Una universidad que le sirva a la comunidad

SEÑOR DIRECTOR:
Hay académicos y académicas que vemos con desencanto el desarrollo del capitalismo académico, donde la universidad se transforma en un instrumento funcional a un sistema y un mecanismo de poder que repiten un patrón que nos interesaba cambiar.
Como señala Francisca Infante, fundadora del Programa de Intervención Comunitaria, debemos superar “el binarismo de los modelos humboldtianos o napoleónicos que vivimos en el país. Debemos despercudir a la academia para que seamos útiles a las comunidades en las que nuestras y nuestros futuros profesionales se desarrollen”.
Podemos acercarnos a un modelo que busque servir a la comunidad y preparar a los estudiantes como ciudadanos activos en una sociedad democrática, en medio de una crisis mundial de los mecanismos de representación social y política, en una situación global donde nos desafiaron y desafían los problemas sociales que no podemos resolver desde una disciplina.
Hoy hay experiencias en esta línea con resultados importantes tanto en los estudiantes, académicos, docentes y las propias comunidades, con quienes se comparten saberes y conocimientos que benefician el desarrollo profesional y social.
Asumir una metodología no hegemónica en el desarrollo de la academia es establecer un compromiso real con el aprendizaje democrático, salirnos del binarismo “ustedes y nosotros” y entender que comunidad académica es un espacio de interacción democrática donde debemos convivir entre diferentes, con la interacción de saberes que articula y valida la esencia de la universidad: la diversidad.
María Isabel de Ferrari
Dir. programa de intervención comunitaria UDLA
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