Mario Desbordes, timonel de RN: “Varias veces me he tenido que morder la lengua porque soy el presidente del partido”

Mario Desbordes aborda la diversidad de posturas que hubo en su bancada frente a la ley de identidad de género y dice que en ocasiones “he tomado la decisión de guardar silencio por respeto a lo que puedan opinar algunos militantes o dirigentes que piensan distinto”.


El timonel de Renovación Nacional, Mario Desbordes, fue uno de los doce diputados de su bancada que respaldó la ley de identidad de género despachada esta semana del Congreso, una iniciativa resistida por los sectores más conservadores del oficialismo y de su propio partido, que rechazó mayoritariamente la propuesta impulsada por el gobierno.

El episodio volvió a poner de relieve la aguda diversidad que existe en la bancada de RN, la más grande del Congreso, con 36 diputados. Aunque Desbordes valora esa diferencia de opiniones, en esta ocasión critica la contradicción de quienes defienden el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, pero no hacen lo mismo antes aquellos que tienen un hijo o hija transgénero. Incluso, revela que estuvo cerca de apoyar la indicación que permitía el cambio de sexo registral en menores de 14 años.

¿Cuándo llegó a la convicción de que había que aprobar el proyecto de ley de identidad de género?
De 14 a 18 años lo manifesté públicamente en el comité político y en la bancada muchas veces. A mí me complica esta contradicción brutal entre quienes venimos diciendo durante tres años “no te metas con mis hijos”, “yo decido respecto de mis hijos”, “los padres son los que tienen el derecho”, y hoy votas en contra al derecho de los padres a decidir este tema. En el proyecto del gobierno se aseguró que la voluntad del menor de edad requiere el acuerdo con los padres para hacer el cambio de sexo registral. Y eso, para mí, era la garantía esencial, porque creo en la voluntad de los padres. Entonces, me cuesta entender esa contradicción entre quienes pedían y exigían públicamente “no te metas con mis hijos”, y hoy día creen que este es un proyecto que atenta contra la familia. O sea, en el fondo es no te metas con mis hijos, salvo cuando a mí me conviene meterme con los tuyos. Acá tampoco están los menores de 14 años. Y a mí me pasó una cuestión al revés: me costó votar en contra de los menores de 14.

¿Por qué?
Me costó, no fue fácil. En las últimas dos semanas me metí un poco más en el debate, revisé un poco más de información y no fue fácil votar en contra, aunque el proyecto estaba perdido y era testimonial el voto.

¿Cómo percibe las diferencias que se generaron en su bancada por este tema?
Lo que se produjo esta semana en la bancada fueron diferencias de opinión fuertes, pero respetuosas. Hasta ahora no escucho ninguna descalificación, ninguna mala palabra. Terminó la votación y almorzamos en la bancada sin ningún problema. Nadie se mandó a cambiar del almuerzo, nadie increpó a nadie, y eso a mí me deja tranquilo. Creo que esta diversidad que tenemos en la bancada de RN, que no es fácil, y en el partido, necesita un poco estas pruebas, que creo que va a ser la única en temas valóricos.

¿En algún momento reflexionó que usted, siendo presidente de partido, fue parte de una postura minoritaria en RN en este tema?
Varias veces me he tenido que morder la lengua porque soy el presidente del partido. Varias veces he tomado la decisión de guardar silencio por respeto a lo que puedan opinar algunos militantes o dirigentes que piensan distinto, a veces, incluso, yo siendo parte de la mayoría. Pero en este tipo de proyectos, la verdad es que llegué a la convicción de que había que opinar. Y sabiendo que era minoría. Era necesario opinar, contra las advertencias, desde amenazas de muerte a amenazas de que me van a funar, amenazas de que me van a sacar del cargo, que van a ir a buscar votos en mi contra y un largo etcétera.

¿Amenazas desde el interior del partido?
No, ninguna dentro del partido. Ha habido discrepancias, me han escrito dirigentes del partido para hacerme ver que no están de acuerdo, la gran mayoría me ha dicho “bueno, sabes, encuentro razonable lo que planteas”, pudiendo no estar de acuerdo. Y ha sido un grupo menor que me ha dicho, “pucha, Mario, qué lata”, y se ha quedado allí. No ha habido nadie que me haya planteado esto en términos negativos.

¿Amenazas de que lo van a sacar del cargo?
El cargo de diputado.

¿Y eso viene de los grupos evangélicos?
Yo no sé quiénes están detrás de estas cuentas de Twitter, de estos mensajes en Facebook que ven el mundo en blanco y negro. Se llega al nivel de tratar de degenerados, de enfermos, de no sé cuánto más al otro, un nivel de odio que no logra calibrar el proyecto, que no lo han leído la gran mayoría. Y algunos que quisieron sacarle punta al lápiz para sacar provecho, para crecer a costa de Chile Vamos o del Presidente… En este tipo de proyecto se desatan pasiones y hay que acostumbrarse a eso. La piel tiene que endurecerse.

Usted dice que se ha mordido la lengua varias veces. ¿Es respecto a reclamos al gobierno, a cómo se comporta la bancada de RN?
Como dicen en los cuestionarios, todas las anteriores probablemente. Es evidente que uno tiene una responsabilidad, no se puede dar gustos. El presidente de partido, sobre todo de gobierno, debe tener un cuidado con lo que hace y lo que dice mucho mayor. A veces me reto a mí mismo por el uso del Twitter. Muchas veces he estado pensando en entregárselo a un encargado y no usarlo yo, porque uno no puede volver a opinar de fútbol con la libertad que lo quisiera hacer, si te lo llevo a un plano menos polémico. Entonces, me he mordido la lengua porque pudiendo estar con una posición mayoritaria dentro del partido, podría ofender a la minoritaria, y eso no debe hacerlo el presidente del partido. Me he mordido la lengua porque a veces hay críticas que hacerle al gobierno, y hay que hacerlo en privado, directo al gobierno y no a través de los medios, porque sí he hecho varias críticas internas y así se trabaja idealmente. Me he mordido la lengua porque muchas veces lo que uno dice puede herir si es que no se entiende bien.

Entendemos que usted ha tenido que solucionar muchos problemas al interior de su bancada y que desde el gobierno lo han contactado varias veces para pedirle que neutralice ciertos conflictos que se han mantenido en privado. ¿Es así eso?
He podido de a poco ir logrando que los diputados tengan la confianza con uno como para conversar, como para de repente pedir opinión. Somos una bancada diversa en edades, orígenes sociales, profesiones, religiones y, por lo tanto, alguien tiene que ayudar a articular esa bancada, y con eso estamos con el jefe de bancada, el subjefe de bancada y los más antiguos. Todos tratamos de hacer ese esfuerzo común, y al presidente le tiene que tocar un poco más de pega en eso.

En RN comentan que usted se ha quejado internamente de que para lo único que el gobierno los toma en cuenta es para pedirles que solucionen conflictos internos y eviten polémicas públicas. ¿Es así?
Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. No voy a comentar lo que nosotros hablamos adentro. Uno siempre quisiera que el gobierno te haga más cariño, eso es normal. La única crítica que yo podría hacer es que a veces el gobierno ha pesado poco en los partidos y ha vuelto, a ratos, a una lógica más a favor de los técnicos. Y ahí creo que se equivoca. Lo otro es que me da la idea a mí algunas influencias que tienden a cargar la mano de manera artificial a otros partidos que no somos nosotros, pero bueno…

¿El segundo piso?
Sobre todo el segundo piso. Pero es algo que hemos hecho ver, somos un partido leal, no pensamos en ganar el gobierno para tener cargos, pensamos que tenemos gente buena que puede hacer bien la pega en esos cupos, y eso nos puede permitir que nos proyectemos como gobierno. Ese es el corazón del asunto.

¿Por qué cree que se repite una situación similar a la del primer gobierno de Piñera? La crítica es muy similar a la crítica que hacía RN en el primer gobierno: un exceso de tecnicismo, un segundo piso que privilegia a algunos en desmedro de otros.
Yo creo que son casos muchísimo menos comunes que antes. Además, creo que incluso los que llegaron con un aire más técnico esta vez vienen con el trauma de haber perdido el gobierno a los cuatro años la vez pasada. Los hace meditar de cuál es la responsabilidad política, además de la responsabilidad profesional o técnica, y creo que también eso ayuda y ha cambiado. O sea, yo hago una crítica bien acotada, bien puntual. Es decisión del Presidente cómo sigue esto hacia adelante, pero creo que hasta el minuto el balance es extraordinariamente positivo.

Usted hace un balance positivo del gobierno. Sin embargo, se ha producido un declive en la aprobación presidencial. ¿A qué se debe?
Son varios factores. Yo creo que el primer factor es que para la gente las expectativas de nuestro gobierno eran extraordinariamente altas, y la gente quiere todo rápido. Vamos a cumplir las expectativas, pero nos vamos a demorar un poquito más. El segundo factor son los errores no forzados que hubo de parte de algunas autoridades que ya no están y de algunos que siguen. Lo tercero, creo que entre las prioridades que nos planteó la gente hay dos que todavía no hemos podido satisfacer y que sé que lo vamos a hacer: la creación de empleos, que hemos logrado hacerlo, pero la gente quiere más. Y dos, el tema de la seguridad ciudadana. Creo que lo ha hecho bien Interior, lo ha hecho bien Andrés Chadwick y Rodrigo Ubilla. Fuimos muy potentes ante la opinión pública, mostrando un gran trabajo en materia de migración, un tremendo esfuerzo coherente en respaldar a Carabineros y hacer los cambios. Pero la gente en materia de seguridad ciudadana nos pide mucho más, porque es una de las áreas donde siempre ha confiado en la centroderecha y es una de las áreas que más se resiente.

¿Qué falta?
Hay un dato en la última encuesta: seguridad ciudadana vuelve a ser la principal preocupación de los chilenos. Tú me preguntas el hito de la semana, para mí en lo personal es ese video espantoso de violentistas, de pseudoestudiantes tratando de quemar vivo a un carabinero. En mi opinión, es el hito de la semana, más allá de la acusación constitucional, más allá del tema de la identidad de género. ¿Por qué? Porque se cruzan varias cosas. El despelote que hay en la educación pública, donde se ha relajado absolutamente la disciplina mínima, donde hay profesores pasados a llevar cada dos segundos. Y, al mismo tiempo, esta aparición de estos grupos que de alguna parte sacan financiamiento, que de alguna parte sacan los medios, que no podemos pretender que sean chiquillos desordenados que se les ocurrió armar una molotov con la botella de cerveza que se habían tomado recién. Aquí hay algo mucho más profundo, y la gente cuando ve eso, es la misma lógica de los cristales rotos. Si tú ves que son capaces de atentar impunemente contra un policía de esa manera, pucha, qué queda para mí. Y por lo tanto, espero que el gobierno sea muy fuerte estos días y que ojalá que las fiestas patrias no opaque la fuerza con que el gobierno va a salir a atacar lo que acaba de pasar esta semana. No podemos esperar que muera un carabinero quemado para reaccionar. Hay que apoyar mucho más a Carabineros, yo creo que hay que meterse mucho más la mano al bolsillo de lo que habíamos pensado originalmente, vamos a tener que hacer un esfuerzo financiero por las dos policías mucho mayor al que se pensó cuando se hizo el programa de gobierno.

Seguir leyendo