Xi dice que “reunificación” con Taiwán es “misión histórica” del PCCh y llama a fortalecer FF.AA. chinas
En su discurso por el 105º aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, el mandatario abogó por "reprimir con firmeza" a las "fuerzas separatistas que abogan por la independencia de Taiwán". También expresó su voluntad de luchar contra la corrupción y declaró que Beijing "promoverá la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales".
El presidente chino, Xi Jinping, subrayó el miércoles la influencia mundial del gobernante Partido Comunista de China (PCCh) al conmemorar su 105º aniversario, adoptando un tono más orientado hacia el exterior que en discursos anteriores. En su alocución, que duró unos 40 minutos, Xi defendió la “reunificación” con Taiwán como una “misión histórica” del PCCh, así como un “compromiso inquebrantable” del mismo.
En una ceremonia celebrada en el Gran Palacio del Pueblo, en el centro de Beijing, Xi aseveró que “resolver la cuestión de Taiwán” y lograr la “completa reunificación de China” constituye una “misión histórica” y un “compromiso inquebrantable” para el PCCh.
Xi, quien también es secretario general del Comité Central del PCCh, urgió a todos sus miembros a “mantenerse firmes en sus convicciones” en aras de “hacer realidad” las “misiones” del partido en esta “nueva era”.
“Debemos aplicar a fondo la estrategia del partido para resolver la cuestión de Taiwán en la nueva era, adherirnos al principio de ‘una sola China’ y al Consenso 1992, y unirnos a la gran mayoría de compatriotas de Taiwán”, insistió el presidente del gigante asiático durante su discurso. “Impulsemos con firmeza la unificación de nuestro país”, insistió.
A su vez, el mandatario abogó por “reprimir con firmeza” a las “fuerzas separatistas que abogan por la independencia de Taiwán”, así como por la oposición a la “injerencia externa”, de manera que, con todo ello, se pueda “avanzar con determinación en la gran causa de la reunificación nacional”.
Las relaciones entre Beijing y Taipéi quedaron suspendidas en 1949, después de que las fuerzas del partido nacionalista chino Kuomintang, encabezadas por Chiang Kai-shek, sufrieran una derrota en la guerra civil contra el Partido Comunista de China y se trasladaran a la isla de Taiwán.
De hecho, los vínculos entre Taiwán y la China continental solo fueron restablecidos a nivel empresarial e informal a finales de la década de 1980. El gigante asiático considera a Taiwán como su provincia rebelde, pese a que la isla ha declarado su independencia y cuenta con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y de la Unión Europea.
Beijing reclama la isla, gobernada democráticamente, como territorio propio, una afirmación que Taipéi rechaza.
El Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán, que determina la política hacia China, declaró que Xi Jinping estaba “básicamente repitiendo viejos argumentos”.
El gobierno taiwanés continúa instando a China a resolver las diferencias mediante el diálogo con el gobierno legítimo y democráticamente elegido, sin imponer condiciones previas, según un comunicado emitido en respuesta a su discurso.
Durante la jornada, el Consejo de Asuntos Continentales también instó a los taiwaneses que trabajan en China a actuar con cautela tras la entrada en vigor, este miércoles, de la nueva ley de Beijing para promover la unidad étnica.
El viceministro del Consejo, Liang Wen-chieh, señaló que la Ley de Promoción de la Unidad y el Progreso Étnico contiene conceptos jurídicos vagos que podrían criminalizar posturas tales como el apoyo al “statu quo” de Taiwán.
Liang afirmó que la legislación no define con claridad qué actos podrían “socavar la unidad y el progreso étnico”, lo que genera incertidumbre sobre su posible aplicación. Asimismo, indicó que las opiniones que defienden una soberanía separada entre Taiwán y China podrían llegar a interpretarse como delitos debido a la amplitud de dichas definiciones.
Hong Kong y Macao
China, destaca Reuters, nunca ha renunciado al uso de la fuerza para someter a Taiwán a su control, y sus Fuerzas Armadas operan diariamente alrededor de la isla, realizando maniobras de preparación para el combate la semana pasada en respuesta.
Respecto a Hong Kong y Macao, Xi instó a “promover la prosperidad y la estabilidad a largo plazo”, al tiempo que señaló la necesidad de apoyar la integración de ambas regiones para contribuir al desarrollo general de China.
Asimismo, se hizo hincapié en mantener inquebrantablemente el principio de “un país, dos sistemas”. Xi declaró: “Debemos aplicar la política de un alto grado de autonomía, mejorar la eficiencia de la gobernanza conforme al Estado de derecho en Hong Kong y Macao, promover el desarrollo económico y social, y apoyar a Hong Kong y Macao para que se integren mejor en el marco general del desarrollo nacional y contribuyan a él”.
Lucha anticorrupción
Xi, que actualmente cumple un tercer mandato presidencial, también expresó su voluntad de luchar contra la corrupción. “En la lucha anticorrupción, debemos librar con firmeza guerras focalizadas, integrales y totales”, afirmó. “Necesitamos completar un sistema de gestión del Partido que sea exhaustivo y riguroso, y fortalecer la construcción del Partido en todos los ámbitos, centrándonos en la construcción política”.
“Debemos eliminar resueltamente todos los elementos que socavan el avance y la pureza del Partido, y erradicar todos los ‘virus’ que erosionan su organismo sano”, insistió.
Desde que llegó al poder en 2012, Xi ha trabajado para reafirmar la autoridad indiscutible del Partido en el ámbito interno, exigir lealtad y una disciplina inquebrantable en sus filas, y expandir la influencia global de China.

Ha emprendido una de las campañas más exhaustivas contra la corrupción en China desde la época de Mao Zedong, investigando a millones de funcionarios de todos los niveles y destituyendo a cientos de ellos -incluidos altos generales- a lo largo de esta iniciativa de varios años.
“El partido político más poderoso del mundo”
Según CNBC, las declaraciones de Xi contrastaron con sus discursos anteriores en ocasiones similares, los cuales se centraban en el ámbito interno y en el “rejuvenecimiento nacional” de China.
El Partido Comunista de China ha “cambiado profundamente la tendencia y la trayectoria del desarrollo mundial mediante una lucha incesante”, afirmó Xi.
El presidente chino describió al PCCh como “el partido gobernante más grande del mundo, con una influencia global significativa”. Señaló que la colectividad permitió a China derrocar el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, allanando así el camino para la industrialización.
Fundado en 1921 por apenas unas decenas de revolucionarios chinos, el partido cuenta ahora con más de 100 millones de miembros, lo que representa el 7,2% de la población china.
Su ambición actual es transformarse en “el partido político más poderoso del mundo”, en lugar de ser “el partido político más grande”, según publicó esta semana la agencia oficial de noticias Xinhua en un editorial.
“Nuevo tipo de relaciones internacionales”
Retomando su frase recurrente sobre “cambios no vistos en un siglo”, Xi afirmó el miércoles que dichas transformaciones se están acelerando y que “el mundo ha entrado en una nueva era de turbulencia y transformación”.
En este contexto, Xi declaró que China “promoverá la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales”, aunque no mencionó países concretos.
Está previsto que Xi visite Estados Unidos en septiembre, tras la visita del presidente Donald Trump a Beijing en mayo.
“Un país fuerte debe contar con unas Fuerzas Armadas poderosas, y solo unas Fuerzas Armadas poderosas pueden garantizar la seguridad nacional”, señaló Xi el miércoles.
“Debemos convertir al Ejército Popular de Liberación en una fuerza militar de talla mundial lo antes posible”, y añadió: “Para ser un país fuerte, debemos contar con unas Fuerzas Armadas fuertes. Mantendremos el liderazgo absoluto del Partido sobre el Ejército del pueblo e impulsaremos de manera integral la construcción de unas Fuerzas Armadas poderosas mediante la política, la reforma, la ciencia y la tecnología, y el talento”.
En cambio, no hubo comentarios dirigidos directamente a contener a Estados Unidos y a Occidente. Hace cinco años, durante el acto conmemorativo del centenario, se lanzó una advertencia de línea dura contra Estados Unidos, afirmando que “si intimidan a China, se les partirá la cabeza y sangrarán”. Sin embargo, este discurso no incluyó advertencias ni términos como “unilateralismo” o “hegemonía”, que solían mencionarse en otras ocasiones oficiales.
Esto se interpreta como una decisión de priorizar la continuidad de las políticas fundamentales y la unidad interna -de cara al lanzamiento del XV Plan Quinquenal- por encima de la emisión de un mensaje externo de línea dura.
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