Los momentos que marcan el perfil de Gonzalo Arenas, la nueva voz de La Moneda de Kast
Como diputado, el nuevo subsecretario dejó en claro que no tiene miedo de hacer ver sus puntos de vista. Eso, creen en el oficialismo, es una fortaleza en alguien que llega a reforzar las vocerías, aunque también un riesgo si no le toma el peso a su nuevo cargo. Desde hace más de 20 años, además, ha dejado claro que es un fiel colaborador del actual Presidente.

El episodio no dejó indiferente a nadie en el Congreso. En agosto de 2009, hace 17 años, el nuevo subsecretario General de Gobierno, Gonzalo Arenas, protagonizó uno de los momentos más comentados de la política chilena de este siglo.
Durante la interpelación al entonces ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, el entonces diputado UDI y abogado de la Universidad Católica increpó a gritos al secretario de Estado en el hemiciclo. Lo hizo por un supuesto indulto a un condenado por violencia en La Araucanía, zona que él representaba en el Congreso, y le arrojó el decreto impreso.
El ministro le devolvió el documento y el diputado se lo lanzó de vuelta. La sesión tuvo que ser suspendida. Debido al revuelo que generó el intercambio, la entonces presidenta Michelle Bachelet se vio obligada a pronunciarse para condonar el episodio.
El recordado momento da cuenta del carácter de Arenas. El abogado de la Universidad Católica, hijo del militar Juan Arenas y de la animadora de televisión Pamela Hödar, es descrito por quienes lo conocen como alguien frontal, como un rebelde sin miedo de expresar sus opiniones. Eso, creen en el oficialismo, es un valor que llega a fortalecer la vocería de Kast, que ha sido blanco de críticas desde el inicio del gobierno. De todas formas, su estilo -advierten algunos en el sector- también podría ser un riesgo si es que no le toma el peso a su nuevo cargo y termina haciendo vocerías “destempladas”.
De ese estilo hay más ejemplos. En 2013, tras un fallo en un juez de garantía dejó en libertad a un hombre imputado por abuso sexual infantil, Arenas publicó un polémico mensaje en su cuenta de X. “Ser imbécil es requisito para ser juez”, publicó. Sus dichos provocaron la respuesta de la Asociación de Magistrados. Él, sin embargo, se negó a pedir disculpas.
En la UDI, partido en que militó por décadas, recuerdan que Arenas buscó desde su llegada a la Cámara un papel disruptivo. Por eso, dicen, no sorprendió que se sumara a las críticas contra la conducción de los coroneles. “Tenía un estilo muy frontal”, recuerda un diputado de la época.
Esa no fue la única controversia de su paso por el Congreso. En 2013, respaldó un video de la Armada en que se veía a marinos entonar canciones xenófobas contra peruanos, bolivianos y argentinos. “Qué pretende la Armada, ¿que canten la ronda de San Miguel?”, cuestionó entonces, luego de que la institución anunciara una investigación interna.
La tarde del miércoles, en su primera vocería, Arenas enfrentó esas controversias. “Fui parlamentario ocho años. Dije muchas cosas. Fueron opiniones personales en su momento. De algunas me arrepiento, de otras más o menos, de otras no. Pero hoy día estoy en mi rol de vocero de gobierno y, por lo tanto, es lo que me corresponde”, dijo.

Pese al historial de episodios, en el oficialismo aseguran que Arenas se caracteriza por ser dialogante. Prueba de eso, sugieren, es su experiencia con asuntos indígenas: fue uno de los pocos UDI abiertos a instalar escaños para los pueblos originarios y llegó a reunirse con Héctor Llaitul cuando él estaba en la cárcel.
Arenas, de hecho, fue el encargado de intentar salvar la consulta indígena de que se ideó durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, a cargo del entonces ministro de Desarrollo Social Sebastián Sichel.
En 2019, el abogado asumió a la cabeza de la Unidad de Coordinación de Asuntos Indígenas (UCAI), encargada de diseñar y ejecutar las políticas en esa materia. Sin embargo, esta consulta terminó por ser suspendida.
El nuevo subsecretario, además, es reconocido en el oficialismo -y sobre todo, en la UDI-como alguien formado bajo los principios del gremialismo.
En octubre de 1994, tuvo lugar en Viña del Mar el primer curso de Leadership Chile, una instancia fundada por el exsecretario general de la UDI Darío Paya con el objetivo de formar nuevos liderazgos para la derecha, tanto en materia ideológica como comunicacional.
De ese primer encuentro, que más tarde se formalizaría en el Leadership Institute Chile, participaron figuras del sector como Kast, el senador Arturo Squella (Partido Republicano) y Arenas.
“Adivinen quiénes están en esa foto tomada hace aproximadamente 30 años atrás. El del círculo de rojo es JA. Kast”, compartió Arenas en sus redes sociales el pasado 14 de diciembre, cuando el Mandatario se impuso en la segunda vuelta presidencial.
Por esos años, Arenas recién comenzaba su carrera al interior de la UDI. Quienes recuerdan su irrupción en el partido afirman que esta se produjo en 1993, cuando ingresó a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica (PUC). Allí se hizo cercano particularmente a Paya, quien terminaba la carrera y era una de las promesas más jóvenes de la colectividad.

En esa facultad, Arenas también tuvo sus primeros acercamientos con los denominados coroneles, como Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick y Jovino Novoa, quienes asumieron el liderazgo de la doctrina gremialista tras el asesinato de Jaime Guzmán, en abril de 1991.
De ahí en adelante, Arenas comenzó a asumir responsabilidades en el partido, sobre todo por su cercanía con Paya. En 1993 ingresó a la Juventud UDI, donde un año después asumió como secretario general. También se desempeñó como vicepresidente y presidente subrogante.
Fue en el partido, además, donde Arenas estrechó su relación con Kast y se convirtió en un fiel colaborador del actual Mandatario.
En noviembre de 2006, un grupo de 61 diputados firmó, en la Universidad Santo Tomás, la declaración que dio origen al “Frente Parlamentario por la Vida”. El fundador de esa instancia fue Kast, quien, en ese entonces, se desempañada como diputado y militaba en la UDI.
A la declaración adhirieron parlamentarios desde la UDI hasta la Democracia Cristiana. Dentro de ellos, estaba Arenas y también el actual biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado.

“Todo ser humano debe ser protegido y respetado desde el momento de la concepción (...), tal como lo reconoce nuestra Constitución Política y el Pacto de San José de Costa Rica”, se mencionaba en el texto.
Quienes conocen a Arenas afirman que durante sus primeros años en la UDI era uno de los miembros más conservadores de la colectividad. Su posición doctrinaria le permitió coincidir políticamente con figuras como Kast, Marcela Cubillos y Rodrigo Álvarez, aunque sin alcanzar el mismo nivel de arrastre dentro del partido.
Según explican fuentes de la UDI, en esos años pesaba mucho la trayectoria gremialista, algo que Arenas no tenía. Aunque en su familia eran fuertes partidarios de la dictadura, no existían mayores vínculos con figuras como Guzmán. El exdiputado es hijo de un militar y, antes de ingresar a Derecho, tuvo un paso por la Escuela Militar.
En 1997, con 25 años, tuvo su primera incursión electoral al disputar un cupo por Puente Alto. No resultó electo y pasaron ocho años antes de que volviera a competir, esta vez por el antiguo distrito 48 de La Araucanía.
Así comenzó su carrera parlamentaria, que se extendió entre 2006 y 2014. Ese período, reconocen fuentes de La Moneda, fue uno de los factores que pesaron para concretar su llegada al Ejecutivo.
Tras dejar la Cámara, Arenas volvió a competir en una elección en 2021. Primero fue precandidato a gobernador de La Araucanía y después postuló a la Convención Constitucional. Ambas campañas terminaron en derrota.
Durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera también se desempeñó como asesor de Alvarado en la Segpres y trabajó en Interior. Más tarde se alejó de la actividad partidaria y se dedicó a la academia. Al asumir responsabilidades en la Universidad San Sebastián, renunció a la UDI, aunque asegura que no hubo diferencias personales con la colectividad. Hoy se define como independiente y cercano al proyecto político de Kast.
Su trayectoria académica incluye estudios sobre la historia política e intelectual de Chile y la figura de Diego Portales, un referente que también ha tenido presencia en el discurso político del actual Mandatario.
La afinidad entre Arenas y Kast, quienes compartieron durante varios años en la comisión de Economía de la Cámara, quedó de manifiesto en 2008, cuando el primero respaldó la lista del segundo para llegar a la presidencia de la UDI. Esta estuvo integrada, además, por Álvarez, Cubillos, Paya, María José Hoffmann y Felipe Ward.
Tras una campaña muy tensa, el hoy embajador de Chile en España, Juan Antonio Coloma se impuso con el 63,6 % de los votos de los consejeros generales del partido. El apoyo de Arenas no quedó ahí: volvió a respaldar a Kast cuando nuevamente intentó -sin éxito- ser presidente de la UDI.
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