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Edwards: "Una ley de este tipo en manos torpes puede ser un problema serio"

El experto insiste en oponerse a la propuesta de la DC de rescatar empresas en problemas a través de un fondo. Dice que si bien este gobierno usaría la ley con "mesura y cuidado", no se sabe qué puede ocurrir en futuras gestiones.

El economista Sebastián Edwards ha criticado la idea de la DC de una intervención estatal para rescatar empresas estratégicas en dificultades. Y aunque aclara que no teme que el actual gobierno haga un uso inadecuado de una iniciativa de ese tipo, sí plantea otra inquietud: esta ley sería una herramienta potencialmente peligrosa en manos inadecuadas.

"Yo estoy de acuerdo en que hay que buscar mecanismos para minimizar los efectos de la crisis sobre el empleo. Eso es, precisamente, lo que ha estado haciendo este gobierno hasta ahora. Y lo ha hecho bien. Pero la propuesta del fondo de riesgo del gobierno, tal como la ha conocido el público a través de la prensa, no es la mejor. Hay opciones más limpias, efectivas y eficientes, las que además son menos costosas. Esta medida haría las cosas a medias y dejaría en los libros una ley potencialmente peligrosa", dice Edwards.

¿Qué quiere decir con potencialmente peligrosa?
Bueno, a mí no me cabe duda que este gobierno usaría una ley como esta con mesura y con mucho cuidado. Pero en un sistema democrático no sabemos quién gobernará en el futuro. Y una ley de este tipo en manos torpes puede ser un problema serio. No hay que olvidar que durante el gobierno de la Unidad Popular se usó un Decreto del año 1932, el que fue dictado para paliar los efectos de la Gran Depresión, para nacionalizar a una gran cantidad de empresas. Fue lo que se llamó los "resquicios legales." En ese momento, la Democracia Cristiana se opuso con fuerza y decisión a esas acciones.

¿Cree que Velasco apoye un plan de este tipo?
Yo creo que no hay nada de malo con estudiar esta u otras propuestas. Ahora, lo importante es que después de estudiarla se den cuenta de que hay opciones mejores. No he hablado con el ministro Velasco, pero él es un excelente economista y las medidas que ya ha anunciado van encaminadas en la dirección correcta.

¿Usted cree que si esta propuesta se aprueba, Chile va hacia el populismo de Chávez?
No. Chile es un país responsable y aún si se pasan algunas leyes malas, ello no significa que se vaya a volver populista. Lo que yo sí dije fue que usar un instrumento burdo no es elegante, y que Chávez se ha caracterizado por usar instrumentos burdos para lograr ciertos objetivos atendibles. Chile es un país más sofisticado que eso.

¿Qué le pareció la respuesta del ministro Vidal, quien dijo que no lo contrataría "ni Obama ni Angela Merkel, porque Obama se quedó con un tercio de CitiBank y el gobierno alemán legisló para nacionalizar la banca".

A pesar de lo pintoresco, el ministro Vidal es un buen funcionario. A mí me cae bien. A veces, sin embargo, se sulfura y habla más de la cuenta. Este es uno de esos casos. Habló sin saber lo que yo dije. En ningún momento critiqué al gobierno. Al contrario, en repetidas ocasiones he dicho que el gobierno está enfrentando la crisis en forma adecuada y con eficiencia. Tampoco critiqué el objetivo de minimizar los costos de desempleo de la crisis. Dije que era lo correcto. Ahora, lo que yo critiqué fue la manera como algunos militantes de la Concertación piensan lograr ese objetivo: a través de una inversión del gobierno en acciones de empresas en quiebra para mantenerlas a flote.

Esta es una mala idea en Chile, en Alemania y en cualquier parte del mundo. La única excepción a esto se refiere a los bancos, ya que son el sistema nervioso de las economías modernas. Yo estoy -y he estado desde hace tiempo- a favor de que en EEUU y en Europa se nacionalicen los bancos. Eso apareció, incluso, en la entrevista a la que Vidal hizo alusión. Claramente, él no la leyó y opinó sobre la marcha.

Los partidarios de esta propuesta dicen que es lo mismo que  están haciendo los países desarrollados, ¿es así o hay diferencias?
Aquí hay dos cosas: en primer término, los países avanzados han distinguido, como yo lo he hecho, entre el sector financiero y el resto. Bancos y grandes compañías de seguros han sido nacionalizadas, y en muchos casos eso es lo adecuado. A las compañías productivas se les han dado créditos subsidiados o garantías, pero no se han comprado acciones de ellas. Por otro lado, el que en otros países se hagan tonterías, no es una justificación para que nosotros también las hagamos. A los copia monos nunca les ha ido bien. Tenemos que evaluar, por nuestra cuenta, las opciones disponibles. Y la compra de acciones es una opción deficiente. Mucho mejor sería, por ejemplo, darles, en forma selectiva, créditos o garantías a través de la Corfo. Pero lo verdaderamente importante es aprovechar para reformar la legislación de quiebras, para permitir que las empresas sigan operando y no despidan al personal.

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