Bank of America cree que el euro digital puede ser la kriptonita para los criptoactivos

Los expertos de Bank of America consideran que el bitcoin es “excepcionalmente volátil” y “poco práctico” y no encuentran “una buena razón para poseer bitcoins a menos que veas que los precios suben”.




Los grandes bancos de inversión han decidido tomarse en serio el auge de las criptodivisas y realizar exhaustivos informes sobre ellas.

Si hace unas semanas Citi señalaba que el bitcoin estaba en un “punto de inflexión” que determinará si se trata tan solo de una burbuja o de la divisa del futuro, ayer Bank of America apuntó que el desarrollo de las divisas digitales –tanto el BCE como la Fed están analizando la posibilidad de poner en marcha divisas digitales–, puede ser la kriptonita, el talón de aquiles de Supermán, de los activos digitales.

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“Las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC por sus siglas en inglés) tienen como objetivo proteger a los bancos centrales contra las stablecoins, puesto que los bancos centrales ven al bitcóin como un activo de inversión, no como moneda”, afirma Bank of America.

Otras entidades, como JP Morgan, se han mostrado más favorables a este activo asegurando que podría, llegado el momento, competir con el oro como activo refugio a largo plazo.

Criptomonedas

Los expertos de Bank of America consideran que el bitcoin es “excepcionalmente volátil” y “poco práctico” y no encuentran “una buena razón para poseer bitcoins a menos que veas que los precios suben”.

Los analistas apuntan que su elevada volatilidad –en los últimos días ha llegado a rozar los 62.000 dólares para bajar luego a los 55.000 dólares– provoca que sea “poco práctico como depósito de riqueza o mecanismo de pago”.

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“El principal argumento de la cartera para mantener bitcoins no es la diversificación, los rendimientos estables o la protección contra la inflación, sino la pura apreciación del precio, un factor que depende de que la demanda de bitcoins supere a la oferta”, apunta el informe.

Consumo de energía

El documento entra a valorar además el relevante consumo energético de los mineros de bitcoin y calcula que producen alrededor de 60 millones de toneladas de CO2 cada año, cuantía similar a la que expulsa al medio ambiente toda Grecia.

Un cálculo que les lleva a considerar que si el precio de este activo sube más podría dispararse más allá sus emisiones y convertirse en el quinto mayor emisor de CO2 del mundo, superando a Japón, si su precio alcanza el millón de dólares. Además, recuerda que el 95% de los bitcoin en circulación está en manos de solo el 2,4% de las cuentas de este tipo de activos digitales.

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