El relato de una de las profesoras asaltadas en Ercilla antes de la muerte de Catrillanca

Autor: La Tercera

Imagen de la entrevista realizada por CNN Chile a la profesora.

"Me sentí tan mal. Me sentía muy culpable", dijo la mujer sobre el momento en que se enteró del fallecimiento del comunero mapuche.


Una de las profesoras del colegio Santa Rosa de la comunidad Ancapi Ñancucheo, en la comuna de Ercilla, que el miércoles fue víctima del robo de vehículos, relató a CNN Chile lo que vivió ese día.

La mujer contó que viajaba en vehículo junto a tres colegas y niños cuando fue interceptada por cuatro sujetos. “Nos encontramos que el camino es angosto, estaba una barricada con un árbol cortado, con alambres de púas y una estaca, pasar por encima era imposible y no era la primera vez que nos ocurría a nosotros. Y siempre nos bajábamos, mirábamos a todos lados porque siempre nos decían que jamás nos bajáramos si veíamos algo así. Pero como nosotros sabíamos que en la comunidad no pasaba nada, estaba tranquila. Yo jamás pensé que iba a pasar esto, jamás. Entonces yo le dije a mi colega ‘ya, bajémonos a sacarlo’. Yo estaba en el asiento, iba manejando, lista para bajarnos, cuando aparece del lado derecho un joven, un sujeto encapuchado gritándonos muy feo, con mucho garabato, nos decía ‘para el auto conchetumadre’, (…). Se puso en frente nuestro con la escopeta…”

“Los niños gritaban ‘pero mamá, nos van a quemar vivos, nos van a quemar vivos’, y era el griterío. Y por el otro lado, el que estaba con el hacha corrió hacia nosotros como que fuera a ayudarle al otro, abre la puerta y saca a los niños de un tirón de un brazo y los tiran a la orilla, ahí hay zarzamoras, los tiraron”, agregó.

Agregó que se enteró del comunero muerto cuando fueron a constatar lesiones tras el asalto. “El tiempo yo lo perdí. Yo sentí que pasó mucho, mucho tiempo. Cuando nos trajeron acá a Ercilla a constatar lesiones y todo, y nos llevaron después a Collipulli, porque acá no había médico, cuando llegamos allá alguien dice que había un comunero herido y que le habían disparado en la cabeza”.

“Yo me sentí tan mal. Yo lloraba, lloraba, lloraba, porque yo sentía que por mí culpa, yo me sentía muy culpable, estuviera pasando todo esto. Yo no tenía la dimensión de qué había ocurrido, de tanta cosa”, sostuvo.

“Allá todos los días hay tipos de guerrillas, escuchamos de nuestra escuela todos los días disparos”, comenta.

Consultada por los cuestionamientos sobre el hecho, que incluso por parte del Colegio de Profesores, dijo que sentía “pena”: “A mí me da mucha pena, y me da mucha rabia que colegas nuestros, no sé de donde dijo ese caballero, no tengo idea de dónde sacó esa información, sabiendo cómo nosotros trabajamos, él trabaja, y quizás trabaja quizás en Las Condes o por ahí en (el barrio) alto, ¿por qué no vino aquí? ¿Por qué no nos llamó a nosotros y nos preguntó? ¿Por qué nadie nos ha preguntado nada? El comunero ha sido la víctima de todo esto, y todo eso fue a consecuencia nuestra”.

El presidente regional del Colegio de Profesores de La Araucanía, Jaime Quilaqueo, dijo durante la tarde de hoy que no habían podido contactarse con ninguna de las víctimas. “Nadie nos ha dicho ‘éstas son las personas’, ‘ocurrió a tal hora’, si ellos notaron alguna presencia. Nada, absolutamente nada de eso, que es lo más sorprendente”, consignó radio Cooperativa.

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