Por Fernando FuentesAnalistas advierten sobre efecto que operación de Trump en Venezuela puede tener en resolución de otros conflictos
Mientras América Latina calibra las amenazas lanzadas por Washington a países como Colombia, Cuba y México, y Donald Trump reflota su interés por Groenlandia, expertos advierten que la captura de Nicolás Maduro podría alentar a Rusia y China a ejercer presión de igual forma sobre sus vecinos regionales más pequeños.

Cuando el presidente Donald Trump anunció el sábado que Estados Unidos “gobernaría” Venezuela por ahora, él y sus principales asesores dejaron claro que Washington podría no detenerse allí y exigieron que el resto del mundo tomara nota.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que el dictador venezolano, Nicolás Maduro, capturado en una redada nocturna y extraditado a Nueva York el sábado para ser acusado formalmente de narcotráfico, “tuvo la oportunidad” de salir por su cuenta antes de convertirse en el último ejemplo de un líder que paga un alto precio por no responder a la presión de Trump.
“Él tuvo su oportunidad y la desperdició”, dijo Hegseth sobre Maduro.
Para el medio Politico, la “Operación Resolución Absoluta” que llevó a la captura de Maduro, es una muestra de que “los halcones están ganando” en la Casa Blanca. Al respecto, argumenta que los ataques contra Venezuela y la detención del líder chavista “representan una importante victoria para los halcones de la política exterior en el gabinete del presidente Donald Trump, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, quienes han abogado por un aumento de la presión contra Venezuela en los últimos meses en nombre de derrocar a un líder al que denunciaron como un narcotraficante autoritario”.

“Esto está muy lejos de su primer gobierno, cuando Trump lanzó la idea de invadir Venezuela, pero fue desestimado por los entonces secretario de Estado Rex Tillerson, secretario de Defensa James Mattis y el asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster”, agrega.
En ese sentido, el exasesor de Seguridad Nacional John Bolton, dijo a CNN que el plan para derrocar a Maduro surgió durante el primer mandato de Trump. Bolton, quien asesoró al republicano entre 2018 y 2019, recordó que él y su equipo lograron que el mandatario se interesara en la idea de remover al líder chavista, pero “no pudieron mantenerlo concentrado en ello”. Pese a ello, reconoció que el inquilino de la Casa Blanca ya estaba “muy interesado en el petróleo venezolano” durante su primer mandato.
Bolton reconoció que el secretario de Estado y asesor interino de Seguridad Nacional, Marco Rubio, pareció haber tenido más éxito convenciendo a Trump de tomar medidas en su segundo mandato. “Creo que esta vez Trump se dejó persuadir, obviamente, a participar en ello debido a la persistencia de Rubio y debido a los beneficios políticos”, comentó.
La redada contra Maduro constituye, según Politico, “una descarada escalada de la intervención estadounidense en un país extranjero”, que tuvo lugar el mismo fin de semana en que Trump amenazó públicamente con defender a los manifestantes iraníes contra su propio gobierno. “Sirve como colofón ideal para el primer año de Trump en el poder, marcado por una participación mucho mayor en conflictos extranjeros de lo que predijo el candidato Trump o el primer mandato de Trump”, destacó el medio estadounidense.
Con duras amenazas dirigidas a toda la región, Trump y su equipo dejaron en claro que Venezuela podría ser sólo el comienzo, generando temor en todo el hemisferio occidental, apunta Politico, que pone de relieve que los comentarios amenazantes se entrelazaron con amenazas específicas hacia otros tres países que pronto podrían estar en la mira de la administración republicana: Colombia, Cuba y México. “El resto del hemisferio está prestando atención y tratando de contrarrestar a Trump mediante condenas del ataque en sí y advertencias de lo que podría suceder después”, añadió.
“Todas las naciones de la región deben permanecer alertas, ya que la amenaza se cierne sobre todos”, declaró el gobierno cubano en un comunicado.
Mientras tanto, las advertencias de la Casa Blanca se vuelven más contundentes y tajantes. Trump volvió a acusar al presidente de Colombia de “fabricar cocaína” y reafirmó sus amenazas anteriores de que “debe cuidar su trasero”. Predijo que “hablaremos de Cuba”. En tanto, Marco Rubio ofreció una amenaza más siniestra sobre futuras acciones estadounidenses. “Miren, si viviera en La Habana y trabajara en el gobierno, estaría preocupado”, señaló.
Más temprano el sábado, durante una entrevista telefónica con Fox News, Trump advirtió que “habrá que hacer algo con respecto a México”, afirmando que le preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum si quiere la “ayuda” del Ejército estadounidense para erradicar los cárteles de la droga.
“El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”, advirtió Trump.
Pero su operación en Venezuela encontró críticas en la región. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien en los últimos meses ha intentado establecer una relación con Trump, dijo en una publicación en X que la destitución de Maduro “cruzó una línea inaceptable” y “recuerda los peores momentos de interferencia en la política de América Latina y el Caribe”.
Brian Winter, analista experimentado de la política latinoamericana y editor en jefe de la revista Americas Quarterly, señaló en X que la captura de Maduro “es una de las decisiones más trascendentales en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica”. “Aún quedan muchas preguntas sin respuesta, pero la operación confirma el regreso de Washington como policía en su ‘esfera de influencia’, una idea que definió gran parte de los siglos XIX y XX, pero que se había desvanecido desde el fin de la Guerra Fría. En cierto modo, recuerda no solo a Panamá en 1989, sino también a Nicaragua o República Dominicana en la década de 1910: invasiones para derrocar a líderes que Washington consideraba una amenaza a la seguridad nacional”, planteó.
Amenazas a Groenlandia
Trump esbozó una política exterior expansionista más agresiva en su discurso inaugural hace casi un año, sorprendiendo a sus aliados de larga data con amenazas de convertir a Canadá en “el estado número 51” y colonizar Groenlandia, una región autónoma que pertenece a Dinamarca.
En el caso de Groenlandia, las amenazas reflotaron en las últimas horas. “Necesitamos Groenlandia, sin duda. La necesitamos para nuestra defensa”, declaró Trump a The Atlantic en una entrevista publicada este domingo, describiendo la isla como “rodeada de barcos rusos y chinos”.
Durante la misma jornada, Katie Miller, esposa del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, publicó una foto de Groenlandia cubierta con la bandera estadounidense. Sobre ella, Miller escribió “PRONTO”.
El embajador de Dinamarca en Estados Unidos, Jesper Moeller Soerensen, respondió: “Esperamos pleno respeto a la integridad territorial del Reino de Dinamarca”. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha criticado repetidamente el interés de Trump en colonizar la isla. “Estados Unidos no se apoderará de Groenlandia”, declaró con firmeza en diciembre.
Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar de Defense Priorities, organización que apoya la moderación estadounidense, afirmó haber desestimado durante mucho tiempo las declaraciones de Trump sobre Groenlandia. “Ahora no estoy tan segura”, dijo. “No sería tan difícil para Estados Unidos desplegar doscientos o miles de soldados en Groenlandia, y no tengo claro quién podría hacer algo al respecto”, señaló. A su juicio, Venezuela “sí plantea la pregunta de si Estados Unidos puede declarar ilegítimo a un líder, destituirlo y luego gobernar el país, ¿por qué no pueden hacerlo otros países?”.
Para el politólogo estadounidense y presidente y fundador de la consultora de riesgo político Eurasia Group, Ian Bremmer, “el presidente Trump no está bromeando sobre Groenlandia (como lo hizo con el comentario sobre el estado 51 de Canadá)”, escribió este domingo en su cuenta de X. “Mucha gente en la administración está trabajando en cómo sería un acuerdo para Groenlandia. Los europeos deben tomar esto muy en serio”, advirtió.
Ucrania y Taiwán
Trump describió la redada para capturar a Maduro como una actualización de la Doctrina Monroe: la declaración de 1823 del quinto presidente estadounidense, James Monroe, de que América Latina estaba cerrada a otras potencias, es decir, a Europa, recordó France 24.
“La Doctrina Monroe es muy importante, pero la hemos superado con creces. Ahora la llaman el documento Donroe”, declaró Trump en una conferencia de prensa, estampando su nombre en el principio político.
Semanas antes, los responsables de las políticas de la Casa Blanca habían dado un toque más intelectual a la misma idea en una estrategia de seguridad nacional que anunciaba un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe.
La política, según la estrategia, autorizará la intervención estadounidense en América Latina con objetivos como apoderarse de activos estratégicos, combatir el crimen o poner fin a la migración, uno de los principales objetivos internos de Trump, señala France 24.
De cara a la captura de Maduro, el diario hongkonés South China Morning Post apunta la “difícil decisión” de Europa ante los ataques de EE.UU. contra Venezuela. “Atrapados en un dilema diplomático, los países europeos se han distanciado de los ataques militares y el cambio de régimen forzado de Estados Unidos en Venezuela, aunque también se muestran reacios a criticar directamente las acciones de Washington”, escribió.
Cui Hongjian, director del departamento de estudios europeos de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín, afirmó que las respuestas de los países europeos demostraban que se encontraban en “una situación incómoda a la hora de hacer declaraciones públicas”. “La mayoría de los líderes europeos, aunque no están de acuerdo con la forma de actuar de Trump, parecen coincidir con sus objetivos finales”, afirmó.
El académico dijo que incluso si el objetivo de Estados Unidos estuviera alineado con el de Europa, esto podría explicar por qué “los líderes europeos no pueden emitir una postura totalmente clara y, en realidad, están intentando mantener un equilibrio”.
Otra razón para la vacilación de Europa surgió de la preocupación de que, si Estados Unidos pudiera ejecutar estas acciones contra Maduro, Rusia podría hacer lo mismo con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, afirmó Cui.
Otro experto chino en asuntos europeos, Feng Zhongping, director del Instituto de Estudios Europeos de la Academia China de Ciencias Sociales, afirmó que Europa debía “actuar con mucho cuidado con Trump” debido a la actual guerra en Ucrania.
En sentido, France 24 apunta que Estados Unidos no es el único que quiere ejercer presión sobre sus vecinos regionales más pequeños.
El presidente ruso, Vladimir Putin, invadió Ucrania en febrero de 2022 tras cuestionar la legitimidad histórica de la exrepública soviética y prometer la destitución de su presidente electo, Volodymyr Zelensky.
China, por su parte, se ha negado a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de Taiwán, una democracia autónoma, y ha provocado la ira de los aliados de Estados Unidos al reclamar derechos sobre gran parte del mar de China Meridional.
De hecho, la incursión en Venezuela se produjo días después de que China realizara importantes ejercicios militares para simular un bloqueo a Taiwán tras un importante acuerdo de armas con Estados Unidos. Un enviado chino se reunió con Maduro en Caracas horas antes de su captura.
Según France24, durante décadas, Estados Unidos se mantuvo firme frente a Moscú y Beijing. Pero con Trump, la postura de Washington se ha vuelto más turbia.
La nueva estrategia de seguridad nacional exige un reenfoque más cercano y dice relativamente poco sobre Rusia y China, lo que ha llevado a algunos críticos a concluir que Trump, en esencia, reconocía que ambos países disfrutan de sus propias esferas de influencia.
Trump ha hablado favorablemente de China y ha minimizado los riesgos de una invasión taiwanesa. Antes de asumir el cargo, sugirió que Taiwán debería pagar más por su “póliza de seguro” estadounidense. En cuanto a Ucrania, Trump ha reflexionado sobre la posibilidad de que el país sea derrotado frente a una Rusia más amplia y ha presionado a Kiev para que acepte concesiones territoriales.
Frente a ese escenario, Gideon Rachman, comentarista jefe de Asuntos Exteriores del Financial Times, comentó el sábado en X: “Entonces, cuando China lanza una operación especial para capturar al presidente de Taiwán, o Rusia intenta hacer lo mismo con Zelensky, ¿qué decimos exactamente? ¿No pueden hacerlo, es ilegal?”.
Para Bremmer, quien acuñó el término “G-Zero” para referirse a un vacío de poder global en el que ningún país está dispuesto ni es capaz de establecer la agenda internacional, la captura del presidente venezolano se explica en parte por este fenómeno. “Un mundo G-Zero significa menos reglas y la ley de la selva. Maduro lo entiende un poco mejor hoy”, escribió en X tras la caída del líder chavista.
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