Por Alonso VatelPedro Araya: “El gobierno traicionó las confianzas (...) No estoy disponible a sentarme si es que no hay un compromiso por escrito”
"Aquí nos trataron de pasar un gol de fuera del estadio", aseguró en el programa de streaming de La Tercera el senador del PPD sobre la modificación que hizo el ministro de Hacienda al entendimiento pactado con la bancada. El parlamentario defendió el acuerdo, asegurando que significaba "una mejora sustancial" en la megarreforma y se mostró disponible para seguir negociando -a modo personal- con el Ejecutivo bajo ciertas condiciones.
El biministro Claudio Alvarado está teniendo que “apagar un incendio” que generó el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, dijo en el programa de streaming de La Tercera, Desde la Redacción, el senador del PPD Pedro Araya, para abordar el quiebre en el acuerdo entre su bancada y el Ejecutivo por la megarreforma, luego de que el jefe de las finanzas introdujera una indicación que rebajaba el impuesto corporativo del 23% al 22%, lo que no estaba contemplado en el entendimiento.
Entrevistado por Rodrigo Álvarez, Araya dijo que se traicionaron las “confianzas”, pero expuso los criterios por los que, a modo personal, está dispuesto a seguir negociando con Alvarado y por “escrito”.
¿Hay ánimo de seguir conversando con el gobierno? ¿Sus pares Loreto Carvajal y Ricardo Celis, en qué postura están?
Voy a hablar a título estrictamente personal y no quiero comprometer lo que van a hacer la senadora Carvajal, el senador Celis o la senadora Órdenes. Le manifesté al ministro Alvarado que sentía que el gobierno había faltado a su palabra y al compromiso que había tomado con nosotros al momento de acordar la invariabilidad tributaria, porque toda la discusión que se dio en materia de invariabilidad siempre se construyó sobre el supuesto de que el impuesto iba a ser el 23%, no el 22%. Cuando el gobierno ingresa esta indicación a última hora, cambia sustancialmente lo que se había conversado y lo que era la base del acuerdo.
¿Cómo define lo que ocurrió?
Quiero pensar que esto fue parte de la inexperiencia del ministro Quiroz y de la gente que trabaja con él en Hacienda (...). Cuando se construyen políticas públicas, el Ejecutivo tiene que mostrar todas sus cartas, no se oculta información relevante como en este caso que era bajar al 22% el impuesto corporativo. Creo que le causó un tremendo daño al Ministerio de Hacienda y a la credibilidad de Chile. ¿Qué van a pensar los inversionistas cuando ven que un ministro de Hacienda oculta este tipo de información en una negociación con parlamentarios del Congreso?
¿Qué le pasó cuando se enteró?
Primero, una tremenda molestia, porque, literalmente, como dijo la expresidenta Bachelet, me enteré a raíz de un llamado que me hizo mi jefe de prensa. Obviamente uno monta en cólera porque entiende que aquí nos trataron de pasar un gol de fuera del estadio.
¿Perdió la confianza en el ministro Quiroz?
Hoy día prefiero entenderme con el ministro Alvarado, no con el ministro Quiroz (...). Hoy día no tengo confianza para sentarme a discutir con el ministro de Hacienda. Si el ministro de Hacienda quiere que conversemos, vamos a seguir conversando, porque entiendo que los parlamentarios tienen que dialogar con las autoridades, pero claramente la posibilidad de poder generar acuerdos con él hoy día no está.
¿La conversación con Alvarado es de fojas cero o va a sumar otras cosas?
En esto hablo a título absolutamente personal. Yo estoy disponible a sentarme nuevamente a una mesa de negociación con el Ejecutivo con dos supuestos: que el piso de la negociación es lo que ya se consiguió en invariabilidad y que es necesario hacerle un gesto a la clase media y a la gente más modesta de nuestro país, por eso le hemos pedido una rebaja al impuesto específico a los combustibles.
Si Alvarado le dijera que vean después lo de los combustibles, ¿estaría dispuesto?
El problema que tiene el ministro Alvarado, y se lo hice ver, es que con la jugada del ministro Quiroz lo que hace es debilitar y dinamitar las confianzas en el Ejecutivo. Yo no estoy disponible a sentarme si es que no hay un compromiso por escrito, con tiempos claros respecto de cuándo se va a rebajar el impuesto específico a los combustibles.
¿Todo lo que le ofrezca el gobierno de aquí para adelante tiene que ser por escrito.
Es que lamentablemente el gobierno traicionó las confianzas y cuando se traicionan las confianzas es difícil poder mantener un diálogo (...). Ya no hay confianza y ellos van a tener que entregar por escrito su propuesta y lo que se vaya acordando.
¿Hay un plazo para la respuesta del Ejecutivo?
Le hemos dicho al ministro: el plazo de esto se acaba el miércoles, cuando se va a votar en el Senado.
¿Cómo cree que lo va a tomar el PPD? Porque sigue negociando por el lado.
Reconozco que cometimos probablemente un error de carácter formal cuando se trató lo de la invariabilidad que no se le comunicó al presidente del partido en lo que estábamos y el acuerdo al que se podía llegar. Ya le comenté a Raúl Soto que le planteamos al gobierno que si quieren que sigamos en la mesa de conversación, estas son las dos condiciones, y me comprometí a avisarle en el evento de que el gobierno acceda para que el partido esté al tanto de lo que se está haciendo.
¿Por qué seguir negociando?
La oposición enfrenta un dilema que tiene que resolver: ¿Nos atrincheramos en el discurso de que esta es la reforma de los superricos o somos capaces de incidir en un proyecto que tiene una serie de complicaciones? La derecha tiene 26 votos en el Senado, con eso aprueban cualquier cosa (...). Hemos estado insistiendo hasta el cansancio en que era necesario ir morigerando los efectos de este proyecto con un sentido de realidad. Me pregunto, ¿Qué senador de centroizquierda está disponible a seguir permitiendo que se apruebe esta invariabilidad de 25 años con US$ 50 millones de inversión, versus lo que logró el PPD, que son tres tramos con un máximo de 20, el pago de una sobretasa adicional de 1,5, una serie de normas de compliance, de transparencia, de antielusión tributaria. Se hizo una mejora sustancial respecto de un punto que, a mi juicio, es complejo y central en esta reforma.
La oposición lo salió a criticar.
Esto es bien de doble discurso (...). Aquí todos estaban tratando de armar alguna negociación. ¿Cuál es la gran diferencia? Que ni los socialistas, ni el PPD, ni el Frente Amplio ni el Partido Comunista logró abrochar algún acuerdo que permitiera decir hemos mejorado en esto la megarreforma. Probablemente los senadores del PPD tuvimos una metodología que funcionó, que era centrarnos en dos o tres cosas que nos preocupaban (...) y no en el resto de la megarreforma.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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