Covid-19: un mundo plano, desafíos y oportunidades



Por Ignacio Tornero, abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y MBA de The University of British Columbia / Investigador asociado del Centro de Estudios Internacionales UC

Muchos han sido los fenómenos que, a lo largo de las últimas décadas y del siglo XX, han hecho del mundo un lugar cada vez más plano. Dos guerras mundiales, la creación de Internet, la consolidación de la aviación comercial y, de forma más reciente, la masificación de las redes sociales, han sido algunos de los hechos que han ido convirtiendo a este planeta en una verdadera “aldea global” como se le suele llamar.

Las guerras mundiales -sobre todo la segunda- dieron origen a un nuevo orden a nivel político y económico, a través de una serie de instituciones que conectaban -quizás por primera vez en la historia- al mundo de forma tan estrecha. Por su parte, Internet, mediante millones de kilómetros de fibra óptica, hacía posible la interacción de billones de individuos de forma virtual. A su vez, la consolidación de la aviación comercial permitía el traslado físico de personas a lo largo de un planeta con cada vez menos fronteras reales en tan solo algunas horas. Mientras que la explosión de las redes sociales daba lugar a una nueva forma de comunicación de ciudadanos globales a través de dicha red.

Este es el fenómeno que Thomas L. Friedman anticipaba en su libro “The World is Flat: A Brief History of the Twenty-first Century” el 2005, señalando que, si bien nuestro planeta era físicamente esférico, era en su funcionamiento plano.

No obstante el desarrollo de la tesis de Friedman hace ya quince años, perece ser que es en este preciso momento que estamos siendo testigos -o mejor dicho conscientes- de la consolidación de este fenómeno producto de la llegada del Covid-19; donde en tan solo unos meses luego de su descubrimiento, el mundo se ha “aplanado” aún más.

Es en este contexto donde el Covid-19 se nos presenta como una dualidad de amenaza y oportunidad.

La amenaza está dada, como diría el historiador Yuval Noah Harari, en intentar culpar a la globalización de la actual crisis mundial, ya que “el real antídoto a la epidemia no es la segregación, sino la cooperación”. De esta forma, no tiene sentido buscar culpables o intentar revertir un fenómeno que probablemente no lo es; por lo que la oportunidad está dada por el trabajo en conjunto aprovechando el carácter plano del mundo, enfrentando una pandemia desde -probablemente- una de las mejores posiciones en las que ha estado la humanidad ante semejante crisis.

Así, resulta valiosísima la experiencia de diversos países en esta lucha común contra el virus; el trabajo en conjunto de países, organizaciones e instituciones; el apoyo financiero de gobiernos; como la colaboración científica en la materia.

En este sentido, resulta más que nunca necesario contar con liderazgos claros y, sobre todo, que Estados Unidos y China entiendan el carácter urgente y vital de su cooperación. De lo contrario, como diría un autor, se estaría cumpliendo la tragedia de dos superpotencias.

Aprovechemos que el mundo es plano, y que todos los países nos encontramos enfrentando un desafío común.

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