Opinión

¿Ver para creer?

Brendan McDermid

El entorno macroeconómico para Chile se ha tornado significativamente más favorable, tanto en el plano externo como interno. Sin embargo, pese a esta mejora generalizada, las expectativas de crecimiento para 2026 solo se han ajustado levemente al alza. Veamos dónde estamos parados con una lógica inversa a lo que recomiendan los psicólogos: analicemos el entorno antes de hacer la introspección.

La percepción de riesgo global ha disminuido en relación con los niveles observados a comienzos de 2025, año marcado por la incertidumbre asociada al triunfo de Donald Trump y su política comercial, y los conflictos geopolíticos (aunque eventos recientes en Venezuela podrían reactivar episodios de tensión). Hoy las preocupaciones globales se han desplazado hacia otros riesgos. Esto se ha traducido en una menor volatilidad financiera respecto a los niveles observados a inicios del año pasado.

En paralelo, los principales bancos centrales han avanzado en un ciclo de relajación monetaria. La Reserva Federal recortó su tasa en 75 puntos base durante 2025 y el mercado anticipa entre dos y tres recortes en 2026. El Banco Central Europeo también redujo sus tasas en 100 puntos base, mientras que el Banco Central de Chile disminuyó la TPM en 50 puntos base, acercándola a niveles neutrales. Todo ello configura condiciones financieras más holgadas, aunque con menor espacio para estímulos adicionales.

Este contexto ha sido particularmente favorable para los precios de las materias primas. El cobre subió desde US$4,0/lb a inicios de 2025 hasta cerca de US$5,6/lb actualmente, con un precio promedio proyectado de US$ 5,5/lb para el año, un 22% por sobre el promedio de 2025. Las perspectivas para el litio también mejoran respecto del año anterior.

El impacto de este escenario global se transmite a la economía local por varios canales. Las finanzas públicas: Cada centavo adicional en el precio del cobre genera entre US$50 y 70 millones de ingresos fiscales provenientes del sector minero (Codelco + GMP-10), lo que implica que, frente al supuesto oficial de US$4,35/lb, el Fisco podría recaudar cerca de 1,5%-1,7% del PIB adicional en 2026. En segundo lugar, el mayor precio del cobre ha comenzado a reflejarse en una recuperación incipiente de la confianza empresarial, incluso excluyendo minería, aunque la confianza de los consumidores sigue deprimida por la debilidad del mercado laboral. Finalmente, mejores condiciones externas y locales favorecerían una apreciación del peso chileno, cuyos efectos en el corto a mediano plazo son positivos sobre la actividad.

En el ámbito interno, el resultado de las elecciones presidenciales y legislativas abre espacio para avanzar —aunque no lo asegura— en una agenda proinversión. La concreción e implementación de esta agenda requerirá de un trabajo interministerial intenso y, en algunos casos, aprobación legislativa. Medidas administrativas, como el rediseño del Estado y la reducción de gabinetes ministeriales, podrían implementarse con rapidez, mientras que la agenda de permisología contaría con amplio consenso político. La reforma tributaria enfrentaría mayor resistencia, aunque el capital político inicial del nuevo gobierno podría facilitar acuerdos. Avances tempranos en seguridad serían clave para sostener el respaldo ciudadano y legislativo.

Aun así, ya hay señales positivas, como la revisión al alza del catastro de proyectos de inversión de la Corporación de Bienes de Capital (US$78.958 millones para el siguiente quinquenio) y la actualización de proyectos de inversión en minería por parte de Cochilco (US$104.549 millones en los próximos 10 años, 25,7% sobre el catastro previo).

Pese a este escenario ampliamente favorable, el crecimiento esperado para 2026 solo se ha revisado desde 2,0% a 2,3%. Considerando la mejora en prácticamente todos los fundamentales, proyectamos un crecimiento de 3,3% para 2026, muy por sobre el consenso actual. ¿Será que la cautela del mercado es consecuencia del efecto persistente de años de elevada incertidumbre? ¿Está el mercado esperando ver para creer, pese a que los fundamentos apuntan claramente a una reactivación el próximo año?

*El autor de la columna es economista LarrainVial Research

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