CMPC crece en Brasil: planea ampliar su planta de celulosa y hasta imagina una nueva

La compañía produce en Brasil hoy casi lo mismo que en Chile. Tiene una planta de dos millones de toneladas, pero quiere ampliarla y para ello ya compró masa forestal. A futuro, el grupo incluso visualiza una nueva planta. “Tenemos la idea, tenemos concebido un proyecto, pero para que eso sea realista hay que tener, primero, bosques”, dice Luis Felipe Gazitúa, presidente de CMPC.




Empresas CMPC tiene operaciones en 11 países, pero dos pesan mucho más los otros nueve: Chile, donde están el 58% de sus activos y genera la mitad de todas sus ventas, y Brasil, con 30% de los activos y el 25% de los ingresos consolidados. Las oportunidades para crecer están sobre todo en ese mercado, el mayor de Latinoamérica.

Luis Felipe Gazitúa, el presidente de Empresas CMPC, define a ese país como como uno de los objetivos. “Hemos seguido mirando posibilidades de crecimiento en Brasil. Brasil es un país donde tenemos que seguir creciendo en el negocio de tissue y en el negocio de celulosa”, dice a Pulso.

Y en las dos áreas hay opciones de crecimiento: orgánico y vía adquisiciones.

En el negocio del tissue, CMPC creció inorgánicamente a fines de 2019, al comprar Sepac, la que agregó a la compañía del grupo Matte una capacidad de 135 mil toneladas anuales de papel tissue con su planta en Mallet, Paraná. Con ello, Softys, la empresa de tissue de CMPC, completó una capacidad instalada de 280 mil toneladas y la posicionó como número uno en participación de mercado. “Brasil sigue siendo un mercado muy fraccionado, pero tenemos más de 20%, lo que nos da el número uno en Brasil. Y ser número 1 en productos de consumo masivo en Brasil es muy importante”, analiza Gazitúa.

“Seguimos mirando otras opciones, pero también tenemos posibilidades de seguir creciendo orgánicamente en las dos compañías que tenemos en tissue en Brasil, en Sepac y Softys”.

En el área de la celulosa, el negocio principal del grupo, CMPC también ha seguido creciendo. En diciembre de 2020, la empresa pactó la compra de unos 5,3 millones de metros cúbicos de eucaliptus en el Estado de Rio Grande do Sul, en US$ 62 millones. “La madera adquirida servirá de insumo para la operación de la planta de celulosa de CMPC Brasil, en Guaiba”, describió la compañía en su memoria del 2020.

En Brasil, CMPC dio el gran salto haca más de una década, en 2009, con la adquisición de la planta Guaiba a Aracruz. En 2015 CMPC puso en marcha una segunda línea de producción en Guaiba, con lo que hoy completa una capacidad instalada de 2 millones de toneladas al año.

“Tenemos un plan para ampliar esta (planta) de 2 millones, que tiene la posibilidad de absorber algunos cuellos de botella y para eso tenemos los bosques”, explica Gazitúa.

Pero además el grupo se plantea un desafío aun mayor: una nueva planta de celulosa en Brasil. “Miramos más hacia adelante la posibilidad de otra planta, para eso se requiere tener masa forestal”, revela el presidente de CMPC.

“Si uno quiere construir otra planta, necesita primero construir masa forestal. Tenemos la idea, tenemos concebido un proyecto, pero para que eso sea realista, hay que tener primero bosques o los acuerdos con dueños de predios que tengan plantaciones forestales para que puedan abastecer nuestras plantas con posterioridad”.

El ejecutivo histórico del grupo Matte afirma que la compañía mira con mucho optimismo su futuro. “Estamos en la industria de los recursos naturales renovables, donde hay una revalorización de la fibra natural que proviene de nuestros bosques y se transforma en papel. En nuestra industria y en el mundo el tema central en los próximos años es la innovación, a partir de celulosa hay posibilidades de entrar en muchos campos de la actividad económica. Estamos mirando como modelo a las compañías que van adelante de nosotros, compañías nórdicas, finlandesas, suecas. Ahí tenemos un desafío y posibilidades muy atractivas”, se explaya.

Luis Felipe Gazitua, Presidente de Empresas CMPC. Foto : Andrés Pérez

Gazitúa pone ejemplos de aquel modelo. “La celulosa está comenzando a ser sustituto de muchos productos y no solo a producir papel. Por ejemplo, los tableros de los autos, en lugar de ser de plástico pueden ser de celulosa. La fibra que proviene de los árboles, que se transforma en celulosa, puede ser utilizada para otros propósitos. Además, sustituye productos que hoy son menos valorados por la gente y que tienen un fondo menos sostenible, y que son derivados de los hidrocarburos, del petróleo”, concluye.

En su análisis de 2020, Gazitúa recuerda la inauguración, a principios de 2020, de una máquina nueva de papel tissue, en Argentina, por US$ 130 millones, la compra de una compañía para fabricar sacos de papel en México y abrió una oficina de representación en Shangai, su principal mercado de la celulosa. “En este año de la pandemia no nos quedamos inmóviles”.

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