El maíz es la más reciente materia prima en dispararse en precio

El agricultor de maíz y soya, Don Swanson, se prepara para cosechar su cultivo de maíz en Eldon, Iowa, Estados Unidos. 4 de octubre, 2019. REUTERS/Kia Johnson/File Photo

Los precios han aumentado en aproximadamente un 50% en 2021, y la bolsa de 25 kilos cuesta más del doble de lo que costaba hace un año.




El cultivo comercial más grande de Estados Unidos rara vez ha sido más caro. El precio del maíz ha subido aproximadamente un 50% en 2021 y la bolsa de 25 kilos cuesta más del doble de lo que costaba hace un año.

El maíz ha sido uno de los que más ha subido sus precios en el amplio rally de las materias primas que está empujando a las compañías a aumentar los precios de los productos y alimentando la preocupación entre los inversionistas de que la inflación pueda frenar la recuperación económica post pandemia.

Los precios de la madera se han disparado a más de cuatro veces lo habitual, subiendo el precio de las casas y ha arrasado con los presupuestos de renovación. El cobre, una pieza industrial que se encuentra en todo el hogar y en los eléctricos, alcanzó precios récord el viernes. El petróleo crudo no ha costado tanto desde el 2018 y la soya cotiza a su nivel más alto desde el 2012.

Con el maíz escalando hacía un récord, los estadounidenses pueden esperar pagar más por todo tipo de productos en los kioskos o minimarkets como también en las bombas de gasolina. El maíz es un ingrediente clave para la elaboración de productos que van desde las tortilla chips y alitas de pollo hasta el whiskey y la Coca-Cola. Aproximadamente el 40% de la cosecha se mezcla en la fabricación de combustible para motor.

Los analistas dicen que los altos precios del maíz están levantando a los fabricantes de fertilizantes y equipos agrícolas mientras ayudan a las empresas de productos al consumidor y de comida a justificar sus propias subidas de precios. Los agricultores estadounidenses, que están sembrando campos para una gran cosecha de otoño, también se están beneficiando.

Las bolsas de 25 kilos para entrega terminaron cotizándose el lunes a US$ 7,48, bajando un 3,2% desde el viernes cuando los futuros alcanzaron sus máximos niveles desde el 2012. En ese entonces, una sequía atacó al maíz del medio oeste de EE.UU. y empujó los precios a un récord de US$ 8,31.

Los futuros activamente más negociados en las entregas de diciembre -un indicador de precios para la cosecha que se está plantando entre el oeste de Ohio y Dakota del Norte- terminaron la jornada del lunes a US$ 6,09 la bolsa.

Los agricultores tienen varios factores que agradecer por los altos precios.

China está comprando maíz en exceso mientras se apresura a engordar millones de cerdos para reemplazar a los que tuvo que matar durante un brote de peste porcina africana antes de la pandemia. Se espera que este año China importe unas cuatro veces más de lo que compra normalmente del extranjero, la mayoría a los agricultores estadounidenses.

Las regiones productoras de maíz de América del Sur están resecas. Brasil espera una escasa safrinha, o segunda cosecha, que reducirá sus exportaciones. En Argentina, el río Paraná es demasiado poco profundo para que los barcos completamente cargados pasen del interior del país a las rutas marítimas del Atlántico.

En EE.UU., la reapertura de la economía significa más conductores y una mayor demanda del maíz que se convierte en etanol y se mezcla con gasolina.

En Wall Street, las nuevas reglas comerciales permiten a los especuladores hacer apuestas más grandes que nunca en los productos agrícolas, mientras que el operador de bolsa CME Group Inc. amplió, este mes, en un 60% el umbral para los cambios diarios de precios en los futuros de maíz.

Los inversionistas han inyectado dinero en materias primas, una medida popular destinada a compensar el riesgo de inflación en otras partes de sus carteras. El interés abierto en los futuros de materias primas agrícolas, una medida de la actividad comercial, aumentó el mes pasado a un récord de US$ 315.000 millones, según analistas de JPMorgan.

David Martin, director de inversiones de Martin Fund Management, dijo que la firma de comercio de materias primas de New York comenzó a hacer apuestas alcistas sobre los precios del maíz el otoño pasado y actualmente está negociando derivados con miras a precios aún más altos. “Si el clima no es prístino... habrá escasez masiva”, dijo.

Las apuestas de que los precios del maíz subirán —por parte de los fondos de cobertura y otros especuladores— superan en número de 17 a 1 a las apuestas de una caída, según los datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas.

Los precios del maíz a corto plazo, que están mucho más altos que los de finales de año, son inusuales e indican una escasez de oferta en el mercado, dicen analistas y traders. Los elevadores de granos en Iowa, Oklahoma y otros lugares están ofreciendo primas a los precios de los futuros, según la firma comercial StoneX Group Inc.

“Básicamente, el mercado les está diciendo a los agricultores y elevadores y a cualquier otra persona que almacene granos que vendan. Vendan ahora “, dijo Craig Turner, broker de materias primas de Daniels Trading en Chicago.

Los agricultores estadounidenses están reteniendo una gran cantidad de maíz con la esperanza de precios aún más altos, dijo Jeffrey Currie, jefe de investigación de materias primas de Goldman Sachs Group Inc.

No ha habido un gran repunte del maíz en años, y cuando los precios han subido, generalmente, es por malas cosechas.

Algunos agricultores esperan compensar las pérdidas sufridas cuando vendieron a bajo precio durante el pánico del mercado el año pasado. Otros están llenos de subsidios entregados a los productores durante la guerra comercial con China y pueden permitirse apostar, dijo Peter Meyer, jefe de análisis de granos y semillas oleaginosas de S&P Global Platts.

“En lugar de elegir un máximo, lo que estoy tratando de hacer este año es darles a los clientes una ventana en la que creemos que las ventas finalmente ingresarán al mercado porque no hay ventas en el mercado en este momento”, dijo Meyer.

Nick Ehlers, que divide sus 3,000 acres en el este de Iowa entre soya y maíz, se ha aferrado a parte de la cosecha de maíz del año pasado, que fue disminuida por una tormenta de viento de derecho, y apenas ha vendido algo de su cosecha actual. Está trazando opciones de trading que podrían establecer un precio mínimo para su maíz y le permitirían capturar precios más altos.

“Por lo general, el clima nos hace tener un rally en julio”, sentenció.

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