Por Pablo Retamal N.Circe Maia y la belleza de lo cotidiano: tras los pasos de la ganadora del Premio Pablo Neruda 2026
Profesora de filosofía, traductora de Shakespeare y voz fundamental de la poesía uruguaya. Revelamos las claves del universo literario de una figura imprescindible.

Uruguay es un país que ha dado insignes poetas como Mario Benedetti, Juana de Ibarbourou, Marosa Di Giorgio, Delmira Agustini, Idea Vilariño o Cristina Peri Rossi. También hay que sumar a ese panteón a Circe Maia, la reciente ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2026. Es que la poeta, de 94 años, es un nombre importante de las letras de su país.
Nacida en Montevideo, en 1932, desde muy niña tuvo la inquietud de escribir. De hecho, su primer libro de poesía lo publicó a los 12 años (Plumitas, 1944). Con el tiempo, Maia ve como un error aquella publicación tan temprana. Así lo comentó en una entrevista de 2012 con el Periódico de Poesía, de la UNAM.
“Yo vería a la escritura como un viaje de vuelta, más bien, de regreso desde lo que se ha vivido y lo que se ha leído. Pero tal vez te refieras a ese otro viaje –interminable, sólo de ida– que se hace en busca de una perfección inalcanzable. En mi caso, el viaje empezó muy tempranamente. Como la mayoría de los niños, descubrí la poesía en los juegos y en las canciones. A veces el lenguaje se mostraba como algo para ser disfrutado intensamente. Por siglos, en las canciones infantiles se podían oír viejos romances españoles –que creo que desgraciadamente ya no se cantan. Era una tentación inventar otros, aunque sin cantarlos, decirlos, nomás y era ya un poema. Mi padre se tomó el trabajo de reunirlos y publicarlos como un librito, cuando yo cursaba el último año escolar. Creo que fue un error, salir demasiado temprano”.

Pero fue la muerte de su madre lo que la llevó a una poesía más madura y adulta, con la publicación de En el tiempo, (1958). “Mi primer libro en serio”, comentó en una entrevista. Desde ahí -ya siendo profesora de filosofía- desarrolló una obra poética que se caracteriza por ser muy sencilla. No busca ser compleja, sino encontrar la profundidad en aquello que canta. La belleza de lo cotidiano. “Lo que yo trato de lograr es la transparencia, no la opacidad. Si esta aparece, es muy a mi pesar y tal vez la sintaxis tenga algo que ver, pero no lo había notado”, dijo en la citada entrevista.
“Me defiendo con un lenguaje totalmente cotidiano, y si al final sugiero otro problema, en un par de líneas, puede ocurrir que el lector ni siquiera se dé por aludido y entonces parezca nada más que un poema doméstico, en el que hablo de la leche, del azúcar que está sobre la mesa. Me decía una amiga: qué bien que me apoye en mi vida como ama de casa, para exaltarla... (risas) Si yo pudiera, y no quedara muy pretencioso, mostraría problemas filosóficos que están dados en mis poemas y que poca gente puede advertir, porque no están citados”, explicaba Circe Maia en una entrevista de 1994 con El País Cultural.
Por ejemplo, en su poema Velocidad creciente, dice: “Hay una / sensación de que los días pasan / a más velocidad y que no hay tiempo /de muchas despedidas. / Suena una voz, como de insecto / por detrás de los días / y detrás de las noches / pequeño picoteo, pero que no se para / cuando quieres ver, los días se desmoronan / como si hubieran sido devorados por dentro”.

Maia, traductora
Como ocurre con los poetas, Maia también ha incursionado en la traducción. Ha traspasado al castellano, por ejemplo, a poetas griegos, como el célebre Konstantino Kavafis. “Estoy muy entusiasmada con los poetas griegos contemporáneos. [Giorgios] Seferis fue el primero que conocí. Lo escuché por radio, un poema en griego, y de ahí me vino la pasión por el idioma”, contó en una entrevista de 2010 con La Diaria. Eso sí, aclaró que el griego que maneja ella no es el antiguo. “Lo que yo puedo leer y traducir es el griego actual”. También ha traducido a poetas del inglés, como a William Shakespeare.
“Al leer poemas en otras lenguas notaba que al ser traducidos literalmente desaparecían como poemas -dijo en entrevista con la revista Mura, de 2014-. Pero también me di cuenta de que no siempre era así, que el poema traducido al español seguía siendo un poema, aunque integrando ahora otro universo de sonidos y sentidos.¿Cómo se logra esto? Es una tarea delicada, pues no se pueden dejar de lado los elementos formales —una cierta estructura, un ritmo— propios de cada lengua".
“Mi acercamiento a Shakespeare se produjo por la necesidad de adaptar algunas escenas de La fierecilla domada para estudiantes de Secundaria. Me di cuenta entonces de que el verso blanco de Shakespeare pasaba sin mayor dificultad a los alejandrinos en castellano”.

Por su trayectoria, Circe Maia ha recibido variados reconocimientos, entre otros, la designación como miembro de la Academia Nacional de Letras (2008), la Medalla Delmira Agustini (2013), el Gran Premio a la Labor Intelectual del Ministerio de Educación y Cultura (2014), dos premios Bartolomé Hidalgo (2017) y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca (2023). Hasta el 2020 continuó dedicada a la escritura, la traducción y la actividad teatral en Tacuarembó, su lugar de residencia.
Entre los jurados que le otorgaron el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2026 está la destacada poeta chilena Rosabetty Muñoz. Consultada por Culto, se anima a dar una caracterización de la poesía de Circe Maia.
“Me emociona leerla, descubrir con ella los destellos que iluminan objetos, elementos sencillos y cercanos. Su atención a los detalles del mundo logra calar tan hondo, que sus lectores nos sentimos invitados a recuperar la inocencia, ese asombro inicial con que nos asomamos al mundo”.
“Ella misma ha dicho que siempre quiere claridad, nunca oscurecer y en esa claridad -que es espesa y bella-, nos reconocemos. Pienso en el Premio Iberoamericano como una oportunidad para que se abra a muchos, especialmente a jóvenes y niños, la posibilidad de vivir la experiencia deslumbrante de su poesía”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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