Exmandatario peruano Alejandro Toledo busca salir de prisión: solicita gracia presidencial por su edad y estado de salud
El expresidente del país vecino, condenado en primera instancia en los casos Odebrecht y Ecoteva, aseguró que su proceso ha excedido los plazos legales y pidió que su situación sea evaluada con criterios de humanidad y objetividad.

El expresidente de Perú Alejandro Toledo presentó este lunes una solicitud de gracia común ante la Dirección del Establecimiento Penitenciario de Barbadillo, donde permanece recluido desde 2023 tras ser extraditado desde Estados Unidos, con el objetivo de obtener un beneficio presidencial mientras continúan pendientes los recursos de apelación de las condenas dictadas en su contra.
La información fue confirmada por su abogado, Carlos Torres Caro, quien señaló al diario El Comercio que recibió autorización del exmandatario para gestionar la petición ante el presidente José María Balcázar.
Actualmente, Toledo cumple dos condenas dictadas en primera instancia.
En el caso Odebrecht fue sentenciado a 20 años y seis meses de prisión por los delitos de colusión y lavado de activos, mientras que en el caso Ecoteva recibió una pena de 13 años y cuatro meses por lavado de activos.
Ambos fallos fueron apelados y permanecen en revisión ante la Corte Suprema, por lo que aún no se encuentran firmes.
Según documentos difundidos por el medio peruano, el exjefe de Estado firmó este lunes el escrito en el que informó que decidió autorizar formalmente a su defensa para solicitar el beneficio presidencial.
“He decidido autorizar a mi abogado, el Dr. Carlos Alberto Torres Caro, para que solicite el derecho de gracia presidencial en mi favor. Sigo esperando que se aplique la Ley 32181 (supero los 81 años), algo que debería ser en un mes; ya ha pasado un año y la Corte Suprema no califica ni señala la vista de la causa y sigo esperando”, sostuvo.
En el documento, Toledo argumenta que los procesos penales en su contra han superado ampliamente los plazos razonables establecidos por la legislación y que, al no existir una sentencia firme, mantiene la condición jurídica de procesado, situación que -a su juicio- justifica la concesión del beneficio.
El exmandatario también apeló a razones humanitarias, asegurando que su estado de salud se ha deteriorado durante su permanencia en prisión.
“Mi salud se ha deteriorado gravemente en prisión. Los médicos me han advertido que un infarto o un derrame pueden ocurrir en cualquier momento. El tiempo corre contra mí. Pido que se me aplique un derecho que la ley ya contempla, para que pueda vivir mis últimos días con dignidad”, expresó.
Toledo afirmó además que su solicitud “no es un acto de rendición, sino un acto de justicia”, e instó a las autoridades a evaluar su caso con “objetividad y humanidad”
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