Por Cristina CifuentesGuerra entre Irán y EE.UU. ensombrece cumbre entre Xi y Trump en Beijing
La visita ocurre en momentos en que Trump asegura que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se encuentra en una situación crítica, tras rechazar la respuesta de Teherán a la propuesta para poner fin a la guerra, calificándola de poco seria.

La esperada cumbre entre el Presidente estadounidense, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, que fue postergada en marzo pasado, finalmente se concretará este jueves y en esta ocasión el encuentro se ha visto ensombrecido por la guerra en Irán y el respaldo de Beijing a la República Islámica.
La visita, del 13 al 15 de mayo, ocurre en momentos en que Trump asegura que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se encuentra en una situación crítica, tras rechazar la respuesta iraní a la propuesta para poner fin a la guerra, calificándola de poco seria. El lunes, el líder republicano tildó la contraoferta iraní de “basura”, y añadió que ni siquiera se molestó en leer el documento completo.
Trump reiteró este lunes que la propuesta de Irán para poner fin a la guerra en el contexto de las negociaciones con Washington es “inaceptable” y avisó que el alto el fuego está “en estado crítico” y es “increíblemente débil”. “Está en estado crítico. Yo diría que el alto el fuego sigue en pie, pero es como cuando el médico entra y dice: ‘Señor, su ser querido tiene aproximadamente un 1% de posibilidades de sobrevivir’”, indicó.
Irán afirmó que su respuesta a la propuesta estadounidense para poner fin a la guerra fue una respuesta “generosa y responsable”, centrada en el levantamiento del bloqueo del estrecho de Ormuz. Asimismo, indicó que las decisiones sobre su programa nuclear se pospondrían hasta que “llegue el momento oportuno”.
Funcionarios estadounidenses que conversaron con la agencia Reuters y que adelantaron información sobre la visita de dos días de Trump a China, en el primer encuentro de ambos mandatarios en seis meses, indicaron que la guerra de Irán será uno de los temas que tratarán en su reunión.

Trump instará a Xi a que frene el apoyo de China a Irán. “Espero que el presidente ejerza presión”, dijo un funcionario estadounidense a los periodistas en una conferencia de prensa que fue citada por el diario Financial Times.
El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó a EFE que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados “positivos y concretos”, ya que Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que, a su juicio, no sería posible “sin apoyo chino”.
Además, el funcionario estadounidense indicó que Trump retomaría las conversaciones previas con Xi sobre el suministro de componentes de doble uso y posibles exportaciones de armas. “El presidente ha hablado en repetidas ocasiones con el secretario general Xi Jinping sobre Irán y Rusia, incluyendo los ingresos que China proporciona a ambos regímenes, así como bienes, componentes y piezas de doble uso, sin mencionar el potencial de las exportaciones de armas”, declaró uno de los funcionarios
“Espero que esa conversación continúe. Creo que en los últimos días se han visto algunas medidas, como sanciones, por parte de Estados Unidos, que estoy seguro formarán parte de esa conversación”, añadió.
El Departamento de Estado impuso el viernes sanciones a tres empresas chinas de satélites por proporcionar imágenes y otros servicios a Irán que le ayudaron a llevar a cabo ataques militares contra las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente. El Departamento del Tesoro también sancionó a Yushita Shanghai International Trade por ayudar a la República Islámica a importar sistemas portátiles de defensa antiaérea (MANPADS) de China.
El lunes, China se pronunció en contra de estas sanciones, calificándolas de ilegales y unilaterales, según informó Reuters.

“Siempre hemos exigido a las empresas chinas que realicen sus negocios de conformidad con las leyes y regulaciones, y salvaguardaremos firmemente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas”, dijo el portavoz Guo Jiakun en una conferencia de prensa.
“La prioridad imperiosa es evitar por todos los medios una reanudación de los combates, en lugar de utilizar la guerra para asociar maliciosamente y difamar a otros países”, añadió.
Antes de que Trump llegue a China, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantendrán este miércoles en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que Beijing dijo que salieron “consensos preliminares”.
Taiwán en la agenda
Otros de los temas a tratar será sobre Taiwán y no se espera que sea fácil. Esto porque Xi está frustrado con Washington, que sigue siendo el principal aliado internacional y proveedor de armas de la isla, gobernada democráticamente y que Beijing reclama como territorio chino.
China ha incrementado su presencia militar cerca de Taiwán en los últimos años, pero la política estadounidense no cambiará, dijo el funcionario consultado por Reuters.
Trump autorizó, en diciembre, un paquete de armas para Taiwán valorado en 11.000 millones de dólares, en lo que fue considerado la mayor venta de armas jamás realizada a la isla, pero aún no ha concretado la entrega e incluso reconoció haber conversado sobre la venta con Xi. El republicano se ha quejado de que Taiwán le “robó” el negocio estadounidense de semiconductores y ha exigido que Taipei pague a Estados Unidos por protección.
Otros temas
Los asesores de Trump expresaron una creciente preocupación por los modelos avanzados de inteligencia artificial que se están desarrollando en China y consideraron que ambas partes necesitan “un canal de comunicación” para evitar conflictos derivados de su uso.
“Aún no se ha determinado cómo será eso, pero queremos aprovechar esta oportunidad con la reunión de líderes para entablar un diálogo y ver si deberíamos establecer un canal de comunicación sobre asuntos de IA”, comentó uno de los funcionarios.

Washington también ha deseado durante mucho tiempo entablar conversaciones con Beijing sobre armas nucleares, aunque China sigue mostrándose reacia a hablar de su arsenal. El gobierno chino ha comunicado en privado a Estados Unidos que “en este momento no tiene ningún interés en sentarse a debatir sobre el control de armas nucleares ni nada por el estilo”, declaró el funcionario.
La última reunión entre Trump y Xi tuvo lugar en octubre en Corea del Sur, donde acordaron hacer una pausa en la dura guerra comercial que había llevado a Estados Unidos a imponer aranceles de tres dígitos a los productos chinos y a Beijing a amenazar con restringir el suministro mundial de tierras raras.
En febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que Trump no tenía autoridad para imponer muchos de sus aranceles a las importaciones a nivel mundial. Él ha prometido volver a imponer algunos aranceles utilizando otras vías legales.
La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que “el resultado más probable es una extensión de la actual tregua”, con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de “un alivio parcial de aranceles”.
Anna Kelly, subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, declaró que los líderes discutirían acuerdos en los sectores aeroespacial, agrícola y energético. Ambas partes han estado analizando posibles compras chinas de aviones Boeing y soja.
Según informaron los funcionarios, que conversaron con Reuters, se espera que Estados Unidos y China acuerden la creación de foros para facilitar el comercio y la inversión mutuos, mientras que se prevé que China anuncie compras relacionadas con aviones Boeing, la agricultura estadounidense y la energía.
Según uno de los funcionarios, los planes para la creación de una Cámara de Comercio y una Cámara de Inversiones podrían anunciarse formalmente en la reunión, pero esos mecanismos podrían necesitar trabajo posterior antes de que puedan implementarse.
Los dos países también discutirán la posibilidad de extender la tregua en su guerra comercial que permite el flujo de minerales de tierras raras de China a Estados Unidos, aunque aún no está claro si ese acuerdo se extenderá esta semana, dijo el funcionario.
El diario The New York Times señaló que la reunión entre Trump y Xi en Beijing “está marcada por la incertidumbre y la esperanza”. El periódico indicó que en Asia, la región más afectada y con mayor rapidez por la escasez de petróleo derivada de la guerra y el estricto control chino sobre las exportaciones de productos petrolíferos, “el ambiente es particularmente sombrío”.
El diario conversó con funcionarios y líderes quienes señalaron que la mayoría de las potencias medianas se sienten abrumadas por el deterioro del orden mundial. “Muchos creen que la cumbre tiene más potencial para causar daño que para ayudar. Y el enfoque visceral de Trump ante los problemas complejos es la principal fuente de ansiedad”, destacó.
Durante meses, a los funcionarios asiáticos les ha preocupado que el presidente republicano pudiera estar demasiado ansioso por llegar a un acuerdo con Xi, poniendo fin a la venta de armas a Taiwán o aceptando un lenguaje político más suave que podría facilitar que China socavara la isla democrática.
“Eso sería la peor pesadilla”, dijo al periódico un funcionario taiwanés que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos internos del gobierno. Insistió en que era improbable que Estados Unidos redujera su apoyo.
“Pero cualquier concesión sobre Taiwán podría llevar a otros socios estadounidenses a temer ser abandonados. La presión de Beijing para lograr el cumplimiento en otros territorios en disputa se vería reforzada, desde la frontera con India hasta el Mar de China Meridional”, escribió el periódico.
“Los funcionarios vietnamitas afirmaron que si el presidente Trump hace un gesto conciliador o halaga a Xi, incluso sin concesiones mayores, China ganará margen de maniobra para presionar con más fuerza a los países más pequeños”, añadió.
Otra preocupación que se está debatiendo en toda la región es que Trump pueda modificar los planes de seguridad a largo plazo a cambio de mejores condiciones económicas con China.
La decisión de Trump de desviar un grupo de ataque de portaaviones del Pacífico y municiones de Corea del Sur para la guerra en Irán pudo haber impulsado un mayor redespliegue de tropas. Cuando el Pentágono anunció la retirada de al menos 5.000 soldados de Alemania tras las declaraciones del mandatario republicano, en las que expresaba su descontento con el canciller alemán, los aliados en Asia recordaron una vez más la rapidez con la que puede debilitarse la disuasión colectiva, dijo el Times.
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