Con parsimonia o “a matacaballos”: el dilema del Senado para tramitar la megarreforma de Kast
Para este segundo trámite constitucional, la mesa de la Cámara Alta -liderada por Paulina Núñez (RN)- deberá tomar una serie de decisiones políticas en torno al itinerario del proyecto emblema del Ejecutivo. La primera de ellas será la cantidad de comisiones legislativas por las que pasará la iniciativa. En paralelo, tendrá que determinar los tiempos de tramitación

El martes 2 de junio, la sala del Senado será informada de manera oficial de la aprobación por parte de la Cámara de Diputados del proyecto de Reconstrucción Nacional del gobierno.
Para este segundo trámite constitucional, la mesa de la Cámara Alta -liderada por Paulina Núñez (RN)- deberá tomar una serie de decisiones políticas en torno al itinerario del proyecto emblema del Ejecutivo.
La primera de ellas será la cantidad de comisiones legislativas por las que pasará la megarreforma. La Cámara, a contrapelo de La Moneda, decidió que el proyecto se tramitara en tres comisiones: Hacienda, Trabajo y Medioambiente.
La intención del gobierno era que únicamente pasara por la primera con el fin de agilizar el debate.
Por ello, la mesa del Senado deberá definir si homologará el procedimiento que se ejecutó en la otra rama del Congreso o si tendrá un itinerario distinto, con más o menos comisiones en la discusión.
En paralelo, Núñez y el presidente de la Comisión de Hacienda, Javiera Macaya (UDI), tendrán que determinar los tiempos de tramitación.
En la Cámara, la iniciativa se abordó con premura, motivado, principalmente, por la calificación de suma urgencia que le había puesto al gobierno y que obligaba a la corporación a despacharlo en un plazo de 15 días.
No obstante, las lógicas en el Senado son distintas, principalmente en cuanto a los tiempos de debate. Pero además, en la Cámara Alta los senadores tienen mayor peso específico y no necesariamente siguen las directrices oficiales de sus partidos políticos, lo cual les da mayor autonomía para imponer sus términos, o negociar con el Ejecutivo.
Por lo mismo, ya varios senadores han abogado por una tramitación más parsimoniosa, e incluso le han transmitido al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que el plazo para que el megaproyecto se despache a ley en junio es difícil de cumplir.
“El Senado va a actuar con sentido de urgencia, pero también con responsabilidad institucional. Una reforma de esta magnitud requiere una tramitación seria, ordenada, técnicamente sólida y, por supuesto, escuchando a todos los actores. La ciudadanía espera soluciones concretas y bien hechas, no improvisaciones”, comentó la presidenta del Senado, sin comprometer plazos.
Además, el procedimiento de discusión legislativa que se da en la Cámara Alta es distinto al de la otra rama. En el Senado, en primer lugar, se desarrollan audiencias y se vota en general tanto en la comisión como en la sala. Solo entonces se inicia una nueva etapa, en la que el proyecto vuelve a la comisión para la discusión en particular del articulado. Una vez despachado por la instancia, regresa a la sala para la deliberación final
En la Cámara de Diputados, en tanto, se vota en general y a continuación se votan los artículos en particular.
Por ahora, sin definición
El presidente de la Comisión de Hacienda, Javier Macaya (UDI), tampoco quiso comprometerse con plazos.
“Depende mucho de cómo se dé la conversación”, aseguró el senador.
Junto con ello, Macaya envió un mensaje a la oposición. “Yo siempre he sido una persona de diálogo y la invitación está hecha: aporten, mejoren, propongan. Pero para eso primero hay que cruzar el umbral mínimo de querer legislar”.
“Considerando que ya están los votos para aprobar, la oposición tiene un dilema que pueden aprovechar pensando en Chile: pongan sobre la mesa ideas para mejorar la reactivación, el empleo y beneficios concretos para las familias. Está todo el espacio para conversar. Pero para eso hay que estar dispuesto a legislar”.

Previo a estas definiciones que deberá tomar la mesa, desde la oposición ya comenzaron las presiones tanto para que la discusión sea más pausada que en la Cámara, como también para que la iniciativa sea vista por varias comisiones legislativas.
En conversación con radio ADN, el senador Diego Ibáñez (FA), afirmó: “No puede pasar la imposición que ocurrió en la Cámara de Diputados, esto al menos tiene que ir a la comisión de Trabajo, tiene que ir a la comisión de Economía, tiene que ir a Medio Ambiente, hay artículos que se refieren a Cultura, y eso tiene que tener su espacio especializado”.
El senador frenteamplista también mandó un mensaje a Macaya y al ministro Quiroz.
“Aquí se va a ver el temple y la capacidad de dialogar con quien piensa distinto, del senador Macaya y del ministro Quiroz. Y esperemos que no nos defrauden, esperemos que no quieran legislar a matacaballo, sino que legislen con la razonabilidad al frente, con la evidencia y con el espacio necesario para una reforma que va a impactar los próximos 25 años”, dijo.
El senador Andrés Longton (RN), por su parte, consideró que “hay que darse el tiempo necesario para hacer una buena discusión, pero sin extenderla innecesariamente”.
Si bien han existido conversaciones entre los ministros negociadores -principalmente Quiroz y el jefe de la Segpres, José García Ruminot (RN)- con algunos senadores para definir el itinerario, fuentes de gobierno desdramatizan la iniciativa sea vista por tres comisiones legislativas distintas, al igual que en la Cámara, dado que, justifican, “se cumplieron los tiempos”.
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