Por Juan Manuel OjedaMinistra Marisol Rojas, candidata del gobierno para la Corte Suprema: “Yo no tengo tendencia política, yo soy juez”
La magistrada que preside la Corte de Santiago recibió tres votos a favor y dos abstenciones. Ahora pasará a la sala del Senado y necesitará del apoyo de los 2/3 de la Cámara Alta.

La candidata del gobierno para ascender a la Corte Suprema, la ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago Marisol Rojas, expuso ante la Comisión de Constitución del Senado.
En la audiencia la magistrada presentó su trayectoria profesional y abordó sus fallos respecto a temas relacionados con derechos humanos y su visión sobre los casos de corrupción que han afectado al Poder judicial.
La magistrada, de 63 años, cursó sus estudios de Derecho en la Universidad Católica. Entró al Poder Judicial en 1987 como oficial tercera del 30° Juzgado Civil de Santiago. También en su historial judicial registra un paso como relatora de la Cuarta Sala de la Corte Suprema y desde 2012 es ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, en donde a partir de 2026 preside dicho tribunal de alzada.
Al momento de presentarla, el ministro de Justicia Fernando Rabat aseguró que para escoger el nombre, dentro de la quina, “han primado los elementos de mérito de la candidata, fruto de una extensa y destacada carrera judicial”.
Tras su exposición, la comisión votó su nombre, siendo aprobada con tres votos a favor de los senadores Pedro Araya (PPD), Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (Republicano) y dos abstenciones de las senadoras Claudia Pascual (PC) y Paulina Vodanovic (PS). Tras recibir la venia de la comisión, el nombre de Rojas queda listo para ser sometido a votación en sala. Para tener éxito necesita la venia de los 2/3 del Senado.
“He sido toda mi vida juez”
En su exposición, Rojas fue consultada sobre su posición respecto a la prescripción en causas vinculadas a indemnizaciones civiles en casos por violaciones de derechos humanos y también sobre recursos de protección o amparo en materia migratoria.
Según explicó, como jueza aplicaba la prescripción de la acción civil, sin embargo, posteriormente cambió su criterio a partir de un fallo internacional que condenó al Estado de Chile. Según explicó, en esa sentencia se reconoció la inaplicabilidad de la prescripción en estas materias y el reconocimiento estatal de esa situación.
“Entendí que el Estado había hecho renuncia de la prescripción y, por lo tanto, di lugar a las indemnizaciones. Indemnizaciones que avalué en cada caso de acuerdo al mérito de los antecedentes y de los daños morales que habían sufrido las víctimas, tanto personales como por rebote”, mencionó la jueza.
Uno de los puntos que fue abordado, de manera indirecta, por la ministra fue su identificación política. Pese a que el Ejecutivo y los senadores defienden en público que buscan nominar jueces por sus méritos, bajo cuerdas hay un delicado equilibrio político que mantener.
Se trata de ir alternando un candidato para la derecha y otro para la izquierda. Todo en el marco de personas con perfil judicial, pero que al momento de fallar, lo hacen con ciertas consideraciones de tenor político.
En el caso de Rojas, el Ejecutivo ha transmitido que la ministra sería un cupo para la centroizquierda, sin embargo la oposición la desconoce ya que la magistrada, de carácter judicial en el sentido estricto, es reconocida por todos en la judicatura como una jueza de ideas vinculadas a la derecha. Eso explica el porqué de las abstenciones de las senadoras de izquierda Vodanovic y Pascual.
Las dudas por dónde situar a la magistrada Rojas fueron parte de sus palabras. “Mis fallos siempre han sido conforme al mérito de los antecedentes y a la aplicación o la interpretación de las normas legales vigentes en el Estado de Chile”. Luego agregó: “He intervenido en distintas causas que podríamos llamar de connotación política y mi norte siempre ha sido resolver conforme al mérito de los antecedentes. Nunca respecto a si me podían o no relacionar con alguna tendencia política”.
“Yo soy juez, he sido toda mi vida juez, siempre he estado en el Poder Judicial, nunca tuve un trabajo diferente al Poder Judicial y siempre he sido juez y he fallado conforme al mérito de los antecedentes”, reiteró.
Para insistir en el punto, la jueza añadió lo siguiente: “Siempre he resuelto conforme a la legislación vigente y a la interpretación jurídica que he hecho como juez. Jamás lo he hecho pensando en que voy a con ello significar que yo tengo una tendencia política, porque yo no tengo tendencia política, yo soy juez. Siempre he sido juez y nunca se me ha podido enmarcar en ninguna situación, porque yo, a quien sea, no le miro su color político cuando lo sanciono, ni miro tampoco diciendo que me van a juzgar o me van a enmarcar en una situación política, porque yo no lo soy. Insisto, yo soy juez y en realidad soy jueza”.
Crisis de probidad
En la ocasión, la ministra también abordó la crisis de probidad y los casos de corrupción que azotan la judicatura.
“Los jueces que tienen conductas que no son compatibles con un juez, ese juez debe irse”, señaló, añadiendo que “es terrible, es una situación que no es aplaudible, pero tampoco puede existir una protección institucional”.
“Como en el cajón de manzanas, si hay una fruta podrida, hay que sacarla porque, si no, va a pudrir el resto del cajón. Yo soy muy exigente en ese sentido, soy muy estricta y si el mérito de los antecedentes exige que una persona debe irse, la persona tiene que irse”, agregó la ministra.
Finalmente, Rojas sostuvo que la recuperación de la confianza en la judicatura requiere que los jueces actúen con rigor y responsabilidad.
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