Opinión

Asistencia a Cuba

(260126) -- HAVANA, Jan. 26, 2026 (Xinhua) -- Two young people walk past a wall painted with the portrait of Che Guevara, in Havana, Cuba, Jan. 26, 2026. (Xinhua/Jiang Biao) Jiang Biao

Chile cuenta con una vasta historia en materia de solidaridad a otras naciones cuando ha sido necesario. Sobre eso no hay dudas, y ni las actuales autoridades ni las de gobiernos recientes están en tela de juicio.

Sin embargo, hoy sí se pone en duda la oportunidad y la envergadura de la ayuda del gobierno de Chile a Cuba. ¿Por qué? Hay al menos dos asuntos que provocan ruido en la opinión pública.

La primera es el momento: aún hay familias en Ñuble y Biobío que esperan auxilio tras los devastadores megaincendios de hace algunas semanas. Incluso más: en Valparaíso, y en otras regiones golpeadas por catástrofes anteriores, persisten campamentos y viviendas de emergencia que se han vuelto permanentes. En ese escenario, priorizar recursos y atención fuera de nuestras fronteras resulta, al menos, difícil de explicar.

El segundo problema tiene que ver con el destino: muchos cuestionan que la ayuda se esté otorgando a una dictadura como la cubana, que poco y nada ha hecho por transitar hacia una democracia plena. Luego, se argumenta que acostumbrarse a otorgar subsidios internacionales puede implicar estar perpetuando un régimen que raya en la autocracia y el totalitarismo. Y eso, por supuesto, ha terminado levantando varias banderas rojas —paradójicamente— entre muchos demócratas.

Sin embargo, el Presidente Boric, en el ocaso de su mandato, ha insistido en este gesto. Quizás estamos ante una señal premonitoria de cómo será su agenda una vez que deje el poder. Tal vez busca una proyección internacional, o simplemente dar una señal a un socio tan importante como es el PC.

La solidaridad internacional es un valor que Chile debe resguardar, pero ella debe ser coherente con nuestras propias urgencias y con una política de Estado compartida. De lo contrario, termina pareciendo una señal política errática ante quienes aún esperan ayuda en el propio país, o dudan sobre la pertinencia de apoyar regímenes no democráticos.

Por Roberto Munita, director de Administración Pública UNAB.

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