El estancamiento del límite de deuda podría obligar a la Fed a revisar su lista de planes de emergencia

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advirtió sobre un daño severo a la economía si el Congreso espera demasiado para actuar sobre el límite de la deuda federal. En esta foto de archivo, se puede ver al presidente de la Reserva Federal listo para testificar ante una audiencia del Comité Senatorial de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos sobre el “Informe semestral de política monetaria al Congreso” en el Capitolio en Washington, EE. UU., 15 de julio del 2021. REUTERS / Kevin Lamarque / Foto de archivo

Las transcripciones de reuniones arrojan luz sobre la planificación de contingencia del banco central para los peores escenarios.




Un manual de gestión de crisis que los funcionarios de la Reserva Federal crearon hace años podría orientar su respuesta este otoño boreal, si el gobierno federal no puede pagar todas sus facturas debido al enfrentamiento político sobre el aumento del límite de la deuda federal.

Las opciones incluyen que la Fed compre valores del Tesoro en mora en el mercado abierto y venda bonos del Tesoro propiedad de la Fed para contrarrestar tensiones potencialmente graves en los mercados financieros, según la transcripción de una conference call (reunión de varias personas por teléfono) de octubre del 2013.

Entre los funcionarios que dijeron que esos pasos no debían descartarse estaban Jerome Powell —el actual presidente del banco central que entonces era gobernador de la Fed— y Janet Yellen, la actual secretaria del Tesoro que entonces era vicepresidenta de la Fed.

Powell calificó algunas medidas de “detestables” y otros las calificaron como “repugnantes” o “fuera de lugar” por dos razones principales. En primer lugar, pasarían a llevar la preferencia institucional de la Fed de evitar financiar directamente al gobierno, lo que a menudo se denomina como su independencia de la política fiscal. En segundo lugar, a los funcionarios de la Fed les preocupaba que si tal planificación de contingencia se hiciera pública, los funcionarios electos podrían sentir menos urgencia para aumentar el límite de la deuda.

“Estas son decisiones que realmente, realmente, nunca querrás tener que tomar”, afirmó Powell en la reunión. “El riesgo institucional sería enorme. Los aspectos económicos son correctos, pero estarías entrando en este difícil mundo político y parecerías que estás haciendo que el problema desaparezca “.

Yellen afirmó: “No estaría ansiosa por ponerlas en marcha, pero no diría que ‘nunca’ lo haría”.

Otros que compartieron esa opinión fueron el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, y el entonces presidente de la Fed de San Francisco, John Williams, que ahora es presidente de la Fed de Nueva York.

El Congreso enfrenta otra disputa política sobre cómo elevar el techo de la deuda antes de que el Departamento del Tesoro no pueda pagar las facturas durante el próximo mes. Los legisladores acordaron en agosto de 2019 suspender el límite de endeudamiento durante dos años, y entró en vigencia nuevamente el mes pasado en alrededor de US$ 28,5 billones (millones de millones). El Tesoro se ha basado en medidas de conservación de efectivo desde entonces para gestionar los pagos.

Los enfrentamientos similares en el pasado a menudo se han resuelto después de pasar el límite, y algunos analistas dicen que eso ha generado una complacencia que oscurece los crecientes riesgos de un error de juicio este otoño. Una preocupación, esta vez, es un conflicto de orgullo en el que los mercados se mantienen tranquilos porque asumen que el Congreso actuará, y los legisladores no actúan porque no ven ninguna alarma en los mercados. Altos funcionarios republicanos han dicho que no ayudarán a los demócratas a aumentar el límite este año.

Powell se negó en una conferencia de prensa la semana pasada a dar detalles sobre los planes de contingencia de la Fed, pero advirtió sobre un daño severo a la economía y los mercados financieros si el Congreso espera demasiado para actuar. “Simplemente no es algo que debamos contemplar”, afirmó. “Nadie debería asumir que la Fed o cualquier otra persona puede proteger completamente los mercados o la economía en el caso de una falla”.

En 2011, Standard & Poor’s rebajó la calificación crediticia triple A de Estados Unidos por primera vez, luego de que el Tesoro estuviera a pocos días de no poder pagar ciertos beneficios como el Seguro Social. En 2013, durante otro enfrentamiento, el gobierno de EE. UU. dejó de funcionar durante 16 días hasta que el Congreso aprobó un proyecto de ley que financiaba al gobierno y aumentaba el límite de la deuda.

En ambas ocasiones, los responsables de la formulación de políticas de la Fed debatieron a puerta cerrada qué harían si el estancamiento llevaba al gobierno a incumplir los pagos de la deuda o a una mayor inestabilidad del mercado financiero, según las transcripciones publicadas con el retraso habitual de cinco años. Una vocera de la Fed no quiso hacer comentarios.

Powell, un republicano que supervisó la política de gestión de la deuda como alto funcionario del Departamento del Tesoro a principios de la década de 1990, regresó al servicio público en 2011 advirtiendo sobre las consecuencias del impago a los republicanos que lo utilizaron como ventaja para buscar recortes de gastos del Presidente Barack Obama. Como analista no remunerado en un centro de estudios de Washington llamado Bipartisan Policy Center, Powell modeló los flujos de efectivo del gobierno para producir una llamada “Fecha X” después de la cual el Tesoro se quedaría sin dinero para pagar las facturas a medida que fueran venciendo.

Después de que se resolvió ese enfrentamiento, los asesores de Obama recomendaron la nominación de Powell a la junta de gobernadores de la Fed, y fue confirmado en 2012. Se convirtió en presidente de la Fed en 2018.

La semana pasada, el director de política económica del centro de estudios, Shai Akabas, publicó proyecciones que muestran que la “Fecha X” caerá entre el 15 de octubre y el 4 de noviembre. El viernes podría ser una fecha particularmente difícil para las finanzas federales, afirmó, debido a un gran pago adeudado a un fondo fiduciario para los beneficios de jubilación de los veteranos. Los riesgos financieros y económicos podrían acelerarse a partir de ese punto, escribió.

Los funcionarios de la Fed acordaron en 2011 un proceso para administrar los pagos del gobierno que permitiría al Tesoro dar prioridad al pago del capital y los intereses de la deuda pública antes que otras obligaciones, muestran las transcripciones. También estaban preparados para decirles a los bancos que podían contar los bonos del Tesoro en mora para sus reservas de capital regulatorio y que no necesariamente penalizarían a los bancos que enfrentaran una caída en los índices de capital debido a demandas inusuales de efectivo de los clientes.

El 16 de octubre del 2013, el entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, convocó una conference call con los funcionarios para que se revisaran las posibles opciones a medida que el Departamento del Tesoro se acercaba al agotamiento de su autoridad de préstamos de emergencia, según una transcripción de la llamada.

Los economistas del personal de la Fed habían preparado un memo en el que se describen nueve pasos que el banco central podría considerar para manejar las consecuencias de los pagos atrasados.

Los funcionarios acordaron ampliamente en varias medidas, incluido el otorgamiento de préstamos contra los bonos del Tesoro en incumplimiento en su ventana de préstamos de emergencia y la aceptación de los bonos del Tesoro en incumplimiento en un programa por separado de estímulo para la compra de bonos, aunque a precios de mercado potencialmente reducidos, siempre que se tenga la certeza de que el gobierno pagará rápidamente el monto total después de que se levante el techo de la deuda.

Bernanke advirtió que la Fed no podría eliminar los valores en incumplimiento del mercado “de ninguna manera integral dado el tamaño del mercado del Tesoro”.

También acordaron medidas que podrían inundar los mercados crediticios con efectivo, incluso mediante la concesión de préstamos a muy corto plazo entre instituciones financieras denominados acuerdos de recompra, que también podrían aliviar las presiones sobre los fondos mutuos del mercado monetario.

Muchos funcionarios expresaron su preocupación de que los mercados financieros pudieran enfrentar una disrupción severa incluso antes de que el Tesoro dejara de pagar todas sus facturas si el gobierno de Estados Unidos no encontrara suficientes compradores en una subasta de deuda del Tesoro para reemplazar los valores vencidos por otros nuevos.

Powell señaló el riesgo de que el Tesoro no venda deuda a corto plazo que vencerá en un punto en el que la autoridad de endeudamiento del gobierno podría agotarse. “El riesgo real es una subasta fallida, una pérdida de acceso al mercado a cualquier precio”, afirmó.

A Powell le preocupaba que las ideas con el mayor apoyo fueran ineficaces para abordar ese problema. Más tarde estuvo de acuerdo en que en una crisis extrema, no deben descartarse las medidas menos apetecibles. “No quiero decir hoy lo que haría y lo que no haría si realmente nos enfrentamos a una catástrofe sobre esto”, agregó.

Bernanke afirmó que solo el Congreso podría resolver por completo cualquier estancamiento. “De lo que estamos hablando… son pasos que la Reserva Federal podría tomar para mitigar en el margen el efecto potencial de un no pago de este tipo, pero obviamente, este no es un problema que podamos eliminar, de ninguna manera”, sentenció.

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