Opinión

Silencio y olvido

SEÑOR DIRECTOR:

Corría el año 2010, día de la Inmaculada Concepción. La noticia que enmudeció a Chile era la del incendio en la cárcel de San Miguel. Un horror, gritos desesperados de las familias, desbordes de emociones y sentimientos, cuerpos calcinados, heridos de gravedad, intentos de evacuación, caos total.

A raíz de esta inédita tragedia surgió la ONG “81 razones” para luchar y evitar una reedición tan siniestra. Con todo, creo que el Estado sigue normalizando cientos de razones para continuar atropellando los derechos fundamentales de los privados de libertad.

Basta recordar el reciente apaleo sufrido por los internos de la cárcel de Puente Alto a manos de funcionarios. ¿Qué cambió desde ese fatal incendio? Casi nada… La Región Metropolitana presenta un 118,6% de ocupación penitenciaria. Si hoy ocurriera una desgracia semejante, los muertos y heridos podrían quintuplicarse.

La impotencia, hasta hoy, de los familiares y amigos de los fallecidos es una muerte lenta. Mientras ellos viven con sus lágrimas y el dolor infinito por la ausencia de los que amaban, las autoridades y demases responsables de la época gozan de una impunidad propia de países donde se sigue condenando la pobreza.

A 12 años, un modesto homenaje a los muertos que todavía la justicia mantiene en el silencio y en el olvido.

Nicolás Vial Saavedra

Presidente Fundación Paternitas

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