José de Gregorio: “Dadas las señales y gestos hasta ahora, pareciera que están pensando que fueron 30 pesos y no 30 años”

01 Julio 2021 Entrevista a Jose De Gregorio, economista ex Presidente del Banco Central. Foto: Andres Perez

El expresidente del Banco Central reconoce que ha habido señales de moderación del nuevo gobierno y una mayor valoración de lo realizado en los últimos 30 años. El economista asegura que si bien este año no habrá una desaceleración abrupta del crecimiento, sí terminará la “ilusión y espejismo” que caracterizó un 2021 marcado por una expansión fiscal inédita y los retiros de los fondos de pensiones.


En medio de su religioso trote matinal de 10 kilómetros y los viajes diarios en bicicleta desde su casa en Vitacura a la sede la de Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, en Diagonal Paraguay, José De Gregorio ha vivido intensamente la coyuntura política.

El ex presidente del Banco Central y actual decano de la FEN no sólo anunció su voto nulo en la segunda vuelta presidencial, sino también ha participado activamente en el debate económico y político de los últimos meses. “Este año se pondrá fin a esta ilusión y espejismo del 2021. Sin embargo, no será algo abrupto”, afirma el economista al aterrizar sus proyecciones sobre el escenario económico 2022.

¿Cómo avizora este año 2022, teniendo en cuenta el contexto político y los factores económicos que lo rodean?

Será un año complejo porque venimos de un 2021 que fue una ilusión y un espejismo. El año pasado fue muy bueno en materia de crecimiento y de recuperación de empleo, pero este año y el próximo vamos a pagar el costo con una desaceleración del crecimiento. En 2022 creceremos cerca del 3%, incluso un poco más por efecto base. Además, el consumo puede tener aún fuerza porque los hogares están con buena posición de liquidez para efectuar gastos. Sin embargo, hacia fines de año podemos tener crecimientos negativos entre trimestres.

Todo esto es el resultado de una política fiscal inéditamente expansiva y el importante desahorro que ha habido producto del retiro de las pensiones. Eso produjo un impulso de demanda muy importante, y llevó a la economía a operar por sobre su capacidad. Por eso tenemos una economía que tiene presiones inflacionarias importantes. Este aumento de inflación se ve complicado por la fuerza que trae la demanda que la puede hacer muy persistente y difícil de contener.

¿Lo catalogaría como un frenazo económico?

No me atrevería a decir frenazo, pero sí va a ser un año importante de desaceleración y de vuelta a una economía que está con poca capacidad de crecimiento de largo plazo. Vamos a tener en 2022 una economía con mucho menos espacio fiscal, un sector financiero contraído, especialmente en financiamiento de largo plazo, producto de los retiros de los fondos de pensiones. Eso significa que ahora es más caro comprar una casa, entre otras cosas. Es decir, este año se pondrá fin a la ilusión y espejismo del 2021. Sin embargo, no será algo abrupto.

Moderación

¿Ha disminuido la incertidumbre política en comparación con el año pasado?

Chile ha tenido una situación de alta incertidumbre desde el estallido social, y hoy aún hay una prima de riesgo importante, aunque se han ido resolviendo muchas cosas. Muchas de las incertidumbres y riesgos que se preveían hace seis meses, cuando había menos conocimiento de como venía el nuevo gobierno, se han ido disipando.

¿Ha visto mayor moderación en las señales que ha mandado el nuevo gobierno?

Desde el resultado de la primera vuelta y hasta hoy, reconozco que las propuestas por parte del nuevo gobierno han cambiado de manera relevante. Hay más realismo.

Dadas las señales y gestos que se han hecho hasta ahora, pareciera que están pensando que fueron “30 pesos y no 30 años”. Es decir, creo que hay un reconocimiento y una valoración distinta a lo que se ha hecho en el pasado en Chile. Hoy veo mucho más énfasis en querer el bienestar de la población que satisfacer prejuicios ideológicos.

Los gestos y declaraciones del presidente electo y su equipo le han parecido más tranquilizadoras...

Han sido clarificadoras. Son declaraciones de personas que saben que van a gobernar. Es muy distinto de lo que podrían haber dicho como dirigentes estudiantiles cinco años atrás sobre lo querían para Chile cuando había nulas posibilidades de gobernar, que cuando les toca enfrentar directamente al desafío de hacer las reformas para mejor la calidad de vida en el país.

¿Sigue pensando que el programa de Boric tiene problemas profundos?

El programa original era una colección de ideas sin mucha profundidad ni un cierre global. Eran muchas propuestas que estaban poco claras y con muy poca priorización. Si uno tomaba ese programa era para estar gobernando 20 años. Lo que ocurrió en segunda vuelta es que se le dio un poco más de realismo al programa y eso es bueno.

Sin embargo, todavía tiene problemas. Es muy complejo en materia laboral endurecer los despidos, subir el salario mínimo, hacer negociación inter-empresa y reducir la jornada laboral. Todo eso al mismo tiempo va a tener un impacto en la creación de empleo. Algunas de esas propuestas pueden ser beneficiosas, pero en conjunto y de manera abrupta pueden ser muy dañinas. Ese tipo de propuestas son las que tienen que definir y priorizar.

En el tema tributario, también hay que recordar que los impuestos tienen efectos sobre el crecimiento y sobre la inversión, porque si recaudamos sobre una base baja porque no hay crecimiento, el rendimiento de la reforma es muy bajo.

¿Le parece que hay problemas también con la reforma de pensiones?

Lo peor que puede pasar en Chile es que sigamos seis años más sin una reforma de pensiones. En Chile el sistema político fracasó en la reforma de pensiones. Espero que el gobierno sea capaz de buscar acuerdos. Nadie va a tener su proyecto óptimo, pero necesitamos un proyecto que, no siendo óptimo, sea mucho mejor de lo que tenemos hoy.

Creo que si los políticos no se ponen de acuerdo y no son capaces de ceder y entender, en el caso de la derecha, que no todo tiene que estar obligatoriamente en una cuenta individual y, para la izquierda, que los sistemas de reparto son insostenibles, probablemente vamos a tener en cuatro años más un nuevo estallido social. La política tiene que estar a la altura de lo que demanda la ciudadanía.

Espero que haya un gobierno y un liderazgo que reconozca que un Chile sin reformas es un Chile profundamente inestable. Las reformas son necesarias dado el nivel de desarrollo que ha alcanzado y las deficiencias en materia de equidad, pero deben ser bien hechas.

Chile también puede aspirar a subir de manera relevante el salario mínimo sujeto a que sea gradual, con un monitoreo permanente y capacidad de corrección de acuerdo a lo que vaya sucediendo en el mercado del trabajo. Tampoco se debería subsidiar a quienes no son capaces de absorber este aumento gradual. Las razones por las cuales el alza del salario mínimo no ha tenido efectos relevantes en el desempleo en otros países, Alemania y Brasil, por ejemplo, son porque permiten que exista reasignación del trabajo desde las empresas menos productivas a las más productivas. Ahí está la clave para mayor productividad y el éxito de las pymes.

¿Qué le parece que haya habido tantas dificultades en encontrar un ministro de Hacienda para el nuevo gobierno?

Hay un problema mayor para aceptar y tiene que ver con el programa. Es difícil encontrar un economista, un ministro de Hacienda, que esté dispuesto a ir al Congreso a pedir la condonación del CAE, cuando no hay explicación económica que lo justifique. Es complejo defender proyectos en que no se cree.

Los 30 años

¿Cuál es su valoración de los últimos 30 años, luego de las fuertes críticas de los sectores de izquierda a los logros alcanzados en ese periodo?

Creo que es un poco injusto. Muchos de los intelectuales que han criticado los últimos 30 años son hijos de Becas Chile, un programa que está en el corazón del boom del cobre y que, con producto de un esfuerzo fiscal importante, permitió a muchos de estos jóvenes que fueran a estudiar y perfeccionarse fuera de Chile.

En otros países, además, la discusión está en otro nivel. Mientras en Chile discutimos, por ejemplo, como perfeccionar el sistema de pensiones, en otros países están debatiendo qué hacer con el sistema de pensiones quebrado, lo mismo pasa en salud y en vivienda.

Sabemos que se cometieron muchos errores, aunque hay que evaluar las políticas en su momento, y cuando uno detecta problemas hay que corregirlos. Por ejemplo, si había problemas con el CAE y hubo demoras en su corrección, pero eso no significa que tenga que haber una condonación total. Esa es una pésima política pública.

¿Le llamó la atención el rápido apoyo de sectores de la ex Nueva Mayoría al nuevo gobierno luego de estas fuertes críticas? ¿Real politik?

Hay distintas razones y no me interesa calificar. Me parece natural en la juventud. Los hijos de la Concertación en su mayoría deben ser cercanos al Frente Amplio. El gobierno tiene dos opciones: ser una extrema izquierda 1.0, o una centroizquierda 2.0. Si quieren tener éxito debieran optar por la segunda opción.

Piñera

¿Cuál será el juicio histórico que habrá sobre el gobierno e Piñera?

Es el gobierno más complicado desde el retorno a la democracia. Estamos terminando un país con debilidades fiscales, con reducción en los fondos de pensiones, con una violencia y falta respecto al estado de derecho inaceptables. Muy mal desempeño. En todo caso, hay que reconocerle el exitoso y ejemplar proceso de vacunación.

¿Será inevitable que en el mediano y largo plazo este país vaya hacia un estado de bienestar estilo europeo?

Siempre he tenido dudas con el estado de bienestar. Se trata de un sistema de seguro social y eso se hace con gente que comparte el mismo tipo de riesgo económico. Acá en Chile no hay el mismo tipo de riesgo económico entre una familia de altos ingresos y otra de bajos ingresos. Por eso es importante un Estado redistributivo, con un sistema de transferencias, que es la idea de recolectar impuestos y esos recursos entregárselos a quienes más lo necesitan.

Sin embargo, la población de Chile está alcanzando mejores niveles de ingresos, por lo que debemos avanzar a algunas cosas de estado de bienestar, para que todos sientan que comparten el mismo país.

En el área de salud se puede avanzar. La PGU no es focalizada, es estado de bienestar. Pero estamos muy lejos de tener la capacidad de replicar los estados de bienestar europeos, por los niveles de ingreso y desigualdad iniciales.

“No hay ninguna razón de peso para no aprobar el TPP11″

¿Por qué Chile debiera firmar el TPP11?

No hay ninguna razón de peso para no aprobar el TPP11 y, por lo tanto, sería una gran señal que el nuevo gobierno dijera que lo va a aprobar. Sería una buena señal después de las confusas declaraciones de revisar todos los tratados de libre comercio, dando la impresión de que no les gusta la integración a la economía mundial ni la globalización.

Más allá del debate sobre la actual licitación del litio, ¿Cuál es la estrategia pública que debiese primar en las próximas décadas con este mineral?

En este tema hay confusión y hay ideología. El litio es chileno, es del país y necesitamos beneficiarnos al máximo de su explotación. En algún momento puede ser necesaria la participación de una empresa pública, pero hay que discutirlo técnicamente en función del negocio para el país y no ideológicamente. Y hay que hacerlo a tiempo.

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