Matonaje: Hasta el 60% de los escolares chilenos ha sido víctima o victimario
Un estudio de la Universidad del Desarrollo dimensiona este fenómeno en las aulas nacionales y concluye que el tema sorprendió al sistema escolar: Los colegios están haciendo poco y sólo algunos han incorporado sanciones a los agresores en sus reglamentos, un fenómeno que los expertos ven con preocupación.

La rutina se repetía invariablemente. Tres compañeros de curso lo esperaban a la salida del recreo, lo arrastraban al baño y metían su cabeza en la taza del baño. Fueron casi cuatro meses que para Germán (nombre cambiado) se volvieron eternos. Su único pecado: ser moreno, obeso y con una situación económica levemente inferior a la del resto de la clase. Pero motivos suficientes para volverlo una víctima de matonaje, aunque fuera un colegio católico del sector oriente de la capital. Porque, según la reciente encuesta sobre percepción de clima escolar elaborada por la UC entre 2.500 estudiantes, el 43,4% reconoce que en su establecimiento un alumno con sobrepeso es "siempre" o "casi siempre" humillado.
Como casi todos los niños que son víctimas de matonaje, Germán soportó en silencio el calvario. Empezó a bajar las notas, se volvió retraído y los problemas para dormir se volvieron frecuentes. Sólo cuando la angustia llegó a extremos, optó por contarles a sus padres. Una situación muy común entre este tipo de víctimas: sólo el 15% recurre a su familia y un escaso 2% a alguien del colegio, según datos de la Unidad de Intervención Temprana de la Universidad del Desarrollo.
Los padres de Germán optaron por recurrir al psicólogo y retirarlo del colegio. En el establecimiento ni siquiera se dieron cuenta del escarnio al que era sometido el menor y los padres tampoco quisieron denunciarlo. "Muchas veces se sienten avergonzados porque sus hijos sufren estas situaciones, es como la violencia intrafamiliar, algo que nadie quiere reconocer", dice Alberto Trautmann, pediatra de la Clínica Alemana.
UN PROBLEMA OCULTO
El hostigamiento escolar es mucho más frecuente de lo que suponen todos. Según una encuesta realizada por la Unidad de Intervención Temprana de la UDD a cinco mil estudiantes, entre el 40% y el 60% ha participado de actos de matonaje, ya sea como víctima o victimario.
Una cifra que podría colocar al país dentro de los que tienen índices más altos de violencia en las escuelas (Suecia ostenta los más bajos, con un 9% de victimización; Lituana los más altos, con 54%). Y cuya explicación podría radicar en que mientras muchos países llevan varios años de políticas contra estas acciones (hay más de mil estrategias definidas en el mundo con buenos resultados), Chile está recién comenzando el camino.
"El tema nos pilló de sorpresa. Mucha gente pensaba que era propio de la adolescencia, pero no es así, por lo que estamos recién en etapa de generar conciencia", reconoce Felipe Lecalennier, sicólogo de la UDD. Por eso, existe coincidencia en que los colegios están haciendo poco.
Un número importante agregó el tema en los reglamentos de convivencia, como una forma de responder a la nueva ley de responsabilidad penal juvenil, estableciendo sanciones a los que ejercen actos de hostigamiento y que llegan hasta la expulsión. Entre éstos, los colegios alemanes, Trewhela's, Internacional Alba, Pedro de Valdivia y los pertenecientes a la Congregación Marista.
Como consecuencia, están llegando a los tribunales los primeros casos de matonaje. Así sucedió la semana pasada con el primer caso que llegó a la Suprema: el de un alumno del Colegio Alemán de Santiago. Anteriormente, otros dos habían llegado a la Corte de Apelaciones: uno afectó el año pasado al colegio El Carmen Teresiano, de Las Condes, y otro al Liceo Industrial de Concepción. Dos tienen en común a padres que no aceptan que sus hijos sean expulsados y, en
el caso de Concepción, apoderados que demandaron al establecimiento por no intervenir a tiempo.
"La tendencia es a separar el mal elemento del colegio pero hay que partir mejorando el clima escolar. La violencia tiene que ver más con el contexto que con el individuo", dice Jaime Retamal, de la UC.
LOS COLEGIOS DE EXCEPCIÓN
Son pocos, pero existen. Entre los colegios que sí tienen una política de prevención del hostigamiento, planteles como el Mayflower, Royal American School y el Calasanz llevan la delantera.
Este último importó un programa desde EE.UU. que involucra capacitación de profesores y clases de 20 a 40 minutos a los menores, donde se les enseña a manejar su rabia, a empatizar con los sentimientos de los demás y a resolver los conflictos. "Comenzó en abril y ya se ven resultados. Los mismos papás nos cuentan que en la casa, cuando se enojan, los niños les dicen: 'mamá, acuérdate de contar hasta diez'. Existe una sensibilización del tema en todo el colegio", dice Marcela Gutiérrez, directora del primer ciclo básico, quien está a cargo del programa Paso Adelante.
Un trabajo similar ha realizado el Mayflower: "En una etapa inicial se hizo un trabajo con los profesores y luego con los niños, incitándolos a hablar para que se sintieran en confianza.La semana pasada se terminó una charla con los papás para que aprendan a reconocer situaciones", dice Karen Muci, sicóloga del colegio.
"En los colegios existe la dinámica de que ser agresivo es ser popular. Hay legitimación del matonaje: aunque no sean agresivos, los niños buscan ser populares y terminan siendo matones. Casi todos los contextos son así si tú no haces algo. Por eso, si no haces nada por fomentar un buen clima escolar, después vas a tener mucho bullying y eso es preocupante", dice Lecalennier, de la UDD.
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