Opinión

¿Por qué el boicot de EE. UU. a los juegos olímpicos de China?

FLORENCE LO

Por Patricio Torres, académico Depto. Gestión Organizacional UTEM

Recientemente, algunos países occidentales -encabezados por EE.UU.- han anunciado un boicot diplomático a los Juegos Olímpicos de Invierno Pekín 2022. La razón: genocidio y violación a los derechos humanos a los uygures (musulmanes chinos que habitan en la región de Xinjiang). Aunque comparto y fui testigo de la represión china a estas minorías cuando viví en Yunnan, permítanme esbozar otro motivo que obedece a un tema económico para realizar el boicot: el lanzamiento oficial al mundo de la moneda digital china “el yuan digital”. Recién en febrero próximo, el mundo entero observará la utilización del yuan digital para realizar transacciones; se ha anunciado que se instalarán cajeros automáticos que puedan convertir divisas extranjeras en yuan digital, los cuales serán cargados en una tarjeta virtual de e-yuanes.

Pero China realizó una jugada aún más audaz, junto a los bancos centrales de Emiratos Árabes, Tailandia y Hong Kong, lanzó en septiembre pasado una moneda digital en conjunto para realizar operaciones de comercio internacional o el proyecto “mBridge”, construyendo una plataforma de moneda digital respaldada por sus bancos centrales para la realización de pagos internacionales, con el objetivo de diseñar una nueva infraestructura de pago transfronteriza más eficiente, que mejore aspectos clave como el alto costo, la baja velocidad y las complejidades operativas; garantizando a su vez, que las políticas, el cumplimiento normativo y la privacidad sean integrados apropiadamente. De esta manera, los participantes del banco central pueden emitir y canjear sus monedas digitales, mientras los bancos comerciales participantes pueden enviar pagos de moneda digital de igual a igual.

En el comercio internacional, los bancos corresponsales (bancos asociados que colaboran en el extranjero en la realización de operaciones bancarias) actúan actualmente como puentes, realizando transacciones de una jurisdicción a otra, mediante una extensión de redes y acuerdos de corresponsalía bancaria. La gran desventaja de este sistema son los intermediarios y la gran cantidad de tiempo que tardan en realizarse las transacciones (producto de las múltiples zonas horarias y distintos horarios de funcionamiento); lo que deriva en una alta complejidad operativa, cuellos de botella y algunas veces en pagos duplicados.

EE.UU. observa con aprensión esta jugada debido a las características peculiares de su sistema bancario, y de la cultura de sus habitantes -reluctantes a que el gobierno sepa cada una de las transacciones que realizan sus ciudadanos-, la única iniciativa lanzada por el sector privado en cuanto a una criptomoneda para pagos transfronterizos fue la fallida “Libra” de Facebook (ahora Meta), que eventualmente se rebautizó como “Diem”, no obstante, ha sido fuertemente criticada por los bancos centrales del mundo occidental.

Hasta ahora -para los exportadores-, el mecanismo de pago más utilizado ha sido el crédito documentario o la carta de crédito; instrumento costoso, complicado de utilizar y que tarda tiempo en ejecutarse, por lo que una moneda digital respaldada por los bancos centrales se contempla como una opción eficiente para el comercio internacional, en donde China -aprovechando su cadena logística y su proyecto estratégico de “la franja y la ruta”- con esta jugada nuevamente se adelanta para establecer lo que el autócrata Xi Jinping ha venido anunciando: liderar una nueva forma de gobernanza global.

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