SsangYong Rexton 2021: de esos que no se guardan prácticamente nada

Más allá de que sigue siendo tan capaz como siempre, ahora el todoterreno coreano es una versión mucho más refinada de sí mismo, gracias a una serie de mejoras en todos sus apartados. Hablamos del Rexton más completo de todos, en el cual es difícil echar en falta algo.




Este 2021 el SsangYong Rexton recibió un restyling de esos que se hacen notar, pues actualizó su look, refinó su habitáculo, sumó equipamiento y mejoró su mecánica. De ahí que la marca lo presentase como una nueva generación -la quinta afirmaron-.

Sin embargo, y en estricto rigor, es una renovación de la segunda generación lanzada en 2017 completamente desde cero. Fue entonces cuando el Rexton nos hizo olvidar a su antepasado nacido en 2001 (y con dos restyling a su haber), marcando así un antes y un después en su evolución.

Como sea, el nuevo SsangYong Rexton es una apuesta mucho más atractiva. Se luce y se aprecia muchísimo más lujoso, a la vez que conserva intactas sus aptitudes off-road, mostrándose así en un segmento con modelos de la talla del Honda Pilot, Hyundai Palisade, Subaru Evoltis y Jeep Grand Cherokee, entre otros.

El Rexton convence a primera vista, con una impronta rotunda, contundente y distinguida a la vez, hoy especialmente acertada en su frontal. Su gran parrilla octogonal, de entramado diamantado y marco cromado, además de unos nuevos grupos ópticos con tecnología led, refinan un conjunto que desde sus orígenes sabe cómo imponerse.

Así lo evidencia su característico estilo robusto, el cual conserva con un capó alto y nervado, prominentes guardabarros y buen despeje visual, entre otros.

También hay una mayor sofisticación a bordo. Desde que abrimos las puertas sentimos el rico tacto de su construcción, lo que se confirma una vez accedemos al habitáculo y nos encontramos con una gran atmósfera. De posición elevada y refinada en sus materiales, acabados y tecnología.

Los cambios introducidos al nuevo Rexton, le sientan muy bien. No son muchos, pero le suman puntos. Hablamos de un nuevo volante multifunción, un generoso cuadro de instrumentos TFT de 12,3″ (en nuestra versión) y de una consola central totalmente rediseñada, con una botonera, palanca de cambios y selectores para el sistema de tracción de nueva factura. Ahora también cuenta con un espacio para guardar objetos, cuyas tapas correderas apartan de la vista las cosas.

La experiencia de sentarse en un Rexton es muy agradable y hablo por todos quienes se subieron en cualquiera de sus filas, incluso en la tercera. Mi hijo de 12 años, 1,65 de alto y contextura delgada anduvo bien en ella.

Es imposible no reparar en sus asientos de nuevo diseño y tapicería de cuero con pespuntes a la vista. Los delanteros son de ajuste eléctrico y climatizados (frío y calor). Los traseros, calefactados.

Un detalle que nos gustó harto fue el mando para mover el asiento del copiloto, situado sobre el lateral del propio respaldo, de forma que el conductor puede accionarlo cuando no hay nadie al lado.

Las plazas delanteras son verdaderamente confortables... amplias, robustas y ergonómicas, permiten hacer varias horas de viaje de forma placentera. Un voluminoso y acolchado apoyabrazos central también ayuda en este cometido.

La segunda fila de asientos también goza de un buen espacio, permitiendo acomodar bien a tres ocupantes de contextura normal. El respaldo de la plaza central, eso sí, es un poco más duro, ya que allí se encuentra un apoyabrazos que puede desplegarse cuando solo viajan dos. Tiene para dejar bebestibles.

Como lo anticipamos, en la tercera corrida de asientos pueden viajar perfectamente dos niños de edad mediana. El único “pero” es su acceso algo justo y que requiere de mover dos palancas para dejarlo disponible, una para el respaldo y otra para levantar el asiento.

Más allá de esto, todos los ocupantes se sienten muy a gusto a bordo, gracias a un nivel de confort que se complementa con cortinillas para las ventanas de la segunda fila, así como salidas de aire y varios puertos USB en todas sus corridas de asientos. Su sistema de iluminación premium (táctil y ambiental) por todo el habitáculo aporta mucho a la hora de crear una atmósfera nocturna de calidad.

¿Qué echamos de menos? un sunroof acorde con las dimensiones del vehículo y para que brindara una mayor luminosidad de día al habitáculo, además de unas pisaderas laterales para facilitar el acceso.

Si hablamos ahora del maletero, el Rexton ofrece excelentes 641 litros por detrás de la segunda fila y 236 por detrás de la tercera, cuyos respaldos se abaten muy fácilmente a través de una cinta.

Su gran portalón es de accionamiento eléctrico, pero no manos libres. Este se puede abrir o cerrar desde un botón dispuesto ahí mismo o desde otro al interior del auto, así como desde la llave inteligente.

Casi nos olvidábamos de su pantalla táctil ahora de 10″, cuyo sistema de infoentretenimiento nos pareció rápido y preciso de manejar. Se puede enlazar al smartphone a través de bluetooth o puerto USB y cuenta con soporte para Android Auto y Apple CarPlay.

No toma mucho tiempo hacerse del centro de mandos del nuevo Rexton, al cual en su versión tope de línea (Limited Plus) no le falta nada. Un panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, botón de arranque, climatizador dual, freno de mano eléctrico, cargador inalámbrico para smartphone (funciona instantáneamente) y tres memorias para el asiento del conductor son parte de su dotación.

En términos de seguridad, siempre aplaudiremos a las marcas que mejoran su equipamiento de serie en una actualización. Es el caso de SsangYong con la última versión del Rexton, que deja atrás el pobre doble airbag de entrada del modelo 2017 (algo inconcebible para un auto de esencia familiar), para comenzar ahora con seis bolsas de aire, además de frenos ABS con EBD, ESP, asistente de arranque en pendiente, control de descenso y cámara de retroceso, entre otros.

En la versión Limited Plus -la tope de línea y que probamos- ofrece una cámara en 360º, cuyas vistas se pueden seleccionar desde un botón en la consola central. Esto más los distintos sensores de acercamiento dispuestos a su alrededor, una posición de manejo alta y una buena visibilidad a través de sus espejos y vidrios, nos facilitó notablemente las maniobras de estacionamiento en un auto de sus dimensiones, incluso en espacios reducidos. No fue problema estacionarme, gracias también a una dirección muy confortable, de rico tacto y fácil de maniobrar.

En el apartado de seguridad, vale precisar además que el Rexton ofrece desde la variante Limited -una antes de la testeada-, nueve airbags y varias ayudas a la conducción, entre ellas, frenado automático de emergencia, aviso de cambio involuntario de pista, asistente de mantenimiento en carril, detector de fatiga y alerta de avance del vehículo delantero, entre otros.

Se trata de los denominados sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), cada vez más comunes en el equipamiento opcional de distintas marcas, los cuales nos ayudan en ciertos momentos, como un despiste o un exceso de confianza. En mi caso, la alerta de que el vehículo de delante había avanzado me avisó más de una vez.

El SsangYong Rexton se ofrece con dos tipos de motorizaciones, una bencinera y otra petrolera, ambas turbo. Nosotros lo probamos con el bloque de cuatro cilindros turbodiésel de 2.2 litros, el cual recibe una mejora con la que ahora alcanza los 202 Hp y 441 Nm entre los 1.600 y 2.600 giros por minuto. Es decir, 21 Hp y 20 Nm extras, un buen punch.

Y no solo eso, pues este motor ahora está asociado a nueva transmisión automática de ocho velocidades, que reemplaza a la anterior 7G-Tronic de Mercedes-Benz.

Dicho esto, desde que nos ponemos en marcha sabemos que estamos ante un propulsor potente, enérgico y contundente, que se la puede con las dos toneladas que pesa el Rexton desde parado y que lo conduce con agilidad en tramos urbanos.

Eso sí, donde mejor se maneja el Rexton es en carretera. Allí el auto corre, alcanzando un buen ritmo, con aceleraciones progresivas y buenas recuperaciones. En ello también ayuda una caja lo suficientemente rápida y suave para hacer los cambios.

El Rexton ofrece un gran confort de marcha en todo tipo de superficies, gracias a unas suspensiones que filtran y amortiguan muy bien las irregularidades del camino. Es verdaderamente confortable, podemos viajar largos trayectos sin que el cuerpo lo resienta. Comodidad a la que también aporta un buen trabajo de aislamiento acústico.

En cuanto rendimiento, lógicamente por peso y tamaño (4.850 mm de largo), no es muy destacado. Nos dio 9 km/l en ciclo mixto, es decir, combinando el manejo en ciudad y carretera.

Finalmente, y más allá de que en esta ocasión no lo manejamos fuera del asfalto, no hay que olvidar que el Rexton es un todoterreno con buenas cualidades para el manejo off-road, gracias a unos ángulos de ataque y salida de 20º y 22º, ventral de 20º y un despeje del piso de 224 mm. Además cuenta con un sistema de tracción total con modos 2H, 4H y 4L.

En conclusión, el SsangYong Rexton 2021 es un auto contundente en su propuesta, que no descuida ninguno de sus apartados buscando convertirse en una gran opción para la familia. No es barato, es cierto, cuesta 34 millones de pesos, pero ofrece harto por ese precio: espacio, equipamiento, potencia, comodidad y seguridad para siete.

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