Por Carlos MontesA casi 30 años de iniciada: fallo de la Corte Suprema reactiva búsqueda de tesoro español en Juan Fernández
El botín, proveniente de una antigua flota hispana, ascendería hasta US$ 40 mil millones. Entre antiguos escritos y pistas, el empresario holandés Bernard Keiser se alista para la expedición.

Los barcos españoles transportaron grandes riquezas, principalmente oro, entre los siglos XVI y XVIII. Muchos de ellos naufragaron en las costas de América. Uno de estos naufragios es el que alimenta la ilusión del empresario textil nacido en Holanda y criado en Estados Unidos, Bernard Keiser, el que ha dedicado dos décadas de su vida a buscar un tesoro, uno que estaría ubicado en la isla Robinson Crusoe en el archipiélago Juan Fernández.
La historia y leyenda dice que un comandante de la flota española en México, Juan Esteban Ubilla y Echeverría, salió con un tesoro a bordo de la embarcación Nuestra Señora de Montecarmelo, comentando que lo llevaría al archipiélago, pero desapareció en el camino.

El barco podría haber sido interceptado por un buque inglés, liderado por Lord Anson, quien habría enterrado el tesoro finalmente en Juan Fernández. Tiempo después, Anson envió a la nave Unicorn al mando de Cornelius Webb a buscar el tesoro, sin éxito.
Compuesto por unos 1.000 barrilles de monedas de oro, además de joyas y piedras preciosas del siglo XVIII, el botín se estima entre los US$ 20 mil millones y US$ 40 mil millones en moneda actual.
Keiser, que no piensa en rendirse desde que salió en su primera expedición en 1998 hace casi 30 años, se apronta a liderar una nueva, con la ayuda de la consultora SGA Gestión Ambiental. A la fecha ha desembolsado más de US$ 5 millones en la búsqueda.
El gerente general de la compañía y quien fue jefe de la Unidad Ambiental del Ministerio de Minería, Jaime Solari, celebra la nueva misión luego de un reciente fallo de la Corte Suprema a su favor, el que señala que la misión “está en regla”.
La última solicitud hecha a Conaf para ingresar al lugar había sido rechazada. Eso los llevó a la justicia. “El rechazo está mal fundado, según la Corte Suprema”, indica Solari.

Ahora, con todos los documentos nuevamente en regla, esperan el visto bueno definitivo de Conaf para iniciar esta nueva expedición.
Si bien a la fecha solo han encontrado algunos objetos, no pierden la ilusión de encontrar el gran tesoro. Con la ayuda de máquinas que emiten ondas electromagnéticas pretenden tener mayor claridad y certeza. “Existe la evidencia de las últimas campañas realizadas en Puerto Inglés, que apuntan al sitio escogido por Keiser para realizar una nueva excavación”, explica Solari.

Parte de la correspondencia de la época -1764- entre Anson y Webb llegó a manos del empresario y político chileno Luis Cousiño, quien lideró una campaña de búsqueda bajo el mandato del expresidente Juan Antonio Ríos.
Estos documentos sostenían que el tesoro fue dejado en la bahía de Cumberland, en Juan Fernández, y que luego el capitán Webb subió a su nave, pero debido a una tormenta tuvo que regresar y lo enterró definitivamente en Puerto Inglés.
Estos escritos posteriormente fueron adquiridos por el propio Keiser a través de una familiar de Cousiño, María Eugenia Beeche. Esos textos han sido complementados con información obtenida en viajes a museos de diferentes partes del mundo.
Además de los permisos correspondientes, el equipo de trabajo ha tenido que enfrentarse a múltiples dificultades en estos 20 años. Por ejemplo, el parque nacional ubicado en la isla solo les permite trabajar con palas, sin maquinaria, y durante seis meses del año. Además, al sector estudiado solo se puede acceder por vía marítima.
También han tenido que contar con el visto bueno del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), con el objetivo de ampliar las diferentes zonas de exploración en Puerto Inglés.
La iniciativa cuenta con un acuerdo con el Estado chileno, lo que implica que solo un 25% del tesoro sería para Keiser y sus asociados y el resto para Monumentos Nacionales.

Solari señala que una vez que la dirección ejecutiva del SEA determinó que la última campaña no debería requerir permiso ambiental, “se solicitó autorización el 3 de marzo de 2023 a Conaf para ingresar al parque a efectuar los trabajos. Conaf denegó la autorización finalmente el 1 de agosto de 2024. Por ello se recurrió al Tribunal Ambiental, para que Conaf revirtiera su decisión”.
El propio Solari agrega que el tribunal falló contra Conaf, indicando que las razones que argumentó no eran correctas, ordenando que emitiera una nueva resolución. “Conaf recurrió de casación a la Corte Suprema y perdió. La Suprema mantuvo la decisión del Tribunal Ambiental en el sentido de que Conaf actúa sin fundamentos al rechazar el permiso de ingreso al Parque Nacional Juan Fernández para Bernard Keiser”, añade.
En este momento, de hecho, solo falta el permiso de Conaf, desde donde Solari asegura que en una reunión sostenida hace algunos días entre los representantes de Keiser y Conaf Valparaíso se declaró que la resolución se emitiría antes de junio de este año.
Keiser siempre va a la isla al momento de la excavación. “Las veces que se ha buscado el tesoro, ha estado allí, en Puerto Inglés, trabajando con la gente de Juan Fernández. De hecho, es uno de los mayores conocedores de la isla”, indica Solari, quien asegura que, a pesar del prolongado tiempo de búsqueda, Keiser cree ciegamente en encontrar el tesoro. “Esta es la vencida”, dice.

Además de toda la investigación y pistas, existe evidencia concreta de otros barcos españoles que han dejado tesoros, los que en muchos casos ya han sido encontrados alrededor del mundo. Es el caso del cazador de tesoros norteamericano Mel Fisher, que demoró 16 años en encontrar el tesoro del galeón español Nuestra Señora de Atocha, un barco hundido en las costas de Florida (Estados Unidos) en 1622 repleto de monedas de oro.
Existen otros casos como el del galeón San José, hundido en 1708 frente a Cartagena (Colombia), considerado el mayor tesoro español, el que fue encontrado en 2015 con una carga de oro, plata y esmeraldas estimada entre US$ 4.000 y US$ 20.000 millones.
Otros hallazgos incluyen más de 1.000 monedas de la Flota de Indias en 1715, en Florida (Estados Unidos), y el tesoro de Alacranes, en México, el que incluía joyas, esmeraldas y oro del siglo XVII.
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