llevar el flujo directamente al parabrisas o combinarlo entre el parabrisas, los pies o las salidas del tablero. Cualquiera puede ser efectivo, pero lo que no se debe olvidar es que las salidas del parabrisas deben sí o sí estar tirando aire. Para la luneta, bastaría con encender el defroster (aquellas líneas horizontales que recorren el vidrio). Si no funcionan, lo mejor sería llevar el vehículo donde un especialista, ya que es común que alguna de esas franjas se corte y el sistema deje de funcionar.

Finalmente, si lo anterior no funciona aún hay una carta bajo la manga: el aire acondicionado. Esta es la solución más rápida. Al encender este mecanismo, el aire interior se recambia de la manera más rápida posible y verás que los vidrios se desempañan en apenas unos minutos. En autos que no tengan aire acondicionado, la solución final será abrir un poco alguna de las ventanillas, para acelerar el recambio de aire.

Respecto de los retrovisores, actualmente muchos vehículos equipan desempañador de espejos, precisamente para evitar una falta de visión. Lamentablemente, los vehículos más viejos (o menos equipados) no lo tienen y en dicho caso, solo sirve armarse de valor, abrigarse y limpiarlos con un paño en una zona de detención segura.

También será más rápido que todo lo anterior, limpiar los vidrios con un paño, aunque volverán a empañarse si es que no se siguen los pasos anteriores

¿Una papa la solución?

Si el problema es día tras día, también se recomienda partir una papa por la mitad y frotarla por el lado interior del parabrisas. Luego se pasa un paño y se retiran los restos del tuberculo. El almidón hará que la humedad simplemente resbale. ¿Ya lo has probado?

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