Por Cristina CifuentesAlejandro Gaviria: “Petro va a seguir teniendo una influencia política en Colombia”
En entrevista con La Tercera, el exministro de Educación del actual mandatario y de Salud del expresidente Juan Manuel Santos, analizó la segunda vuelta electoral en el país que hoy se dirime entre los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.

Nació en Chile casi por accidente, cuando sus padres cursaban sus estudios universitarios en Santiago. Con apenas dos años volvió a Colombia, y aunque estudió Ingeniería Civil en Antioquia, desarrolló casi toda su carrera profesional como economista. A nivel político, fue ministro de Salud de 2012 a 2018, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, y también fue titular de la cartera de Educación, de 2022-2023, en la administración Gustavo Petro.
En conversación con La Tercera analizó el balotaje que hoy se realiza en el país y que se definirá entre el candidato Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria, e Iván Cepeda, de Pacto Histórico.
En esta segunda vuelta, Colombia deberá decidir por dos candidatos muy opuestos, ¿cómo evalúa esta situación de polarización en el país?
Hay una gran polarización que tiene muchas dimensiones. Primero, una división del voto casi por mitades; existe una polarización geográfica, el centro de Colombia vota más por la derecha, la periferia más por la izquierda. El centro es muy distinto a la periferia, que es más en vía de desarrollo, con una inserción menor en la economía nacional y global. Y también las ciudades grandes de Colombia, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga están muy segregadas socioeconómicamente. Las clases medias y altas votan de una manera, las clases bajas votan de otra distinta.
¿Qué se juega el país en las elecciones?
Sobre este tema hay dos visiones. Primero, que hay mucho en juego y la elección ha sido presentada, por muchas personas, sobre todo quienes están participando más en política, casi como una división donde Colombia se juega su destino. Y, por un lado, hay una opción que muchos catalogan incluso de extrema derecha y algunos llaman “fachista”. Y, la otra opción, que muchas catalogan también de ultraizquierda y algunos llaman comunista. Esa es la caricatura, el eje en el que ha estado la elección, que a mí me parece exagerado. Pero, a pesar de todo, Colombia tiene que resolver problemas urgentes. Tiene el déficit fiscal más grande de América Latina. En buena parte de su territorio ha perdido el control de este con organizaciones armadas, y en los temas sociales, sobre todo en el tema de salud, hay un deterioro inmenso en los últimos años y lo que se juega Colombia es que no sea capaz de resolver esos problemas. Un Estado sostenible, un Estado que tenga la capacidad de controlar el territorio y que cumpla con sus obligaciones sociales.
¿Qué factores han influido para que Colombia tenga en estas elecciones a dos candidatos tan diferentes?
Yo diría que se pueden considerar ambos populistas. Creo que esta elección se puede definir sobre todo como un populismo de derecha, casi que de libro de texto, con elementos de Bukele, elementos de Milei, elementos de Trump, y en el otro lado, no tanto por el candidato Iván Cepeda, que tiene una personalidad más calmada, pero por la figura de Gustavo Petro, quien está detrás, que es casi el típico caudillo populista latinoamericano. Y esta polarización, este fracaso del centro político, no es único de Colombia, por supuesto. Ya se había dado en el 2022 y tiene que ver con tres fenómenos. Primero, los partidos tradicionales en Colombia, que representaban el centro político, a pesar de que también tenían una forma de operar basado en relaciones de clientelismo, patronaje, han venido perdiendo fuerza. (Esto ha ocurrido) por la Constitución del año 91, que hizo una apertura política. Hay más competencia, hay nuevos actores. El papel de las redes sociales ha sido determinante y en Colombia, también hay un punto de inflexión en la política en 2016. En ese año hubo un plebiscito sobre los acuerdos de paz con las FARC y desde allí la polarización ha sido muy grande. Fue como un punto de inflexión. Desde entonces, esto ha llevado a una pérdida electoral que va un poco más allá de lo que podríamos llamar el centro político, que en Colombia tiene como dos partes. una de los partidos tradicionales, muy parecido a lo que ha ocurrido en América Latina. Y en otro, hay un centro urbano intelectual que alcanzó a tener en la elección de 2018 cierta importancia electoral. Sergio Fajardo tuvo entonces cinco millones de votos, pero que ha venido perdiendo mucha fuerza en medio de la polarización.
¿Qué rol ha tenido el Presidente Petro en estas elecciones?
Él dominó completamente la agenda del país, la discusión de todos los días ha girado en torno a los mensajes en la red social del Presidente Petro, que creo que tiene un récord mundial de participación en esa red. Si miras en un día cualquiera, hay 20 o 30 mensajes, incluso algunos muy largos. Lo segundo, es que él tuvo un éxito político. Él fue capaz de articular la frustración de muchos colombianos que se sentían excluidos tanto del sistema político como del sistema económico. Pero también, en cuanto a las políticas públicas, un gobernante (ha sido) un gobierno ineficaz. O sea, los logros reales son menores que su capacidad retórica y sus logros simbólicos. Claro, muchos sectores, sobre todo el establecimiento tradicional en Colombia, miraron a Petro como una anomalía, como un paréntesis, pero claramente no es un paréntesis. Petro yo creo que va a seguir teniendo influencia en Colombia. Si uno quisiera decirlo de alguna manera es como el surgimiento de una especie de peronismo colombiano, de una persona que logró una relación política distinta, más simbólica, identitaria con 40% o un porcentaje más alto de la población. También hay que decir que los miedos que se tenían con respecto al gobierno de Petro inicialmente, que la economía iba a entrar en una crisis muy grande o que el dólar iba a alcanzar niveles que nunca había alcanzado, tampoco se cumplieron, e incluso algunos de los resultados económicos del país en los últimos años no son malos. La tasa de desempleo es la menor en muchos años, la economía, como la chilena, está estancada hace una década. No crece mucho más del 3%. Pero tampoco estamos en una crisis económica. Incluso en las principales ciudades hay una especie de boom de consumo que tiene muchas explicaciones distintas a las del gobierno. Las remesas internacionales han crecido. Colombia también tiene estas economías ilegales que hacen que existan más ingresos. El precio del café está muy arriba, el precio del oro también, el del petróleo también. Entonces, Colombia ha tenido cuatro años de relativa tranquilidad económica, incluso podría decir de relativa bonanza económica en algunos sectores.
¿Cómo evalúa al candidato Abelardo de la Espriella?
Es claramente un candidato populista de derecha, no tiene experiencia política. Hay una preocupación, que yo comparto, de ciertas derivas autoritarias, por ejemplo, de cierto hostigamiento, como candidato, a los periodistas que lo critican. Me parece preocupante. Ha hecho una campaña alejada de los partidos tradicionales, con sobre todo una presencia virtual, innovando con estos temas de inteligencia artificial y todo, que demuestra también el cambio en la política global. Es un misterio en alguna medida. También no sabemos cómo va a ser el gobierno de él. Hay preocupación, sobre todo en cuanto a la restricción de libertades individuales. Su figura es un poco extraña, porque hay declaraciones en el pasado donde él se presentaba primero como una persona no creyente, como una persona que criticaba ciertos aspectos tradicionales de la cultura colombiana y hoy se muestra como todo lo contrario. O sea, tiene como esa figura a lo Trump, de que creó una personalidad política que no parece ser su esencia como ser humano. Entonces, eso a mí me genera cierta inquietud. Las proyecciones hoy día muestran que va adelante entre cinco y seis puntos porcentuales. O sea que podría ganar la elección por más de un millón de votos, aunque parece estar en los últimos días el otro candidato repuntando un poco.
¿Qué papel ha jugado el proceso de paz en estos comicios?
Colombia tuvo un proceso de paz con las FARC en el año 2016. Después vino un gobierno de derecha del presidente Iván Duque del año 2018 al 2022, en el cual no se implementaron buena parte de las políticas públicas que se derivaron de los acuerdos, y en el año 2022 el Presidente Petro trata de implementar una estrategia que llamó La Paz Total, que era negociaciones de paz simultáneas con diferentes grupos armados organizados que tienen en Colombia dos vertientes. Algunas vienen de disidencias de las guerrillas y otros vienen de grupos paramilitares. Esa es La Paz Total como fue concebida, o sea, un montón de negociaciones simultáneas, que derivó -en mi opinión- en una especie de anarquía. Empezó el 31 de diciembre del año 2022, apenas iniciando el gobierno Petro con un cese al fuego, o sea, donde el Estado colombiano decidió empezar negociaciones de paz, básicamente diciendo que no los vamos a perseguir. Y ese tema ha sido uno de los temas principales de la campaña y, por supuesto, ha sido explotado por el candidato Abelardo de la Espriella, que lo muestra como una especie de anarquía y que él quiere poner orden con un discurso que tiene un tinte. Y en Colombia, como ha ocurrido y está ocurriendo en México y en otros países de América Latina, ha perdido buena parte del control del territorio en la periferia del país. O sea, hay lugares donde la regulación social, el control del territorio, incluso la administración de los recursos del Estado, está en manos de estos grupos. Los cultivos de uso ilícito de coca han crecido en Colombia, vienen creciendo desde antes del gobierno de Petro, pero hoy en día estamos cerca de las 60.000 hectáreas. Estos grupos armados organizados también están en la explotación de la minería ilegal. Es uno de los principales problemas del país. Esta pérdida de la presencia del Estado.
¿Cuáles son los principales desafíos que va a tener el próximo gobierno?
El primero es el tema de la seguridad, sobre todo la pérdida del control del territorio por parte del Estado en muchas partes del país. El segundo, Colombia tiene el déficit fiscal más alto de América Latina. Corregir este tema y hacerlo prontamente y volver a ganar la confianza de quienes financian al Estado colombiano. El tercero es el tema de salud. Colombia tiene el sistema de salud hoy en la peor crisis de hace 30 años. Yo fui ministro de Salud por mucho tiempo y todos los ministros de Salud administramos crisis, pero la de ahora es en cuanto al déficit y los problemas de atención 234 veces mayor a la que me tocó, por ejemplo.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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