La receta del malestar



Por Mercedes Ducci, presidenta de ComunidadMujer

Esta semana trajo polémica la venta de anticonceptivos con receta médica. Y no es extraño tanto rechazo. Los anticonceptivos han sido un factor primordial para que las mujeres podamos ejercer libremente nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva. El poder decidir cuándo y cómo quedar embarazadas ha sido fundamental para que hayamos podido tomar el timón de nuestras vidas. Ha detonado una enorme expansión de las posibilidades de desarrollo en otras áreas.

Es sabido que un embarazo es un acontecimiento determinante. En esta pandemia, en que cada cual tiene tan poco control sobre sus circunstancias, un embarazo no deseado puede ser abrumador. Se suma la dificultad de asistir a los consultorios y está pendiente la denuncia por anticonceptivos defectuosos, que habrían resultado en 122 embarazos no deseados.

La percepción de que la sociedad induce a una maternidad que luego no respalda con apoyo real ha estado latente y es coherente con la experiencia de las mujeres. Se les negó durante mucho tiempo la posibilidad de decidir sobre su cuerpo. Incluso cuando salieron a la venta los anticonceptivos, en los años 60, se necesitaba autorización del marido para poder comprarlos. Ahora, otra figura de autoridad aparece interponiéndose sobre el derecho de las mujeres a decidir.

Si bien, en definitiva, el IPS no había emitido una disposición nueva, porque la necesidad de receta estaba establecida en el reglamento para este y otros medicamentos, normalmente en las farmacias no se exigía. Bastaba con la presencia de un/a profesional de química y farmacia para que la mujer pudiera consultar en caso de temer efectos secundarios. Pero en las ventas por internet, las farmacias comenzaron a exigir la receta, lo que evidentemente implicó un problema.

Rápidamente las voces se hicieron oír: la ministra de la Mujer y Equidad de Género solicitó una enmienda por parte del IPS para flexibilizar la necesidad de receta, la que no se hizo esperar. La sociedad científica se manifestó preocupada y un grupo de senadores elaboró rápidamente un proyecto para que, en definitiva, la venta sea sin receta.

Si bien los anticonceptivos pueden tener efectos secundarios, los que deben ser controlados, eso no debe interponerse en el acceso de la mujer a su forma elegida de contracepción.

Hoy las tasas de natalidad están bajando en muchos países del mundo. En Chile el número de nacimientos en 2021 ha sido el más bajo de los últimos 10 años. Seguramente esta tendencia tiene que ver con la situación económica e incluso con la percepción de peligro global, pero también con la falta de apoyo a la maternidad y el castigo social al progreso laboral cuando se es madre.

El desafío actual es que la corresponsabilidad se haga efectiva y que los derechos sexuales y reproductivos, derechos ligados a la igualdad y la dignidad humana, sean reconocidos y aceptados en todas, absolutamente todas, nuestras prácticas habituales.

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