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Eléonore Caroit, ministra francesa: “Es importante en esta transición de Chile que podamos también estar presentes”

La ministra encargada de la Francofonía, de las Asociaciones Internacionales y de los Franceses en el Extranjero, que representó al gobierno del presidente Emmanuel Macron en el cambio de mando en Chile, dijo que Francia, "como país amigo y aliado del pueblo chileno", "quiere continuar trabajando sobre los temas que son de interés mutuo".

Eléonore Caroit, ministra de la Francofonía, de las Asociaciones Internacionales y de los Franceses en el Extranjero. Foto: Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia.

La misión de representar al gobierno del presidente francés Emmanuel Macron en el cambio de mando presidencial de Chile 2026 recayó en Eléonore Caroit, ministra delegada ante el ministro de Europa y de Asuntos Exteriores, encargada de la Francofonía, de las Asociaciones Internacionales y de los Franceses en el Extranjero, cargo que la abogada de 40 años desempeña desde octubre pasado.

Nacida en París, creció en Santo Domingo, República Dominicana, donde su familia se instaló desde que ella tenía tan solo 3 años de edad. Es hija del periodista francés Jean-Michel Caroit y de la abogada dominicana Carmen Amelia Cedeño, cuya familia luchó contra la dictadura de Rafael Trujillo.

Formada en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne y la Universidad de Columbia en Nueva York, Caroit fue electa diputada por la 2ª circunscripción de los franceses establecidos fuera de Francia, en América Latina y el Caribe, en junio de 2022. En la Asamblea Nacional, se desempeñó como vicepresidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores y formó parte del consejo de administración de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Estas dos funciones le permitieron reforzar la presencia de América Latina en la agenda política francesa y promover un diálogo renovado entre Francia y esta región del mundo.

Eléonore Caroit, ministra de la Francofonía, de las Asociaciones Internacionales y de los Franceses en el Extranjero. Foto: Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia.

Antes de viajar a Valparaíso para asistir al cambio de mando, Caroit conversó con La Tercera para analizar el actual estado de las relaciones entre Chile y Francia, los vínculos de América Latina y la Unión Europea y los desafíos que representa la geopolítica de la segunda administración de Donald Trump en Estados Unidos, donde conflictos como los de Irán y Ucrania ponen a prueba los vínculos a ambos lados del Atlántico.

¿Cómo se evalúa desde Francia el estado actual de la relación bilateral con Chile?

Chile y Francia tienen una historia común y una relación muy fuerte. Hay una verdadera amistad entre los pueblos chilenos y franceses, histórica, porque obviamente Francia apoyó y ayudó a Chile incluso en su independencia y hemos tenido una historia que ha continuado a través de las diferentes vicisitudes de nuestros países, pero sobre todo un porvenir.

Tenemos proyectos en común, un interés en el multilateralismo, un interés en la protección de la biodiversidad, la lucha contra el calentamiento global y hemos trabajado de manera muy cercana, en particular en la UNOC (Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos), donde Chile jugó un papel esencial con la ratificación del tratado BBNJ (Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional) y también tenemos una relación que es el fruto de una cooperación económica también muy importante. Tenemos más de 300 empresas francesas que están basadas aquí en Chile, creando empleos aquí en Chile, también compartiendo saber hacer y actuando en sectores que son esenciales para el desarrollo sostenible, desarrollo urbano, movilidad, pienso en el Metro, saneamiento de aguas, pienso en Aguas Andinas y en el conglomerado con empresas francesas. Entonces yo creo que la presencia es muy visible, muy palpable y que va mucho más allá de temas políticos porque es una presencia que se encarna en una diversidad de personas y de embajadores.

Tras el cambio de mando, ¿se vislumbra algún cambio en la relación bilateral? ¿Algún cambio de acento que eventualmente pueda hacer París?

Hay una alternancia política en Chile, con un presidente electo que no es de la misma tendencia obviamente que su predecesor y eso va a conllevar una serie de cambios. Nosotros como país amigo y aliado del pueblo chileno estamos presentes, queremos continuar trabajando sobre los temas que son de interés mutuo, sobre temas globales, queremos también seguir posicionándonos en todos los sectores del desarrollo aquí en Chile. Mencioné así muy en desorden los diferentes aspectos, pero también tenemos una cooperación de lucha contra los incendios forestales, tenemos una cooperación también porque somos potencias pacíficas en el sentido del Pacífico. Francia tiene territorios en el Océano Pacífico y trabajamos también con coordinación en materia de defensa. Entonces los ámbitos y los sectores de cooperación son muy numerosos y es importante en esta transición de Chile que podamos también estar presentes y seguir trabajando en esos temas.

El presidente francés Emmanuel Macron en el Foto de Davos.

¿Cómo se observa desde Francia este giro a la derecha de América Latina que se ve ratificado por la elección del presidente Kast en Chile? De alguna manera también es un fenómeno que vive la propia Francia y Europa en general.

Al ser realmente binacional y latinoamericana, o sea, creo que la única ministra latinoamericana del gobierno francés, entiendo que las derechas o las extremas derechas no son uniformes, pero dependen mucho de un contexto local. Yo creo que nosotros tenemos tendencia a observar con un prisma muy europeo los cambios políticos que ocurren en otros lugares del mundo. Por eso era importante también mi presencia aquí, para matizar de cierto modo esta transición, esta alternancia política chilena, pero explicar también qué significa realmente y cómo Francia se posiciona dentro de este cambio. Ciertamente hay una diferencia de posicionamiento político con el gobierno de Francia actual y el gobierno de Chile actual, no son de la misma familia política, pero eso no significa que no se puedan trabajar juntos, sino todo lo contrario.

Tras más de 25 años de complejas negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur firmaron un histórico acuerdo de asociación en enero pasado. Considerando las protestas de los agricultores europeos, entre ellos los franceses, contra este tratado, ¿son optimistas respecto de su implementación?

Nosotros tenemos una posición muy coherente en materia de tratados de libre comercio. Creemos en la diversificación de nuestro comercio internacional, creemos en abrir nuevos mercados para nuestras empresas y también en permitirle a otros países que hagan comercio con nosotros. Pero eso lo tenemos que hacer dentro de un marco que sea protector, obviamente, de las reglas que nosotros les imponemos, en particular a nuestros agricultores, también que son cuestiones de salud pública, porque se está hablando de uso de pesticidas, se está hablando de políticas públicas y también en un marco que no cree condiciones de competencia desleal. Por eso hemos tenido un enfoque radicalmente diferente para con el Tratado Unión Europea-Chile y el Tratado Unión Europea-Mercosur.

El Tratado Unión Europea-Mercosur es un tratado que se empieza a negociar hace ya casi 25 años, en un contexto en el que el mundo era totalmente diferente, que las normas que hoy se les imponen a nuestros agricultores, a diferentes sectores de nuestra economía, eran radicalmente diferentes. No existían los acuerdos de París, teníamos una visión del comercio internacional que no tiene nada que ver con la visión que tenemos ahora, porque tenemos que integrar temas de desarrollo sostenible, temas de soberanía alimentaria, que en esa época no eran preocupación. El acuerdo ha evolucionado en gran parte gracias a la oposición de Francia, cuando el presidente Macron en el 2019 pidió que se suspendiera la ratificación, que en ese momento estaba lista. Logramos entre el 2019 y hoy mejorar fuertemente este acuerdo, ahora tiene cláusulas de salvaguardia, también tiene elementos y menciones a temas de protección del medio ambiente, pero nos parece que no es suficiente.

Vista de la 65° Cumbre del Mercosur en Montevideo, en diciembre de 2024. Mariana Greif

Por lo contrario, el tratado entre Chile y la Unión Europea es lo que se puede llamar un tratado de nueva generación, que es mucho más adaptado a las necesidades del comercio internacional hoy en día. Por eso, ese approach es muy diferente, pero el mensaje general es que Francia y la Unión Europea, en general, quieren diversificar sus socios, sus aliados comerciales, y dentro de un marco legal coherente y respetuoso de nuestras reglas, de nuestras normas y de nuestros sectores como los agricultores, obviamente que queremos reforzar la cooperación con los países del cono sur.

Sobre materia comercial, en los últimos años China ha entrado fuertemente en América Latina, chocando con los intereses de Estados Unidos en la región. ¿A Francia y Europa en general les complica también la presencia de China en esta zona del mundo?

Francia tiene este año la presidencia del G7 y dentro de los temas esenciales que hemos elegido para nuestra presidencia es cómo reducir los grandes desequilibrios mundiales, en particular los desequilibrios comerciales, porque vemos que tanto Estados Unidos como China están aplicando políticas comerciales extremadamente proteccionistas que para Estados Unidos son un cambio radical con la política que han conllevado en su historia y para China es cada vez más asumido el proteccionismo y la defensa de las empresas chinas en los grandes proyectos que ellos llevan.

Nosotros seguimos creyendo en el libre comercio, en los intercambios que permiten favorecer al consumidor, porque hay una puesta en competición de las empresas y de las soluciones, pero no podemos ser los únicos en defender esa idea y por eso queremos trabajar con otras potencias, en particular del G7, que tengan también esta visión para reducir esos grandes desequilibrios y para mejor repartir las riquezas, en particular con países emergentes y también países que se están desarrollando, como es el caso de Chile.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asiste a una reunión bilateral con el presidente de China, Xi Jinping, durante la cumbre de líderes del G20 en Osaka, Japón, el 29 de junio de 2019. Kevin Lamarque

Dicho eso, también está el tema del desarrollo. Nosotros queremos seguir financiando el desarrollo y pensamos que hay una necesidad absoluta en contribuir por ejemplo a la salud global para evitar que se propaguen las pandemias, en luchar también para mejorar la movilidad urbana por cuestiones de clima, de polución del aire que nos afectan al final a todos, ni en el océano ni en el aire hay fronteras, y esos temas también hay que resolverlos a nivel mundial y por eso nos interesa tener estas discusiones.

Con relación a China específicamente, yo pienso que hay que ser muy lúcidos sobre el papel que está jugando, pero también mantener un diálogo exigente con China y es lo que está haciendo el presidente Macron en particular cuando fue a China hace unas semanas, porque ellos también de cierto modo tienen que integrarse y ser parte también de la solución. Y lo vemos, en materia de medio ambiente. Habían sido muy cautelosos y muy poco implicados durante varios años y de repente vemos que China ahora quiere implicarse en temas como la protección del océano, como otros de los grandes temas globales con relación al medio ambiente. Y en ese sentido también hay que integrarlos, dialogar con ellos y no oponerlos.

A raíz de la guerra arancelaria de Trump contra la UE y las presiones de Estados Unidos para que los países de la OTAN eleven su gasto en defensa, hay quienes consideran que Europa debería tomar distancia de Washington. ¿Cómo observa ese fenómeno?

Al principio de la entrevista yo le hablaba de la historia de Francia y de Chile. La historia de Estados Unidos y de Francia es todavía, yo diría, más esencial, porque Estados Unidos busca su independencia con Francia y de la misma manera que nos libera en la Segunda Guerra Mundial, en su historia un poco más reciente, son los Estados Unidos. O sea que la amistad entre Francia y Estados Unidos es una amistad sagrada, profunda, entre pueblos y que de hecho celebra ahora sus 250 años. Dicho esto, yo creo que hay que ser muy lúcidos sobre el papel que están jugando los Estados Unidos en particular en el comercio internacional.

Usted habló de guerra arancelaria para con Europa, pero en realidad fue una guerra arancelaria para con el mundo, con mucha inestabilidad que crea condiciones también de desestabilización de mercados, de empresas. Ahora se estabilizó más o menos para Latinoamérica, pero ha habido cambios brutales de 200% de aranceles a 100% a finalmente 15%. Con países como Suiza, que pasaron de 39% a finalmente 18%, 15%. O sea que hay mucha inestabilidad y nosotros seguimos trabajando con Estados Unidos para explicarles las consecuencias, incluso para ellos, de esta inestabilidad, para trabajar con ellos para reducir las consecuencias de este tema y además seguimos trabajando con ellos porque somos aliados en varias instancias internacionales. Usted mencionó la OTAN, pero hay otras cooperaciones que son muy fuertes e importantes para Francia.

Imagen del 6 de marzo de 2026 de humo después de una explosión, en Teherán, Irán. Foto: Xinhua/Shadati Sha Dati

En el escenario actual, ¿cómo se posiciona Francia respecto al conflicto en Irán y el desarrollo de la guerra en Ucrania que ya se prolonga por cuatro años?

Francia, como país miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como país históricamente muy apegado al multilateralismo, no puede no indicar que las operaciones militares en Irán, pero también fue el caso en Venezuela, se hicieron en violación al derecho internacional y en particular a la Carta de las Naciones Unidas, que para nosotros son extremadamente importantes. Dicho esto, como lo recordó el presidente Emmanuel Macron, la historia no llora a los dictadores o a los que oprimen a sus pueblos y nosotros hemos defendido durante años al pueblo iraní y en particular a las mujeres iraníes que han sido oprimidas, con muchas víctimas civiles, en particular hace unos meses, en el momento en que hubo levantamientos populares en Irán. Entonces, tenemos una visión muy pragmática, pero siempre nuestro marco es el derecho internacional. Entendemos que las decisiones puedan ser difíciles de tomar en el contexto actual, pero nos parece esencial siempre referirse a ese lenguaje común que tenemos, a esas instancias que decidimos tener, porque nos parece esencial para mantener la paz. La paz no significa no actuar, la paz no significa no intervenir de manera militar cuando es necesario, pero todo necesita un marco.

Sobre Medio Oriente en particular, Francia ha llamado a una desescalada del conflicto, teniendo en cuenta obviamente las poblaciones civiles quienes son las víctimas de lo que está ocurriendo, pero también los intereses franceses. Tenemos más de 400.000 franceses que viven en la región, tenemos bases militares en la región, tenemos también puestos diplomáticos en los 15 países de la región que están afectados. Entonces nuestra posición es una posición de desescalada y también una posición defensiva. Tenemos acuerdos militares con varios países del Golfo, tenemos también un interés en que se vuelvan a abrir las vías de navegación, porque el hecho de que haya un bloqueo de la navegación del petróleo y del gas tiene un impacto sobre todas nuestras sociedades. Entonces esa es la posición de Francia frente al conflicto actual.

Y en el caso de Ucrania, ¿se corre el riesgo de que Europa se quede sola defendiendo a Ucrania?

En el caso de Ucrania ha habido muchos avances, en todo caso muchas etapas en estos cuatro años de guerra. El riesgo de que Europa se quede sola o el riesgo opuesto, que es que Europa sea excluida de la resolución del conflicto, se han ya contemplado en varios momentos. De hecho, hace un año aproximadamente, cuando el presidente Trump había recibido al presidente Zelensky, sin que los europeos fueran invitados, eso fue lo que titulaban los periódicos de todas partes del mundo. Hemos logrado, creando la coalición de los voluntarios, trabajando con nuestros aliados de la Unión Europea, pero también países amigos, like minded, países que tienen una visión común del conflicto en Ucrania, crear esta coalición y pesar dentro de las discusiones.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, durante una visita a un campo de entrenamiento militar en Alemania, el 11 de junio de 2024. Foto: Archivo Jens Buttner

Entonces, aunque Estados Unidos se retire, lo que no es algo que se contempla ahora y no pienso que sea el caso, porque ellos también tienen muchos intereses y han invertido mucho en la resolución de ese conflicto, no sería Europa sola, porque estamos hablando también de Canadá, estamos hablando de Australia, estamos hablando también de Inglaterra, de muchos otros países quienes entienden por qué este conflicto tiene una importancia vital para la Unión Europea, es un conflicto que está en el continente europeo, es un conflicto que está simplemente a unas pocas horas de avión de París, de Roma o de Madrid y que además toca la soberanía de un país, toca también al respeto de los acuerdos y del derecho internacional.

Entonces yo pienso que vamos a seguir trabajando para llegar a una solución que le dé garantías de seguridad a Ucrania y, en ese sentido, también el hecho de que se hable ahora de las garantías de seguridad es un tema que Francia con otros países de la Unión Europea y con la coalición de voluntarios ha vuelto a poner en la mesa, porque firmar un tratado de paz que sea una forma de capitulación para Ucrania o que sea una carta que no tenga peso y que después conlleve a nuevas violaciones, no es lo que esperamos y seguimos trabajando para darle a Ucrania garantías de seguridad y para que este conflicto se termine lo antes posible.

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