Volvo XC40 T5 Recharge Hybrid: nuevos hábitos para una transición inteligente

El SUV enchufable de los suecos tiene todas las opciones para aumentar la eficiencia, pero se requiere cambiar en varios aspectos.




El tema de la electromovilidad dejó de verse como un tema a futuro. El avance de las tecnologías más eficientes ya son parte de la cotidianeidad, aunque todavía en bajo número. Pero es un tema que se espera ir mejorando rápido y para eso es fundamental una mayor oferta (y ojalá con precios más accesibles).

Volvo es una de las marcas que estableció su camino hacia los vehículos electrificados y ya posee varios modelos en el país. Algunos 100% eléctricos y otros que combinan el uso de motores a combustión con bloques eléctricos, modalidad que se ve como una buena transición hasta el momento en que la infraestructura de la red eléctrica sea más consistente y más generosa en número.

Y el XC40 T5 Recharge Plug-In Hybrid fue precisamente el modelo con el que los suecos abrieron esta puerta que permite contar, por momentos, con un modelo cero emisiones, pero sin el temor a quedarse sin energía y parado a la vera del camino, ya que tiene el motor a combustión le permite una autonomía tradicional.

Esas dudas que generan los modelos electrificados -varios pueden pensar que todos son eléctricos- es muy razonable. Pero, tal como ha ocurrido en países europeos principalmente, poco a poco las personas se irán adaptando y cambiando hábitos de manejo para una conducción más sustentable, ya que si se quiere ahorrar dinero en combustible y no generar contaminación, en estos híbridos plug-in (enchufable) es necesario saber que se debe cargar el vehículo durante la noche tal como se hace con un celular. Y eso, al día siguiente, si se utiliza en un trayecto promedio en la ciudad, redundará en eficiencia. Pero hay que acostumbrarse y contar con puertos de carga en el hogar, algo que no todos hoy pueden hacer.

Cambio de hábito

El Volvo XC40 T5 Recharge Plug-In a nivel de diseño no tiene grandes diferencias con su hermano XC40, incluso comparten la misma plataforma modular CMA. Eso sí, como se trata de una versión con acabado R-Design, se aprecia una imagen más deportiva, con neblineros delanteros, el techo y las carcasas de los espejos en color negro, las llantas de 20′', la doble salida de escape, los vidrios traseros tinteados y las barras de techo que son reales y no decorativas.

Para reconocer en la calle esta alternativa (un XC40 tradicional puede tener el mismo equipamiento exterior) existe un gran detalle: por el costado del conductor, casi sobre el neumático delantero, se encuentra ubicado el puerto de carga, dejando la entrada al tanque de combustible por el costado derecho, sobre el eje trasero. También la palabra Recharge sobre el pilar C.

La gran diferencia entonces está en el funcionamiento (lo que marca la distancia en el precio también). En este punto, el responsable es el tren motriz, compuesto por el motor gasolinero T5 de tres cilindros y 1.5 litros turbo que desarrolla 177 Hp, el cual trabaja en conjunto con un bloque eléctrico que genera 80 Hp (60 kW) y 160 Nm.

En conjunto, la entrega de potencia es de 257 caballos (192 kW) con un par de 425 Nm, lo que se traspasa al eje delantero mediante una transmisión automática de doble embrague de siete marchas.

El andar de este SUV es muy distinto. El silencio de la partida ya provoca una sensación distinta y no es broma que uno al volante maneja con menos tensión debido al menor ruido.

La comodidad, la materialidad, las terminaciones están a la altura de lo que es Volvo. Refinado, con buen gusto y sofisticado, el habitáculo es un ambiente en el que predomina como siempre el minimalismo, pero en la manera justa, sin elementos ausentes y con toda la tecnología que uno exige en estos días (y más con vehículos que superan los 50 millones de pesos). A eso se suman pequeños detalles, como el volante multifunción calefaccionado y forrado en cuero.

Para la conectividad, resalta de entrada es la pantalla de 9′' instalada de manera vertical, como un tablet. Se ve perfecto, la luminosidad no sufre con el sol y su uso es muy intuitivo. Además, gracias al sistema Sensus de Volvo, se enlaza con Apple CarPlay y Android Auto. También cuenta con cargador inalámbrico, aunque lo que marca distancia es el sistema de sonido de Harman Kardon con 600w de salida y 13 parlantes. Un pequeño lujito para quienes disfrutamos de manejar con música.

En cuanto a la instrumentación, frente a nuestros ojos tenemos un tablero digital de 12,3′'. A diferencia del tradicional XC40, este tablero tiene un reloj para el velocímetro y otro para el indicador de energía. Y en el centro podemos tener el navegador para no desviar la atención a la pantalla.

Para movernos, tenemos cuatro alternativas: Hybrid (mixto), Power (más deportivo), Pure (100% eléctrico) y Off-Road, que gestiona el torque entre ruedas en caminos más complicados. Estas opciones se manejan desde un botón Drive Mode en la consola central

El modo Hybrid lo entrega por defecto el sistema. Es donde se puede alcanzar el mejor rendimiento combinando el uso de ambos motores, homologando incluso 45 km/l litros en régimen mixto.

El modo Power nos permite tener una respuesta más directa, una entrega más inmediata de potencia, aunque eso juega en contra del rendimiento. Ahora, el modo Pure es el que hace la gran diferencia y donde nos queremos detener un poco.

En este modo el vehículo va con el motor eléctrico, sin gastar una gota de gasolina, por ende, no contaminando. Pero la capacidad que tiene no supera los 50 km en el mejor de los casos, manejando de manera suave, presionando de manera progresiva el acelerador y regenerando con los frenos en lugar de dejar que e vehículo se desplace suave cuando viene un semáforo en rojo, por ejemplo.

Esos 50 km (que pueden ser menos dependiendo del manejo), para un día puede ser suficiente, si es que el trabajo o el destino no supera los 25 km. Y en la noche se llega a cargar a la casa. Ahí no tenemos problemas.

El inconveniente de estos modelos plug-in hybrid es si queremos cargarlos de manera rápida para seguir funcionando en modo eléctrico.

Este modelo (y la mayoría de los que cuentan con este sistema) demora en recargar la batería de 10,7 kWh -instalada en el espacio para el túnel de la transmisión- entre tres y ocho horas, dependiendo del enchufe domiciliario.

Si se cuenta con un amperaje de carga de 16 amperes cargará unos 3,7 kW por hora, pero si es de solo 6 amperes será 1,4 kW por hora.

Lo bueno de este Volvo es que la marca entrega un wallbox de carga gratis al adquirir el vehículo. Luego, se debe adaptar al hogar para el mejor funcionamiento.

Entonces, hay que estar muy claros de lo que ofrece este modelo. Si queremos viajar en modo eléctrico, la distancia no puede ser muy grande y es necesario hacer el hábito para recargar cada noche. Ahora, siempre está la opción de combinar el uso y tener un gran rendimiento sin preocuparnos de la autonomía.

Conscientes de eso, el resto es disfrutar. El manejo es suave, progresivo en la entrega, con un buen tacto y una dirección directa, sumado a una suspensión que favorece el confort de marcha, sin caer en una esponjosidad que nos haga sentir inseguros.

Ese es otro punto que no podemos obviar. Si bien Volvo quiere ser reconocido por su avance hacia la electrificación, la seguridad es un emblema que va pegado a la marca como los mismos focos que simbolizan el martillo de Thor.

En este caso, cuenta con un. Equipamiento superior, desde el sistema City Safety que detecta ciclistas, peatones y animales grandes con frenado autónomo hasta la presencia de siete airbags, control de estabilidad y de tracción, control de descenso; asistente de mantenimiento de carril, sistema de protección contra impactos laterales, soporte de mitigación de colisión delantera, cabina de seguridad con acero reforzado, frenos ABS con EBD, control de estabilidad, control de descenso, asistente de partida en pendientes, además del Pilot Assist que proporciona asistencias a la conducción hasta a 130 km/h y el Blis, sistema que avisa sobre los punto ciegos con alerta de tráfico cruzado.

En conclusión, tenemos un vehículo que establece un puente entre la combustión y la electrificación completa, modelo que nos permite hacer un uso más racional, en el que debemos acostumbrarnos a ciertos hábitos para darle una mayor eficiencia, pero siempre acompañado de la completísima seguridad de Volvo y de su gran calidad interior. Eso sí, el costo no es menor, este modelo tiene un precio de US$ 61.900, o sea, poco más de $ 52 millones.

Ficha Técnica Volvo XC40 T5 Recharge Hybrid

Motor: 1.5 Turbo + motor eléctrico

Potencia: 257 Hp

Torque: 425 Nm

Caja: AT 7 velocidades

Tracción: FWD

Largo x ancho x alto: 4.425 mm x 2.034 mm x 1.642 mm

Vel. Máxima: 180 km/h

0-100 km/h: 7,3 segundos

Autonomía modo eléctrico: hasta 46 km

Maletero: 452 litros

Precio: US$ 61.990

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