Villas miseria: el nuevo foco del Covid-19 en Buenos Aires

Un hombre con mascarilla empuja un carro en el barrio Villa 31, en el centro de Buenos Aires, el 5 de mayo. Foto: AFP

En los últimos días el virus ha golpeado con fuerza estos asentamientos vulnerables. El 29% del total de casos de la capital pertenecen a estos barrios.




Un importante brote de coronavirus en los barrios marginales de la ciudad de Buenos Aires tiene al gobierno local, provincial y nacional con las alarmas encendidas. El gobierno porteño informó este miércoles que en el avance de la pandemia, ya hay en total 759 casos de Covid-19 en todas las villas de la ciudad, conocidas también como “villas miseria”, o asentamientos informales, donde más del 60% de sus habitantes está por debajo de la línea de la pobreza. Esta cifra de infectados representa el 29% de todos los casos de la ciudad (2.286), y la más afectada es la Villa 31, con 571 casos.

Villa 31, es de las más céntricas de la ciudad, ubicada en Retiro. Según el último censo de 2016, tiene 43.190 habitantes. En la ciudad en total hay cerca de 40 asentamientos informales. A nivel de la provincia de Buenos Aires son 1.800 villas, donde viven 423.000 familias, y a nivel nacional son cerca de 4.600. De ahí la preocupación del gobernador de la provincia de Buenos Aires, el kirchnerista Axel Kicillof, de que el brote en la Villa 31 o en la Villa 1.11.14 -también ubicada en la ciudad y conocida por estar dominada por el narcotráfico-, se replique en el conurbano bonaerense, que cuenta actualmente con 2.236 casos.

“Estamos preocupados por lo que pasa en los asentamiento de las villas de la ciudad. De cada 10 (personas que se hacen el test) nueve dan positivos. No son compartimentos estancos. Esa gente va a la ciudad. Estamos preocupados. Eso es un peligro. Potencialmente puede venir al conurbano”.

Daniel Gollán, ministro de Salud provincial

Pero el tema en la Villa 31 se mezcló con otro, el de la pobreza propiamente tal. Los vecinos denunciaron que gran parte de su territorio llevaba días sin agua corriente. La situación llegó a las autoridades, que decidieron iniciar a inicios de mayo el programa Detectar (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno), para identificar de manera temprana a personas con coronavirus. En ese operativo, se identificaron “algo más de 60 casos positivos” en la Villa 31.

Se trata de casas precarias, apiladas, a las que se ingresa por angostos y oscuros pasillos con escasa ventilación, donde suelen vivir hacinados varias generaciones de una misma familia. Los problemas de higiene y las deficiencias en servicios básicos son evidentes, con lo que era previsible que la cuarentena decretada por Alberto Fernández el 20 de marzo, no tuviera efecto en estos lugares. De hecho, algunos hablan del concepto “cuarentena comunitaria”.

El estudiante de 28 años, Luis Fernando Guispert, que reside en la Villa 31, dijo a France Presse que muchos han desobedecido la cuarentena obligatoria porque la mayoría “vive al día”, en trabajos informales, sector que representa más del 25% del mercado laboral en Argentina. “El mandato es quédate en casa, pero si te quedás en casa no tenés para comer; entonces o morís por el coronavirus o te morís de hambre”, dice.

Ante este preocupante panorama, el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, junto con el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, encabezaron una reunión con el objetivo de apurar un despliegue de controles en los asentamientos. Según Clarín, también empezarán a intervenir en los operativos las organizaciones sociales.

El Ministerio de Salud, en tanto, modificó el martes el protocolo de caso sospechoso al incorporar como factor de riesgo, en caso que una persona presente síntomas, que viva en una villa.

Y desde la provincia, Kicillof desplegó un mapa para el monitoreo online que permite saber, en tiempo real, dónde hay casos confirmados y el tipo de contagio. También se han estado realizando despliegues con rastreos casa por casa para detectar casos sospechosos, y se están aumentando los testeos en cada villa. Según La Nación, el objetivo de Kicillof es evitar que se replique en la provincia el cuadro que exhibe la Ciudad de Buenos Aires. “Si pasa lo que pasó en la Villa 31 en varios barrios de la provincia, sería terrible” concluyó el gobernador.

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