Por Eugenia FernándezLo que tienes que saber: Domingo 4 de enero

La operación quirúrgica con la que Estados Unidos capturó y arrestó a Nicolás Maduro -mientras dormía junto con su esposa Cilia Flores, en Caracas- deja un cúmulo de dudas. Acusado por el Distrito Sur de Nueva York de cuatro cargos -conspiración para cometer narcoterrorismo, para importar cocaína, para poseer ametralladoras y dispositivos y posesión de los mismos- hasta el cierre de esta edición el jefe de régimen venezolano viajaba por mar hasta esa ciudad, donde enfrentará la justicia el lunes. Sin duda, la precisión del ataque de Washington -que se dio en medio de la noche en puntos específicos de Venezuela, con prácticamente ningún civil muerto- da cuenta de su poderío militar pero también de la debilidad del régimen chavista, que por semanas fue objeto de un claro amedrentamiento por parte de EE.UU.
Desde el 2 de septiembre, este país había destruido 34 botes en 28 ataques, dejando 110 personas muertas. Todo esto, sin procedimientos judiciales ni declaraciones de guerra de por medio. El lunes, además, Donald Trump había anunciado haber realizado un ataque terrestre a una instalación de producción de drogas en Venezuela, cuestión que fue desmentida por Maduro. Y el viernes, este último ofreció a Trump negociar un acuerdo para combatir el narcotráfico. Pero claramente los planes del mandatario estadounidense ya estaban en curso.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump justificó la acción en los cargos por los que está acusado Maduro, haciendo alarde del poderío y profesionalismo de las fuerzas armadas de su país. Además, dijo que EE.UU. va a “dirigir” o “gobernar” Venezuela “hasta que pueda tener lugar una transición segura, adecuada y juiciosa”, comprometiéndose a una transición política supervisada por Washington. No revindicó a María Corina Machado ni a Edmundo González, líderes de la oposición al chavista, ni dio detalles de cómo piensa garantizar la paz en un país profundamente dividido. Hasta el cierre de esta edición, se especulaba con que la vicepresidenta Delcy Rodríguez tomaría el mando tras una conversación con el Secretario de Estado, Marco Rubio. Otra pregunta pendiente tiene que ver con el petróleo venezolano, pues Trumo aseguró que “grandes compañías petroleras estadounidenses” entrarían a Venezuela para “arreglar la infraestructura petrolera dañada y empezar a generar ingresos para el país”.
Sin duda, la acción de Trump abre una era de inestabilidad en la región, que repercutirá en el cierre del gobierno de Gabriel Boric y al de su sucesor, José Antonio Kast.
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