Histórica condena a excoronel sirio en Alemania abre puertas a juicio de crímenes del régimen de Assad

El acusado, Anwar Raslan, a la derecha, antes del pronunciamiento del veredicto en el Tribunal Regional Superior en Koblenz, Alemania, el 13 de enero de 2022. Foto: AP

Anwar Raslan, de los servicios de inteligencia sirios, fue acusado de supervisar la tortura de más de 4.000 prisioneros y el asesinato de 27 personas en Damasco. El veredicto es visto como un paso importante para avanzar en la rendición de cuentas por las atrocidades cometidas por la administración de Bashar Assad durante la guerra.




Una corte alemana sentenció ayer a Anwar Raslan, excoronel de los servicios de inteligencia sirios, a cadena perpetua, en un caso que abre las puertas a la rendición de cuentas por los crímenes ocurridos durante la guerra en Siria. Raslan, un militar que se mantuvo leal al régimen de Bashar Asssad, había desertado y obtenido asilo en Alemania, hasta que fue juzgado por una alta corte de Koblenz por haber supervisado el asesinato de al menos 27 personas, y la tortura de 4.000 en un centro de detención en Damasco.

Este es el primer caso de un oficial mayor del régimen de Assad que es declarado culpable por crímenes contra la humanidad, lo que deja precedente para otros perpetradores de “indecibles crímenes” durante el conflicto sirio, aseguró la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Anwar Raslan y sus abogados en la audiencia donde se le condenó a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad. Foto: AP

La policía criminal alemana había comenzado a investigar a Raslan, de 58 años, en 2017, luego de que este describiera con detalles el rol del aparato de seguridad sirio durante una entrevista con la policía en Stuttgart, supuestamente para ayudar a la investigación de otro oficial. Finalmente, fue arrestado en febrero de 2019.

En febrero de 2020, la misma corte de Koblenz sentenció a Eyad al Gharib, un exoficial de bajo rango de 44 años, por ayudar y ser cómplice de crímenes contra la humanidad. En ese entonces, se sentenció a seis años y cuatro meses al miembro del servicio de inteligencia de Siria. Ambos, Raslan y Al Gharib, fueron juzgados bajo el principio de la jurisdicción universal, que permite perseguir ciertos crímenes en un país aunque hayan ocurrido en otros.

Luego de 108 días de investigación en la ciudad germana, el juez escuchó los testimonios de cerca de 50 testigos que habían sobrevivido a su estadía en el centro de detención de la Rama 251, varios de los cuales comparecieron como codemandantes. Los testigos describieron cómo los sospechosos atrapados por el régimen fueron golpeados por los guardias con palos, cables y tubos metálicos, además de ser encerrados en minúsculas celdas cuyos conductos de ventilación se cerraban intermitentemente para inducir al pánico.

El tribunal de Koblenz también observó imágenes de un fotógrafo del Ejército sirio, conocido bajo el nombre secreto de “Caesar”. Sus fotos sirvieron de evidencia para las torturas que ocurrían en los calabozos de Assad.

El fiscal Jasper Klinger en una conferencia de prensa luego del veredicto contra Anwar Raslan. Foto: AFP

Raslan alegó inocencia, argumentando que secretamente albergaba simpatías por la oposición siria, y había tratado de apoyar la causa después de desertar. El excoronel había huido a Jordania en 2012, y en 2014 Alemania le concedió el asilo por motivos humanitarios, donde aseguró que no trató de encubrir su pasado.

Martin Holsky, el inspector jefe de la policía estatal de Baden-Württemberg, testificó haber hablado con Raslan, y que este le habría dicho: “Con la cantidad de interrogaciones que teníamos en esos días, no siempre puedes ser educado. Con grupos armados, a veces, necesitas ser más estricto”.

Raslan es el oficial de mayor rango, hasta ahora, que ha enfrentado a la justicia por las atrocidades ocurridas en Siria. El principio de jurisdicción universal, que se ocupó para juzgarlo, persigue crímenes en contra de la ley internacional, tales como genocidio y tortura. En 2019, Naciones Unidas aseguró que al menos 100 mil personas han sido registradas como detenidas o desaparecidas en Siria, aunque los activistas aseguran que el número es más alto. La Red Siria por los Derechos Humanos cifra la cantidad en 150 mil, y estima que cerca de 15 mil han muerto debido a las torturas desde 2011.

Human Rights Watch se refirió a esto como una “violencia generalmente invisible”. “Son prisiones ocultas y centros de tortura en los cuales decenas de cientos de sirios han desaparecido: a veces reaparecen años después, a veces nunca se vuelve a saber de las personas de nuevo”.

Manifestantes sostienen carteles a la salida de la corte de Koblenz, Alemania. Foto: AFP

Bachelet declaró que se trata de un veredicto histórico. “El veredicto de hoy (ayer) servirá para avanzar en todos los esfuerzos que vayan en miras a hacer rendir cuentas a los perpetradores de los indecibles crímenes que han caracterizado este conflicto brutal”, indicó.

La condena ha sido vista como un avance simbólico en camino a la justicia para los sobrevivientes de la tortura. “Hoy, este veredicto es importante para todos los sirios que han sufrido y siguen sufriendo bajo el régimen de Assad y sus crímenes”, dijo Ruham Hawash, exprisionero en el centro de detención de Al-Khatib. Raslan había supervisado como comandante las operaciones en dicho centro entre el 29 de abril de 2011 y el 7 de septiembre de 2012.

“Al principio esperábamos que hubiese un juicio en una corte internacional, pero aún así, esto sigue siendo un paso importante”, declaró también Hussein Ghrer, uno de los 24 exdetenidos en la Rama 251, una unidad de inteligencia militar que cuenta con su propia prisión en Damasco. “Finalmente, tenemos un reconocimiento oficial de que estos individuos cometieron crímenes en el contexto de ataques masivos contra los sirios y cometieron crímenes contra la humanidad de manera sistemática”, apuntó Ghrer.

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