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Dramático informe revela que países despliegan cada vez más armas nucleares y aumentan sus arsenales

Según el informe publicado por FAS y Norwegian People's Aid, a principios de 2026, el número de ojivas nucleares disponibles para su uso por las Fuerzas Armadas de los nueve Estados con armas nucleares del mundo había ascendido a 9.745, con una potencia explosiva combinada equivalente a más de 135.000 bombas de Hiroshima.

El misil indio Agni-5 con capacidad nuclear. Foto: Archivo

Casi todos los nueve Estados poseedores de armas nucleares han empezado a aumentar sus arsenales o han anunciado planes para hacerlo, una situación que los expertos califican de “preocupante”, debido a que ocurre en un momento en que se intensifican los conflictos armados.

Según el informe Monitor de la Prohibición de Armas Nucleares publicado por la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) y Norwegian People’s Aid (NPA), a principios de 2026, el número de ojivas nucleares disponibles para su uso por las Fuerzas Armadas de los nueve Estados con armas nucleares del mundo (Rusia, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte) ascendía a 9.745, con una potencia explosiva combinada equivalente a más de 135.000 bombas de Hiroshima, una sola de las cuales mató a 140.000 personas en 1945.

Esto representa un aumento de 141 ojivas con respecto al año anterior y de 473 desde 2017, cuando el total mundial alcanzó un mínimo de 9.272. En total, hoy se estima que los Estados con armas nucleares contarían con 12.187 ojivas, incluidas 2.442 ojivas retiradas que esperaban ser desmanteladas.

El misil indio Agni-5 con capacidad nuclear.

El número de ojivas nucleares desplegadas en sistemas de lanzamiento o integradas en ellos siguió aumentando en 2025. Se estima que actualmente hay 4.012 ojivas (más del 40% de las disponibles) desplegadas y listas para su uso en misiles almacenados en silos, sistemas móviles de misiles, submarinos y bases de bombarderos. El resto se mantiene en reserva.

El año pasado, los Estados poseedores de armas nucleares aumentaron su producción y despliegue de este tipo de armamento, según afirmaron el jueves los observadores, que calificaron este hecho de “preocupante” en un momento de intensificación de los conflictos armados.

“El número de ojivas nucleares disponibles para su uso ha aumentado constantemente desde 2017 y se prevé que siga creciendo. China, India, Corea del Norte, Pakistán y Rusia continuaron expandiendo sus arsenales nucleares en 2025. Francia anunció recientemente que aumentará el número de sus ojivas nucleares, y Estados Unidos también tiene planes para ampliar su arsenal”, dijo Hans Kristensen, director del Proyecto de Información Nuclear de la FAS y principal colaborador del informe.

“Además, en varios Estados no poseedores de armas nucleares se han intensificado los debates sobre la adquisición de armas nucleares o el almacenamiento de las armas de otro país. Es innegable que esto hace que el mundo sea más peligroso para todos”, apuntó.

“La era de la reducción nuclear ha terminado”, añadió. En declaraciones a la prensa en Ginebra, advirtió de que esto supone “un cambio enorme”.

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“El continuo aumento anual de ojivas desplegadas es un hecho preocupante”, dijo Kristensen, advirtiendo que estaba “aumentando los riesgos de una rápida escalada, error de cálculo y uso accidental”. “Esto hace que el mundo sea más peligroso para todos nosotros”, sostuvo.

En todo caso, aún hay menos armas nucleares en el mundo que en el punto más crítico de la Guerra Fría.

Sin embargo, el hecho de que haya más armas nucleares listas para ser utilizadas es aún más preocupante si se tiene en cuenta la escalada de conflictos en Europa, Asia y Medio Oriente en los que están implicados Estados con armamento nuclear, indicó el observatorio.

La organización destacó “la erosión del antiguo régimen de desarme, no proliferación y control de armamentos”, incluida la reciente expiración del Nuevo START, el último tratado entre las principales potencias nucleares, Rusia y Estados Unidos.

“Lo que estamos presenciando es más que una nueva carrera armamentística”, advirtió en un comunicado el jefe de la NPA, Raymond Johansen. “Es un retroceso en las restricciones a los peligros nucleares que tanto costó conseguir”, agregó.

Tratado de armas nucleares

El monitor detalló cómo el mundo estaba pujando en direcciones opuestas en la cuestión nuclear, con un número creciente de países que se adhieren a los esfuerzos hacia una prohibición total de todas las armas atómicas.

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A finales de 2025, 99 países se habían adherido, como partes o firmantes, al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW), que se negoció en la ONU en 2017. Ninguno de los nueve países de los que se sabe que poseen armas nucleares se ha adherido al tratado.

En cambio, están invirtiendo fuertemente en la modernización y expansión de sus arsenales.

“Todos los Estados poseedores de armas nucleares... excepto Israel ya están aumentando sus arsenales o han anunciado recientemente planes para hacerlo”, dijo Kristensen, denunciando también el mensaje cada vez más agresivo en torno a las armas. “La postura nuclear está en piloto automático”.

Y 33 de los llamados Estados “paraguas”, “apoyan y refuerzan activamente estas políticas”, según el comunicado.

En total, 47 países se oponen activamente a la TPNW, tres cuartas partes de ellos en Europa, según la declaración. Pero “no hay refugio que valga bajo un paraguas nuclear”, dijo Melissa Parke, directora de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, que ganó el Premio Nobel de la Paz 2017 por su trabajo en defensa del tratado.

En medio de este contexto existe el temor de que más países decidan tener armas nucleares como disuasión ante la intensificación de los conflictos.

Armas nucleares paquistaníes.

Por ejemplo, los analistas afirman que el régimen iraní estará ahora aún más decidido a adquirir un arma nuclear. Esto pese a que los ataques contra las instalaciones nucleares y los científicos iraníes sin duda frenarán las ambiciones atómicas de Teherán a corto plazo.

“Para Irán, las armas nucleares son ahora lo único que garantizará la supervivencia del régimen”, afirmó a la revista Times, Ramesh Thakur, profesor emérito y director del Centro para la No Proliferación y el Desarme Nuclear de la Escuela Crawford de la Universidad Nacional Australiana, quien anteriormente negoció con Irán en nombre de la ONU. “Entonces, ¿por qué no las conseguirían?”, se preguntó.

De hecho, dado que la infraestructura de misiles balísticos de Irán se ha visto gravemente afectada por los ataques estadounidenses e israelíes, una bomba nuclear podría resultar “una vía más rápida para restablecer la disuasión para un régimen que ahora es más radical y que ha sido atacado dos veces en medio de las negociaciones”, afirmó Jennifer Kavanagh, directora de análisis militar del centro de estudios Defense Priorities, con sede en Washington.

La publicación señaló que la verdadera diferencia que supone la guerra de Irán radica en el efecto dinamizador que ejerce sobre los aliados de Estados Unidos y los Estados neutrales que se plantean desarrollar su propia capacidad de disuasión nuclear. Europa ya se encontraba conmocionada por los humillantes ataques de Trump, sus amenazas de anexión de Groenlandia y su menosprecio a la OTAN, lo que impulsó debates sobre una nueva alianza de protección, principalmente contra Rusia.

No está claro si esto implicará el despliegue de armas nucleares francesas y británicas en el este del bloque, o si otros miembros, como Alemania o Polonia, desarrollarán sus propias armas, aunque la trayectoria es innegable, sobre todo porque Vladimir Putin ya afirma haber desplegado sistemas de misiles con capacidad nuclear en la vecina Bielorrusia.

“Luego están los aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, quienes han recibido una dura lección sobre la ineficacia de las garantías de seguridad estadounidenses tras las represalias iraníes. En lugar de proteger a las poblaciones y la infraestructura locales, Washington se ha centrado principalmente en salvaguardar sus bases militares, mientras que, junto con Israel, sume a los pueblos y las economías del Golfo en una profunda crisis. Si Irán sobrevive a la actual ofensiva, cabe esperar que sus ambiciones nucleares se vean reforzadas, lo que podría llevar a Arabia Saudita, Turquía y posiblemente Egipto a explorar sus propios mecanismos de disuasión”, afirmó Thakur.

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