¿Qué pasa en Chile cuando se denuncia el extravío de una persona?

Continuan las labores de búsqueda de la pequeña Emelyn en el sector las Puertas. Foto: Cristobal Escobar/AgenciaUno.
Continuan las labores de búsqueda de la pequeña Emelyn en el sector las Puertas. Foto: Cristobal Escobar/AgenciaUno.

Según datos entregados por la PDI, en 2017 se ingresaron más de 8.000 causas por presunta desgracia, de las cuales el 96% de las personas extraviadas fueron localizadas con éxito. El porcentaje que aún no logra ser ubicado se monitorea, de manera mensual, para actualizar la información sobre el estado del caso.


Durante los últimos días, la desaparición de la pequeña Emmelyn Canales (11), presuntamente secuestrada por José Manuel Navarro (31) en la zona de Licantén, mantiene en alerta a la Policía de Investigaciones (PDI), Carabineros, Bomberos y vecinos de la zona desde el 2 de febrero de este año.

A este caso, se le suman las más de 8.000 causas por “presunta desgracia” que, en 2017, ingresaron al sistema de datos de la PDI. El promedio de desapariciones bordea las 8.500, de las cuales cerca de 8.000 son casos resueltos, arrojando un porcentaje de 95% o 96% aproximado de ubicación de personas. El porcentaje que no logra ubicarse se archiva en una carpeta que es revisada periódicamente.

Al respecto, el Jefe de la Brigada de Ubicación de Personas Metropolitana, Comisario Manuel Fuentes, señala que “en el porcentaje de las personas que no se ubican, siempre la presunta desgracia trae un problema detrás: puede derivar en un homicidio, en una participación de terceros, en un suicidio”.

La mayor cantidad de denuncias por presunta desgracia en 2017 correspondieron a las regiones de Santiago (3.297), Valparaíso (897) y Biobío (831). En la actualidad, hay 198 casos de personas desaparecidas que aún no son encontradas. El caso más antiguo data de 1994. 

Procedimientos

El modo de trabajar de la PDI se basa en un protocolo de “actuación inmediata”. En el caso de una denuncia, la Brigada de Ubicación de Personas (Briup) o cualquier unidad de la PDI activa un protocolo de búsqueda. “Antiguamente, había una mala concepción de que uno tenía que esperar un  tiempo para denunciar. Eso ahora no existe. La denuncia debe hacerse de inmediato. No hay un plazo para denunciar. Si se sospecha que un familiar está perdido, hay que concurrir inmediatamente a hacer la denuncia”, agrega el Comisario Fuentes.

Una vez tomada la denuncia, la Briup deriva el caso a la Fiscalía luego de haber todas las diligencias de acuerdo a un protocolo de extracción judicial para obtener la mayor cantidad de antecedentes y entregar la mayor cantidad de éstos a Fiscalía. “Por eso es bueno que la gente reúna información cuando hace la denuncia”, añade Fuentes.

Este aspecto es “muy importante, porque hay que considerar que no conocemos a los presuntos desaparecidos. Los conocen los que hacen la denuncia. Mientras mayor cantidad de información de la persona se entrega, mayor cantidad de fuentes se pueden consultar y elaborar hipótesis relativas a la desaparición. Si nos dicen que al joven que se perdió le gusta el fútbol o viajar, o le gusta ir a la playa o estar solo, hay varios caminos que se pueden investigar de acuerdo a la información que entrega la familia. Si le gustan las redes sociales, todo ese tipo de cosas. Entonces, se indaga a partir de eso“.

Según cifras de la Briup, el 96% de las órdenes de investigación y denuncias que reciben son por diversos factores. “Hay gente que, de acuerdo al rango etario, desaparecen por distintas circunstancias”, sostiene el comisario.

Factores

Las causas que inciden en las desapariciones son diversas. “Por ejemplo, en el rango etario de entre 0 y 18 años hay factores como la deserción escolar, violencia intrafamiliar, drogadicción, mala comunicación con los padres, lo que hace que salgan de sus casas”, informa el Comisario Fuentes.

En el caso de los adultos mayores, de 65 años hacia arriba, las enfermedades asociadas a la edad, como demencia senil, el alzheimer y otras situaciones, derivan en desapariciones.

Mientras, en el grupo del medio cuyo rango etario varía desde los 18 y 60 años, se presentan problemas de tipo conyugal, ya sean separaciones o violencia intrafamiliar.

La mayor cantidad de denuncias se concentra en el grupo etario de los 0 a 18 años, pero no hay una diferencia tan marcada entre los diversos grupos etarios. “No podemos decir ‘los que más se pierden’ porque es parejo. En definitiva, son estacionales. Por ejemplo, en el período estival, se toman más denuncias por jóvenes que se van a la playa, que pelean o se van con los pololos, ese tipo de cosas”.

198 personas desaparecidas

Hay casos que, para la PDI, son emblemáticos. Estos son catalogados como casos de alta complejidad, lo que no significa que se haya cerrado la causa de búsqueda.

La Briup tiene una plataforma de encargo a nivel nacional, la Sección Encargo de Personas, en donde son ingresadas las causas y, mediante la Oficina de Análisis, se hace un chequeo mensual de todas las investigaciones, consultado todas las fuentes de información, reactivando casos.

“Cualquier información que se recibe, la Briup la chequea, porque para nosotros los casos están vigentes en todo momento, hasta que la persona aparezca. Si el caso tiene 10 años, y aparece nueva información, la brigada la revisará”, puntualiza Flores.

Así, casos como el de Jorge Matute Johns o Bastián Bravo, pese al paso del tiempo, pudieron ser resueltos. El primero, desaparecido en 1999 con 24 años de edad, fue encontrado muerto 15 años más tarde, en el 2004, a las orillas del Río Biobío. El segundo, de 20 años, desapareció en noviembre de 2013 y fue encontrado muerto en enero de 2014, cuya investigación reveló antecedentes respecto a su familia.

En tanto, los 198 casos de personas extraviadas siguen vigentes. Como el de Kurt Martinson, guía turístico de 35 años que fue visto por última vez en San Pedro de Atacama el 23 de noviembre de 2014, cuya desaparición motivó a su hermana, Annie Martinson, a crear la Fundación Kurt Martinson, organización sin fines de lucro que busca apoyar a las familias que fueron o son afectadas por presunta desgracia, así como gestionar y ayudar en la búsqueda de aquellos que desaparecen de la tierra, pero no de los corazones de familiares y amigos.

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