Mina Chiflón del Diablo tiene nuevo administrador

El ingreso al Chiflón del Diablo. Foto: Esteban Paredes

La Fundación Procultura se hará cargo del quebrado circuito turístico de Lota, en el Biobío.




La Fundación Procultura será el nuevo administrador del circuito turístico Lota Sorprendente, luego de que la anterior corporación responsable, Baldomero Lillo, que reimpulsó esta ruta de la Región del Biobío desde 2012, se declarara en quiebra producto de la crisis sanitaria.

Alberto Larraín, director de la entidad, que entre otras cosas asumirá el control del mítico tour por el Chiflón del Diablo, señaló que su gestión está prevista inicialmente para ocho meses y el foco principal será darles continuidad a los 36 trabajadores, la realización de inventario sobre el estado del patrimonio y la generación de lazos con la comunidad.

“Vamos a ordenar un poco la situación en la que están los monumentos y entregar un diagnóstico global de consolidación”, explicó, agregando que el principal ingreso de este circuito es la venta de tickets.

En temporada alta, por ejemplo, este destino puede recibir más de dos mil turistas. Sin embargo, producto del Covid-19 se encuentra suspendido.

Turistas durante un recorrido al interior del Chiflón del Diablo. Foto: Esteban Paredes

Lota Sorprendente es, de hecho, una de las principales atracciones turísticas del Biobío, que comprende la mina Chiflón del Diablo, el Parque Isidora Cousiño y el Museo Histórico de Lota. La ruta fue creada para reconvertir la comuna tras la crisis social que produjo el cierre de la mina, en 1997.

Este yacimiento de carbón, que data de 1857 y es uno de los más antiguos del país, fue inmortalizado en el libro Sub Terra, de Baldomero Lillo, donde se retratan las críticas condiciones de los mineros. Mauricio Velásquez, alcalde de Lota, aprueba la nueva administración: “El error que cometieron anteriormente la Fundación Chile y Baldomero Lillo fue que nunca tuvieron una vinculación con el municipio y no abrieron espacios a las organizaciones territoriales, por lo que esperamos que eso no se repita”.

En 2012, Corfo entregó la administración del circuito turístico a la Corporación Baldomero Lillo, que en los últimos meses enfrentó una baja de visitantes producto del estallido social, un paro de trabajadores y, finalmente, la pandemia.

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