Mayor deuda y baja en la clasificación de riesgo de Chile, ¿cómo impacta en las familias?: la otra advertencia del Consejo Fiscal Autónomo

El CFA mencionó en su informe que para países con un nivel de deuda bruta en torno a 48% del PIB, un aumento de 1% de la razón deuda sobre PIB eleva la tasa de interés de largo plazo en torno a 5 puntos base. Eso impacta en términos del mayor costo de financiamiento para familias, empresas y el Estado.




El manejo de las cuentas fiscales saltó a la primera línea de los análisis de economistas y académicos. Por lo mismo, por primera vez en al menos 20 años, será un tema que estará presente como prioritario en la discusión de los candidatos presidenciales.

Este martes el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) alertó sobre la trayectoria que podría tener la deuda pública en relación al Producto Interno Bruto (PIB), si es que no se comienza desde el próximo año a retirar los gastos transitorios que el gobierno ha desembolsado para hacer frente a la crisis económica que desató el Covid-19.

A juicio del CFA “resulta imprescindible iniciar un plan de convergencia fiscal exigente y creíble, que resguarde la sostenibilidad de las finanzas públicas y corrija su reciente prociclicidad. En caso de que ello no ocurra, se corren serios riesgos de retrocesos adicionales en calificación crediticia y eventualmente nuevos aumentos en el costo de financiamiento para las familias, empresas y el Estado”.

¿Qué significa que la deuda pública sea insostenible? Primero, lo recomendable es que la deuda en relación al PIB de un país, en este caso Chile, no supere un cierto nivel que complique la opción de pago de esa deuda. Al igual que una familia, el fisco tiene que mantener niveles de deuda que vayan en línea con su capacidad de pago. Si eso no sucede, la carga de intereses aumentará, ya que al país se lo considerará más riesgoso y le costará acceder a nuevos financiamientos. Eso se vería reflejado en la clasificación de riesgo del país.

¿Y cómo afecta a las familias? Si eso pasa, suben las tasas de interés con las que el propio fisco se endeuda y como efecto dominó encarece los créditos de las empresas y familias. Por eso, el CFA puso énfasis en que esta senda no se “desbande”. De hecho, mencionó que, si no se reduce de manera importante el gasto, en 2025 la deuda podría rondar hasta el 60% del PIB.

Un ejemplo entregó el CFA: en el caso de economías emergentes se estima un modelo para la tasa de interés de largo plazo utilizando datos anuales entre 1990 y 2009 para 54 economías (incluyendo Chile). Sus resultados señalan que para países con un nivel de deuda bruta en torno a la mediana de la muestra (la cual corresponde a 48% del PIB), un aumento de 1% de la razón deuda sobre PIB eleva la tasa de interés de largo plazo en torno a 5 puntos base.

Lo anterior, enfatizó el CFA, es relevante por las eventuales consecuencias de un mayor riesgo soberano, en términos del mayor costo de financiamiento para familias, empresas y el Estado. Precisó que además del deterioro de la capacidad de acceso al crédito de las empresas y los hogares, habría potenciales problemas de liquidez y los consiguientes efectos negativos en inversión y crecimiento económico.

Consejo Fiscal Autónomo

Clasificación de riesgo en problemas

El nivel de la deuda tiene implicancias directas en la calificación de riesgo de Chile. Y para ejemplificarlo, el CFA analizó un conjunto de países de referencia calificados hasta dos categorías por encima o por debajo de dicho rating, totalizando 25 países (8 emergentes incluyendo Chile, y 17 desarrollados).

En comparación a 2020, para países con calificación de riesgo similares a la de Chile (países de referencia), se observa una caída en la nota de Reino Unido (desde Aa2 a Aa3) y de Kuwait (desde Aa2 a A1), y una mejora en el mismo indicador de Lituania (sube desde A3 a A2) y de Eslovenia (sube desde Baa1 a A3). En el caso de Chile, dos de las más importantes agencias calificadoras bajaron su calificación (en octubre de 2020 Fitch Ratings desde A a A- y en marzo 2021 S&P desde A+ a A), en tanto Moody’s la mantuvo en A1, aunque en agosto de 2020 le dio perspectiva negativa.

El Consejo sostuvo que si bien los datos muestran que Chile tiene un nivel de deuda bajo en comparación al conjunto de países de referencia, existen otros determinantes del riesgo soberano en los que la posición relativa de Chile es inferior: tal es el caso del PIB per cápita, el crecimiento económico y la dependencia de commodities.

“La relevancia de la evolución de la deuda y el crecimiento del PIB son de especial interés porque -como muestra la evidencia empírica- estas variables tienen un impacto significativo en los indicadores de riesgo país. En particular, el foco de análisis de las calificadoras de riesgo ha estado puesto en estos factores y han sido relevantes en los cambios de calificación de riesgo de Chile en el último tiempo”, comentó.

Por otro lado, con respecto a las variables de riesgos políticos, calidad del gobierno e instituciones y democracia, Chile se encuentra en una posición más bien intermedia a favorable.

En su informe puntualizó que, con el actual ranking de las variables relevantes, la calificación de riesgo de Chile se asemeja más a países que están en niveles inferiores de calificación. “Aunque Chile se encuentra en el grupo de calificación crediticia A1 de acuerdo a Moody’s, su ranking promedio es algo peor que el del resto de los países de este grupo, y es comparable al ranking de países con una calificación crediticia entre una y dos notas menores. También se puede notar que el ranking de Chile es inferior al de los países identificados como desarrollados”, concluyó.

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