Opinión

El común denominador del PC

El común denominador del PC

¿Qué une a Cuba y Venezuela? Dos naciones que fueron de las más prósperas de América Latina. Los une, junto a Corea del Norte, el apoyo decidido del Partido Comunista de Chile. Porque el resto de los países que formaron el bloque de “los socialismos reales” abandonaron el paradigma del estatismo corrupto y entraron a un sistema de mercado. Hoy, Polonia, República Checa, Hungría y el resto de los países que formaba el Comecon (la especie de mercado común del socialismo real europeo) son economías prósperas y desarrolladas. China, Vietnam y el resto de los países que combatieron a EE.UU. durante la Guerra Fría están en un proceso de desarrollo acelerado. China es una potencia mundial. Vietnam, destrozada por una cruenta guerra con EE.UU. y luego con sus vecinos, no para de crecer. En Asia, solo queda un país en la miseria y el hambre: Corea del Norte. (también apoyado su cruel gobierno por el PC chileno). Quienes abandonaron el socialismo real, se desarrollaron. Quienes permanecieron en este, implosionaron o se congelaron.

El caso de Cuba -más bien, de Fidel Castro y su dinastía- es notable. Castro heredó en 1958 un país pobre, pero de muy buen nivel dentro de la tribu latinoamericana. Posiblemente detrás solo de Argentina, Uruguay y de... Venezuela. Mucho mejor que el Chile de esa época, por cierto. A 100 millas de EE.UU., se declaró su enemigo en mitad de la Guerra Fría. Tan irresponsable, como si -hipotéticamente- algún revolucionario capitalista loco se hubiera declarado enemigo de la URSS en 1958, a 100 millas de Moscú. Y, más encima, no solo autorizó la instalación de misiles atómicos. Declarada ya la famosa “crisis de los misiles”, azuzó a Nikita Khrushchev para atacar a EE.UU., lo que habría significado no solo la destrucción de la isla, sino también la muerte de casi todos sus habitantes. Así era la irresponsabilidad de Fidel Castro: podía sacrificar a todos los cubanos a una muerte segura para darse “el gustito” de atacar con bombas atómicas las principales ciudades de EE.UU. Y luego continuó con “el gustito” de su socialismo real, subsidiado por la URSS (y posteriormente por Chávez y Maduro). Solo producían azúcar que vendían a precio de oro a los países de la Comecon. Tuvo algún auge permitiendo el turismo en “islas” económicas operadas por el odiado capitalismo, donde se podía consumir todo aquello que a los cubanos se les prohibía. Perduran hasta hoy unas FF.AA. cooptadas, y habitantes que no pueden huir nadando o en balsas. Maduro en eso fue más habiloso y dejó que salieran los descontentos por millones; así había menos bocas que alimentar, en una economía en franco retroceso. Y como Fidel quiso exportar la guerra civil en el continente, Maduro nos exportó pobreza y desesperación. Y como si los desastres de Cuba no fueran visibles, el PC chileno sigue apoyando al comunismo cubano sin mover ni una ceja. Y sus dirigentes corrieron para ver a su amado Fidel antes que la muerte se lo llevara. Seguro habrían hecho lo mismo por Maduro (pero se lo raptaron antes de tiempo). Y si Corea del Norte no estuviera tan lejos, por un hipotéticamente moribundo Kim Jong-un.

Por César Barros, economista

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