Por Cristina CifuentesEl Pentágono desarrollaría opciones militares para un “golpe final” en Irán mientras crece rechazo a la guerra en EE.UU.
Una escalada militar drástica será más probable si no se logran avances en las conversaciones diplomáticas y, en particular, si el estrecho de Ormuz permanece cerrado. Algunos funcionarios estadounidenses creen que una demostración de fuerza contundente para poner fin a los combates le daría mayor influencia en las conversaciones de paz o simplemente le proporcionaría a Trump un argumento para declarar la victoria.

El presidente Donald Trump intensificó el jueves la presión sobre Irán para que acepte una propuesta estadounidense para poner fin a la guerra, en medio de señales contradictorias sobre la posibilidad de un avance diplomático.
“Les dirán: ‘No estamos negociando’”, dijo Trump en una reunión del gabinete en la Casa Blanca. “Por supuesto que están negociando. Han sido aniquilados”, añadió.
Pero Irán ha rechazado públicamente el plan de Trump y ha insistido en que los combates solo terminarán bajo sus condiciones, aunque algunos funcionarios iraníes han indicado en privado que están abiertos a negociaciones.
Steve Witkoff, enviado especial de Trump, dijo en la reunión del gabinete que él y el yerno del presidente, Jared Kushner, estaban tratando de convencer a los iraníes de que “este es un punto de inflexión, sin buenas alternativas para ellos aparte de más muerte y destrucción”.
Trump afirmó que los iraníes aún tenían la oportunidad de abandonar sus ambiciones nucleares, pero que “mientras tanto, seguiremos destruyéndolos sin impedimentos ni obstáculos”.
En medio de estas presiones, dos funcionarios estadounidenses y dos fuentes con conocimiento del asunto, que conversaron con el portal Axios, dijeron que el Pentágono está desarrollando opciones militares para un “golpe final” en Irán que podrían incluir el uso de fuerzas terrestres y una campaña de bombardeos masivos.
Una escalada militar drástica será más probable si no se logran avances en las conversaciones diplomáticas y, en particular, si el estrecho de Ormuz permanece cerrado. Algunos funcionarios estadounidenses creen que una demostración de fuerza contundente para poner fin a los combates le daría mayor influencia en las conversaciones de paz o simplemente le proporcionaría a Trump un argumento para declarar la victoria.
En entrevistas con Axios, funcionarios y fuentes familiarizadas con las discusiones internas describieron las cuatro opciones importantes de “golpe final” entre las que Trump podría elegir. Una sería invadir o bloquear la isla de Kharg, principal centro de exportación de petróleo de Irán. También estaría la invasión de Larak, una isla que ayuda a Irán a consolidar su control del estrecho de Ormuz. Este puesto estratégico alberga búnkeres iraníes, lanchas de ataque capaces de destruir buques de carga y radares que monitorean los movimientos en el estrecho.
Otra opción es la toma de la estratégica isla de Abu Musa y dos islas más pequeñas, situadas cerca de la entrada occidental del estrecho y controladas por Irán, pero también reclamadas por los Emiratos Árabes Unidos. Y la cuarta alternativa es bloquear o incautar los buques que exportan petróleo iraní en el lado oriental del estrecho de Ormuz.
“Tras estudiar la coerción militar durante 30 años, este plan para apoderarse de Kharg y utilizarlo como palanca contra Irán es una ilusión que se ajusta a su estrategia de guerra económica. Para Irán, cuantas más crisis petroleras, mejor: un golpe directo a la determinación de Estados Unidos”, escribió en X, el experto de la Universidad de Chicago, Robert Pape.

El Ejército estadounidense también ha preparado planes para operaciones terrestres en lo profundo del interior de Irán para asegurar el uranio altamente enriquecido enterrado en instalaciones nucleares. Axios indicó que en lugar de llevar a cabo una operación tan complicada y arriesgada, el Pentágono podría realizar ataques aéreos a gran escala contra las instalaciones para intentar impedir que Teherán acceda a dicho material.
Trump aún no ha tomado una decisión sobre si llevará a cabo operaciones respecto a alguno de estos escenarios, y los funcionarios de la Casa Blanca describen cualquier posible incursión terrestre como “hipotética”.
Sin embargo, algunas fuentes indican que el mandatario republicano está dispuesto a intensificar la situación si las conversaciones con Irán no dan resultados tangibles pronto.
El mandatario republicano podría poner en práctica primero su amenaza de bombardear centrales eléctricas e instalaciones energéticas en Irán, por lo que Teherán ha amenazado con una represalia masiva en todo el Golfo.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió a Irán el miércoles que Trump está dispuesto a atacar “con más fuerza que nunca” si no se llega a un acuerdo.
“El presidente no fanfarronea y está listo para desatar el infierno. Irán no debería volver a equivocarse... cualquier acto de violencia posterior se deberá a que el régimen iraní se niega a llegar a un acuerdo”, declaró Leavitt.
Una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina llegará esta semana y otra ya está en proceso de despliegue.
El mando de la 82ª División Aerotransportada ha recibido instrucciones de desplegarse en Medio Oriente con una brigada de infantería compuesta por varios miles de soldados.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, escribió el miércoles en X que la inteligencia de Teherán sugiere que “los enemigos de Irán, con el apoyo de un país de la región, están preparando una operación para ocupar una de las islas de Irán”.
Es probable que Ghalibaf estuviera aludiendo a Emiratos Árabes Unidos y su reivindicación sobre Abu Musa.
“Todos los movimientos enemigos están bajo la vigilancia de nuestras Fuerzas Armadas. Si emprenden alguna acción, toda la infraestructura vital de ese país de la región será atacada sin tregua”, añadió.
Israel anunció el jueves la muerte del jefe de la fuerza naval de la Guardia Revolucionaria iraní, Alireza Tangsiri, quien fue descrito como el principal responsable del bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo global.
Asimismo, dos altos funcionarios israelíes y dos personas familiarizadas con el asunto, que hablaron con el diario The New York Times, dijeron que el primer ministro Benjamin Netanyahu ordenó al Ejército israelí atacar la mayor parte posible de la industria armamentística iraní esta semana. Según expertos, la orden refleja la preocupación de Israel de que la guerra termine antes de que pueda alcanzar sus objetivos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, confirmó el jueves que su país ha facilitado la comunicación extraoficial entre Estados Unidos e Irán, incluyendo la transmisión de una propuesta estadounidense de 15 puntos destinada a poner fin a la guerra.
Sin embargo, los funcionarios paquistaníes no indicaron si recibirían próximamente a algún alto funcionario extranjero, bajando el perfil a la posibilidad de conversaciones formales entre ambos países tras cuatro semanas de guerra.
Descontento en Estados Unidos
Y mientras la Casa Blanca apuesta a la diplomacia y el despliegue militar, cerca del 61% de los estadounidenses dice no aprobar las acciones militares emprendidas por la Administración de Trump e Israel contra Irán, donde se han registrado ya más de 1.500 muertos desde el inicio de la ofensiva el pasado 28 de febrero.
Tras semanas de campaña militar, la mayoría de los estadounidenses considera que atacar territorio iraní “fue una decisión errónea” y desaprueba la gestión del conflicto por parte de Trump, según una encuesta realizada por el Pew Research Center. Solo el 37% de los encuestados sí la aprueban.
El sondeo, realizado entre los días 16 y 22 de marzo con una muestra de más de 3.500 personas, apunta a una opinión similar respecto a la decisión de utilizar la fuerza militar en un primer lugar. Un 38% considera que fue adecuada frente al 59% que considera que esto supone una equivocación.
En este sentido, el sondeo apunta a que el 45% considera que las acciones militares “no van bien”, mientras que el 25% habla de que van “extremadamente bien”. La postura cambia especialmente entre los demócratas e independientes -que en su mayoría desaprueban la gestión de Trump- frente a los republicanos, que consideran en un 71% que Estados Unidos “ha tomado la decisión correcta”.
Otro sondeo realizado por AP-NORC reveló que nueve de cada 10 demócratas afirman que la reciente acción militar ha ido demasiado lejos, mientras que el 52% de los republicanos opina que ha sido la adecuada.

Sobre la duración de la guerra, en el estudio del Pew el 54% de los estadounidenses señala creer que durará al menos seis meses más, incluido un 29% que dice que podría durar un año o más. En tanto, cerca del 35% estima que podría alargarse entre uno y seis meses, mientras que un 8% ve posible que termine en menos de un mes.
Al reflexionar sobre los objetivos de la política exterior de Estados Unidos, el 65% considera extremadamente importante impedir que Irán obtenga un arma nuclear, y el 67% opina que es importante evitar el aumento de los precios del petróleo y el gas en Estados Unidos. Un porcentaje menor considera importantes los objetivos de política exterior de impedir que Irán amenace a Israel (39%) o de reemplazar el gobierno iraní por uno más favorable a los intereses estadounidenses (33%).
Al igual que en la encuesta AP-NORC de febrero pasado, realizada antes de la intervención militar estadounidense en Irán, la opinión pública sigue teniendo poca confianza en la capacidad del presidente Trump para tomar las decisiones correctas respecto al uso de armas nucleares (27%), el despliegue de fuerzas militares fuera de Estados Unidos (27%) y el manejo de las relaciones con aliados y adversarios (26%). Los republicanos, en mayor medida que los demócratas o los independientes, confían bastante en que Trump tome las decisiones correctas en política exterior.
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