Por Ignacio SánchezCuidar las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales

Se ha informado recientemente que en algunos concursos públicos de investigación se definirán áreas prioritarias que dejarán un espacio muy reducido para el financiamiento de las humanidades y ciencias sociales, disciplinas que han sido desde sus orígenes el verdadero corazón del quehacer universitario. Ello, ya que se orientan al análisis crítico y a la comprensión en mayor profundidad de los problemas contemporáneos. Esto crea una gran preocupación, en especial ya que el ethos de una universidad católica nos plantea el desafío de valorar las ciencias, las artes y las humanidades en la perspectiva global del ser humano.
Es importante realizar una reflexión crítica acerca de la priorización y las medidas a implementar con el objeto de potenciar el desarrollo científico y tecnológico, sin dañar el estímulo de estas áreas fundantes en las universidades. Debemos potenciar una cultura nacional que reconozca el valor del pensamiento crítico y profundo, junto a la creatividad y libertad que conllevan estas disciplinas. Por supuesto que esto se debe realizar velando por el mayor nivel de calidad y estándares internacionales de estas disciplinas.
Es relevante destacar que las humanidades forman capacidades intelectuales profundas, que marcan una forma de pensar del estudiante, por lo que los esfuerzos deben orientarse a estimular la inversión en investigación y a fortalecer el currículo de las diferentes carreras con aportes significativos desde estas disciplinas. Hay datos objetivos que demuestran que los egresados en humanidades poseen habilidades altamente valoradas, como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la resolución de problemas complejos e interdisciplinarios, entre otros.
La sociedad demanda de sus universidades que se constituyan en un polo de desarrollo cultural, conocimiento de futuro e involucradas con la realidad de las diferentes comunidades. Un mayor aporte del estado y del sector privado es imprescindible para estimular las humanidades, lo que es clave para avanzar en el cuidado del patrimonio y la cultura del país. Así también, es vital promover la colaboración en redes regionales y nacionales, destinadas a promover la transferencia de conocimiento desde la academia a las políticas públicas del país.
Se requiere la creación de nuevos fondos concursables de investigación para estas áreas del conocimiento, que permitan valorar el quehacer e impacto de estas disciplinas en la construcción de la esfera pública. La reflexión permanente de estas disciplinas, su estímulo en las nuevas generaciones y el apoyo de la investigación, creación, transferencia e innovación del conocimiento en las humanidades, artes y ciencias sociales es una tarea de gran relevancia. Su aporte tendrá un impacto en la cohesión social y en la mayor calidad de vida de nuestra ciudadanía. Estamos a tiempo para revertir una medida que es dañina para la reflexión de lo público en el país y que no es concordante con el nivel alcanzado por nuestro sistema universitario.
Por Ignacio Sánchez, profesor titular, Pontificia Universidad Católica de Chile.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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