Por Alonso VatelHernán Felipe Errázuriz: “Es una oportunidad de profesionalizar más las embajadas y me da la impresión de que no está ocurriendo”
El excanciller planteó que con el nuevo gobierno ha habido "cambios muy positivos" en política exterior. También sostuvo que la relación con Estados Unidos es "prioritaria", pero también "compleja", por la personalidad de Donald Trump. Sobre los nombramientos agregó que tiene la "esperanza" de que "haya una recapacitación".
Con buenos ojos ha visto el excanciller Hernán Felipe Errázuriz el manejo en política exterior del gobierno de José Antonio Kast. Entrevistado en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción, por Francisco Artaza y Rodrigo Álvarez, valoró la “reconstrucción” de relaciones con países como Argentina y EE.UU., país en el que fue embajador. También alertó sobre la posición “cuidadosa” que hay que tener frente a Donald Trump y sobre los nombramientos en misiones diplomáticas.
El gobierno de José Antonio Kast cumplió un mes. ¿Qué mirada tiene respecto a la política exterior, lo que algunos llaman reposicionamiento en el ámbito internacional?
Efectivamente hay una reconstrucción de relaciones que estaban muy dañadas, particularmente con Argentina y con Estados Unidos, en que se había perdido el acceso tanto a la Casa Blanca como a la Casa Rosada, que se ha reparado rápidamente. Otro alcance importante, que no tiene mucho que ver con el cambio político en Chile, sino más bien con el cambio político en Venezuela, es el caso de las relaciones con Venezuela, que hoy día están cortadas, y que hay indicaciones de que al menos se va a reponer la consular rápidamente. Hay cambios muy importantes y positivos.
¿Se corre el riesgo, con EE.UU., de un alineamiento demasiado excesivo con un país que está gobernado por un mandatario bastante disruptivo?
La relación con Estados Unidos, que es muy prioritaria, es una relación muy compleja en el actual gobierno de Trump. Todos sabemos que todo se decide en la Casa Blanca (...) y nosotros no teníamos acceso a la Casa Blanca. Eso era gravísimo. La ideologización del Presidente Boric era muy central en esto, pero no teníamos ningún acceso y era un caso muy especial y complicado para Chile, porque nuestros países aliados lo tenían (...) Reposicionarnos es una cosa muy importante. Lo mismo en la Casa Rosada, en que la personalidad del presidente Milei es muy fuerte, y no podíamos estar al margen de eso. Son dos hechos fundamentales que han cambiado con la llegada de José Antonio Kast. Ahora, esto de acercarse demasiado, yo soy de la idea de que con personajes como esos hay que estar un poco debajo del radar, porque son absolutamente inesperados en sus reacciones. También se ha probado que quienes han optado por adular a Trump no han tenido buenos resultados.
¿Debiese actuarse con cautela?
Hay que tener una posición muy cuidadosa y naturalmente que enfrentarlo tampoco es la solución, menos un país como el nuestro, que no tiene un peso para ofrecer, digamos, lo que llaman cuellos de botella, cosas que le faltan a Estados Unidos y que nos necesite, o son muy pocas. Soy contrario a un acercamiento, digamos, incondicional, porque las ventajas no las veo tan claras.
¿Qué le parecen los nombramientos que se han ido conociendo en embajadas?
Todavía hay una gran parte que son rumores. El sistema chileno es muy especial, de una discrecionalidad, una facultad absoluta del Presidente de la República, sin control por el Parlamento de los nombramientos mediante la confirmación, sin límite para nombrar profesionales o diplomáticos no profesionales. Existe una especie de convenio tácito, no escrito, de 80-20, que no sé si todavía tenemos. Hoy se ha dicho abiertamente que los nombramientos van a ser demorados porque no hay fondos (...) Todavía no hay un despliegue de los embajadores y tampoco he oído que se haya hecho el compromiso del 80-20, o sea, un 80% de diplomáticos profesionales y un 20% de políticos.
Muchos son rumores. Sin embargo, se han mencionado algunos nombres. Hay dudas respecto a Andrés Ergas en EE.UU., debido a eventuales inhabilidades. También casos que son favores políticos, como Ricardo Rincón, en Panamá, y las dudas por Gabriel Zaliasnik, en Israel.
No quiero referirme a los rumores. Ya está suficientemente cubierto por la prensa los cuestionamientos en la Embajada de EE.UU., pero no me quiero pronunciar, no conozco al señor Ergas. Soy partidario de que esta era una oportunidad para profesionalizar más las embajadas, reducir incluso ese porcentaje (de 80-20) para ir en la línea de la mayoría de las cancillerías que fortalecen el oficio, como es el caso de las europeas, de Brasil, de Perú, que logran prestigiar sus cancillerías por esta vía. Creo que esta es una oportunidad de hacerlo, ojalá lo hagan y tengamos menos del 20%.
Con los nombres que ha visto, ¿ve que se está perdiendo esa oportunidad?
No me quiero referir ni cuestionar ningún nombre específico, porque son rumores, pero obviamente esta es una oportunidad y me da la impresión de que no está ocurriendo eso y que vamos a llegar a un porcentaje del 20%, sino más.
Usted participa en el Consejo Asesor de excancilleres. ¿Se lo han planteado al canciller? ¿Hay una claridad frente a esa posibilidad?
No he oído ninguna declaración sobre este punto. Es importante pensar que cuando un presidente tiene la discrecionalidad absoluta, tiene una enorme responsabilidad de elegir a los mejores. Y también el canciller tiene una responsabilidad, porque al final quien materializa es la Cancillería, ese es el canal. Espero, todavía tengo esperanza, de que haya una recapacitación en esto y se fortalezca la diplomacia profesional. Pero es muy temprano, todo esto está muy demorado por falta de plata, de no poder nombrar todavía y no poder traer los embajadores que han sido designados políticamente, que eran muchos, por lo demás.
¿Fue bueno que el gobierno despejara que no apoyará la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU?
Pienso que Naciones Unidas está en una crisis total. Eso es compartido incluso por el secretario general, y la forma de revitalizar Naciones Unidas no es con alguien que sea del circuito, de la organización, porque sabemos que hay conflictos de intereses, de protecciones y de nombramiento. Debe ser una persona externa. En segundo lugar, el señor Guterres fue presidente de la Internacional Socialista, creo que tiene que haber una alternancia en la gestión. Por eso yo no era partidario del patrocinio a la presidenta Bachelet, a quien le tengo el mayor respeto y creo que es una persona que ha tenido mucha consideración personal conmigo. Pienso que tiene que ser alguien de afuera. Y que lo hayan despejado... Creo que (Bachelet) no tiene ninguna posibilidad.
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