La adquisición de Twitter planeada por Elon Musk crea un “impuesto del caos” para los empleados

Twitter, con sede en San Francisco, ha realizado reuniones en toda la empresa en las últimas semanas para responder a las preguntas de los empleados sobre la adquisición de Musk. FOTO: LAURA MORTON/ THE WALL STREET JOURNAL

El acuerdo ha dejado a los trabajadores desconcertados sobre cuáles son y serán sus trabajos. Los ejecutivos de Twitter han realizado 15 reuniones en toda la empresa o en grandes divisiones en las últimas semanas para abordar las preguntas de los empleados sobre la adquisición de Musk, la congelación de la contratación y otros cambios de la empresa, según una persona cercana al asunto.




En un período de 24 horas de este mes, el director ejecutivo de Twitter Inc. despidió a dos altos ejecutivos muy apreciados y anunció una congelación de la contratación, mientras que el multimillonario Elon Musk señalaba repentinamente que estaba poniendo “en espera” un plan de adquisición que podría conducir a una renovación total de la compañía de redes sociales.

Es un momento difícil para trabajar en Twitter. Más allá de la incertidumbre habitual en un objetivo de adquisición, el acuerdo de compra de Musk, de 44.000 millones de dólares, ha dejado a los empleados desconcertados sobre cuáles son y serán sus trabajos, así como sobre cómo seguir operando una plataforma con unos 229 millones de usuarios diarios mientras su posible propietario la utiliza para atacar públicamente a la empresa por todo, desde sus políticas de libertad de expresión, hasta su modelo de negocios.

Las conversaciones internas y los canales de Slack están inundados de angustia y enojo por las críticas, mientras que los líderes de la empresa, que no tienen forma de saber el resultado, han respondido con repetidas reuniones de personal para tratar de calmar la angustia y animar a la gente a seguir adelante, según los empleados actuales y antiguos, y las comunicaciones internas vistas por The Wall Street Journal.

“Espero que el ‘impuesto al caos’ y los altibajos continúen”, escribió Jay Sullivan, nuevo jefe de producto de Twitter, el 13 de mayo en un mensaje interno dirigido a miles de empleados que fue visto por el Journal. “A medida que sepa más, encontraré la manera de compartirlo con este grupo”, agregó.

Sullivan sustituyó a uno de los dos ejecutivos que el director general Parag Agrawal despidió a principios de este mes y está sustituyendo al otro de forma interina. En un memorando interno distribuido a mediados de mayo, Agrawal atribuyó la congelación de las contrataciones a otra sombra inminente sobre Twitter: el debilitamiento de la economía mundial, intensificado en parte por la guerra en Ucrania.

Elon Musk reveló públicamente su oferta no solicitada para comprar Twitter. Foto: Susan Walsh/ AP

Los ejecutivos de Twitter han realizado 15 reuniones en toda la empresa o en grandes divisiones en las últimas semanas para abordar las preguntas de los empleados sobre la adquisición de Musk, la congelación de la contratación y otros cambios de la empresa, según una persona cercana al asunto.

Sea cual sea el destino del acuerdo, muchos empleados actuales y antiguos dicen que la empresa ha quedado irremediablemente marcada por las cinco semanas transcurridas desde que Musk hizo pública su oferta no solicitada de compra de Twitter, una de las plataformas de redes sociales más influyentes del mundo. Algunos empleados se han ido. Muchos más dicen que están buscando nuevos trabajos. Otros se atrincheran a la espera de un destino incierto bajo el mando de Musk, que recientemente tuiteó una imagen de excrementos de dibujos animados al actual director general.

Algunos han expresado su optimismo ante la posibilidad de que la propiedad de Musk pueda revitalizar una empresa que se ha debilitado en comparación con algunas de sus compañeras de las redes sociales.

En un grupo interno creado en las últimas semanas -llamado “i_dissent” (yo discrepo)- decenas de empleados han argumentado que, dejando de lado los comentarios ofensivos de Musk, este tiene el potencial de estimular a los equipos de producto y crecimiento de Twitter para que alcancen su potencial, según una persona familiarizada con las discusiones internas. Sin embargo, Agrawal le comentó a los empleados este mes que la empresa no ha alcanzado hasta ahora los objetivos de crecimiento de la audiencia y los ingresos establecidos a principios de 2020.

Los empleados que posean acciones de Twitter también se beneficiarán si el acuerdo se lleva a cabo: Musk ofreció 54,20 dólares por acción de la empresa, un recargo sobre el precio de cierre del viernes de 38,29 dólares.

El acuerdo de Musk fue aceptado por el consejo de administración de la empresa el 25 de abril y respaldado por el antiguo consejero delegado Jack Dorsey, que describió a Musk como “la única solución en la que confío”. Musk criticó públicamente a Twitter por sus decisiones de moderación de contenidos en el pasado, arremetiendo contra Vijaya Gadde, jefa de asuntos legales y de políticas de la empresa, y publicando un meme con su cara.

El 12 de mayo, Agrawal comunicó a los empleados que la empresa iba a suspender las contrataciones y a recortar costos, y que dos altos ejecutivos -Bruce Falck, director general de ingresos, y Kayvon Beykpour, director general de consumo- se retiraban. Beykpour tuiteó que estaba de baja por paternidad cuando recibió la noticia. Algunos empleados describieron los cambios como estresantes en un canal interno de Slack. “¿Puede haber un día de descanso después del correo electrónico del director general hasta que todo esto termine?”, escribió uno.

Al día siguiente, Musk tuiteó que el acuerdo estaba “en espera” hasta que pudiera obtener más explicaciones por parte de la empresa sobre el grado de dominación de los bots en la plataforma. Eso hizo tambalear la confianza de los inversores en que el acuerdo se llevaría a cabo al precio que Musk habría acordado, si es que lo hacía. Las acciones de Twitter han caído más de un 25% desde finales de abril.

El consejo de Twitter ha insistido en que el acuerdo existente debe cumplirse. En una reunión de la compañía el jueves, los ejecutivos se vieron en la incómoda situación de asegurar a los empleados que la marca lucharía para completar un acuerdo que muchos empleados no están seguros de querer. Gadde dijo a los empleados que “no hay tal cosa como un acuerdo en espera”, según algunas fuentes relacionadas, añadiendo que irían a los tribunales en el caso de ser necesario. Bloomberg informó anteriormente de los comentarios de Gadde con respecto al asunto.

Twitter ha tenido otros problemas de liderazgo desde su lanzamiento en 2006. Varios consejeros delegados han sido despedidos o expulsados, incluido Dorsey, cuya segunda etapa terminó abruptamente en noviembre.

“Pasamos por muchos momentos terribles, muchos de ellos autoinfligidos”, declaró Jason Goldman, uno de los primeros ejecutivos de Twitter que formó parte de su junta directiva entre 2007 y 2010. “Este es, con mucho, el peor. Este es un agente de caos impuesto externamente que no está actuando de buena fe”, añadió.

Musk no hizo comentarios de forma inmediata sobre el asunto.

Entre los más preocupados está el personal responsable de moderar el contenido y desarrollar herramientas que minimicen el abuso y el discurso de odio en la plataforma, plantean los empleados actuales y antiguos. Musk ha dicho en repetidas ocasiones que los límites de expresión de Twitter son demasiado grandes y que quiere permitir casi toda la expresión en la plataforma que no sea ilegal. Las quejas del empresario hicieron eco en las de otros, incluidos algunos legisladores conservadores que han criticado los esfuerzos de moderación de contenidos, diciendo que son subjetivos y pueden conducir a la parcialidad.

Algunos empleados actuales indican que ven el comportamiento de Musk en la plataforma, en particular su ataque a Gadde, como un ejemplo del tipo de acoso en línea que se han encargado de minimizar.

Muchos empleados se sienten “socavados y humillados a escala” por los ataques de Musk, aseguró un exejecutivo, y agregó que hay una conmoción y decepción particular por parte de algunos empleados de larga duración con respecto a que Dorsey no ha defendido públicamente a Gadde ni a los equipos de confianza y seguridad.

Dorsey, por su parte, no hizo declaraciones.

Según personas relacionadas con el asunto, algunos empleados de Twitter han dejado sus cuentas privadas, por temor a ser acosados en o fuera de Twitter por los partidarios de Musk.

Durante una reunión del 29 de abril después de que se anunciara el acuerdo, los empleados hicieron varias preguntas sobre el paquete de indemnización estándar y lo que pasaría con los empleados con visados de trabajo si eran despedidos, según las comunicaciones internas revisadas por el Journal. Dos semanas más tarde, los empleados se mostraron frustrados por la falta de respuestas.

Para muchos trabajadores, la principal preocupación es su medio de vida, y la claridad sobre las prestaciones por despido en caso de que pierdan sus puestos de trabajo una vez cerrado el acuerdo. “Si no recibimos una respuesta, ¿cómo se puede esperar que ‘sigamos haciendo el trabajo a pesar del ruido’?”, escribió un empleado en un chat interno chequeado por el Journal.

Otros están desempolvando sus currículums por la preocupación de que Musk pueda recuperar la política de trabajo a distancia de la empresa si su oferta tuviese éxito. “Todo el mundo está haciendo planes alternativos”, sostuvo otro empleado.

Algunos reclutadores dicen que han tenido más éxito últimamente en acercarse a los empleados de Twitter sobre las vacantes de trabajo que están buscando para llenar en la tecnología y los recursos humanos.

Sin embargo, la reclutadora de ejecutivos Valerie Frederickson comentó que los ejecutivos de recursos humanos de Twitter con los que ha hablado en las últimas semanas han indicado su interés en encontrar un nuevo trabajo en lugar de quedarse a trabajar para Musk.

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