Max Luksic y Canal 13: “Tengo la convicción de que esto es un buen negocio”

Lleva dos años a cargo de la dirección ejecutiva de Canal 13; 24 meses que han estado centrados en hacer de la estación de televisión una compañía sustentable. Hoy, Max Luksic asegura que se ha logrado. No han recibido más aportes del controlador y aparecieron las utilidades; detrás de ello: una empresa un 75% más pequeña, con gran parte de su producción externalizada y que ahora no está dispuesta a programas costosos por el rating. Su foco, ser generadores de contenido y diversificar el riesgo tras la televisión abierta. No descarta sumar socios... sí, la venta.




Maximiliano Luksic Lederer (34) asumió la dirección ejecutiva de Canal 13 en junio de 2019. En unos de sus primeros encuentros con la plana ejecutiva, les dijo: “No quiero que nos transformemos en Kodak”, en alusión a la gigante fotográfica que en 2012 se declaró en bancarrota ante su dificultad para adaptarse a los cambios tecnológicos. La estación televisiva venía de años en rojo que tuvieron su peak en 2017, cuando perdió $ 26.000 millones. Canal 13 estaba prácticamente quebrado, repiten cinco ejecutivos -los directores de tecnología y nuevos negocios, Cristián Núñez; de administración y finanzas, Francisco Fullá; de programación, José Miranda; de prensa, Claudio Villavicencio; y el director comercial, Christopher Neary- que acompañan a Luksic, Max Luksic, como todos le llaman, en esta conversación.

“Llevo dos años como director ejecutivo de Canal 13, cinco años en el canal y el trabajo con el equipo se ha centrado en el proyecto de sustentabilidad, lograr que la compañía sea sustentable”, dice el ejecutivo, hijo del controlador Andrónico Luksic Craig. “Estamos mostrando que el Canal es sostenible, y tenemos el desafío de continuar”.

Lograron utilidades por $ 813 millones el primer semestre, tras reportar pérdidas por $ 3.477 millones un año atrás. Los números azules ya los habían visto en 2020, apuntalados por el segundo semestre. “Logramos un flujo neto positivo y eso no pasaba desde 2013”, subraya Luksic. “No queremos tener más pérdidas en esta compañía. Con las utilidades del año pasado y las de este, estamos encaminados en ese sentido. Hoy estamos tranquilos de que vamos en el camino correcto”, subraya.

Actualmente, la estación se autofinancia. Andrónico Luksic ingresó a la propiedad en 2010, tras comprar un 77%, y en 2017 adquirió el 33% restante a la Universidad Católica. Su década como propietario estuvo marcada por una seguidilla de aportes de capital y préstamos que debió realizar para hacer viable la estación. En el verano de 2020 fue la última vez que aportó recursos: fue un monto menor, un descalce de caja, que se pagó en abril. “Desde el 2020 que no hemos necesitado ningún tipo de aporte. Lo que nos prestaron se los devolvimos, hoy la compañía flota con sus operaciones. Ése es el gran mérito y logro”, subraya Luksic. Incluso -complementa Francisco Fullá- en junio hicieron una amortización de $ 1.000 millones de uno de los créditos que tiene la compañía, el que pagaron con sus propios flujos.

El camino no ha sido fácil. Redujeron a un cuarto la compañía -de 1.200 a 300 personas- y externalizaron todo los procesos que pudieron y que se escapaban de su core: ser un generador de contenidos. Hoy no tienen cámaras, ni luces, ni estudio, actualizaron además la línea editorial que los regía desde hace 61 años y modificaron varios de sus paradigmas. Sus costos bajaron un 41% a junio: unos $ 15.000 millones de ahorro.

“Canal 13 siempre había sido reconocido como un canal familiar, y queríamos retomar esa premisa y enfocarnos en la programación en vivo, en la entretención”, afirma el director ejecutivo. Le dieron un cariz más periodístico al matinal, y sumaron programas como Bailando por un Sueño y Aquí Somos Todos, entre otros.

También diseñaron un plan a largo plazo -”en equipo”, repiten los ejecutivos- en las áreas financiera, organizacional y comercial. “Se definió hacer una parrilla programática más balanceada, más responsable desde el punto de vista financiero, porque estábamos en la cuerda floja”, destaca Fullá.

Cristián Núñez lo compara con un portafolio financiero: si antes estaba cargada a papeles de alto riesgo y muy rentables -que terminaron en una seguidilla de equivocaciones y altas pérdidas- ahora se mira a largo plazo, lo que permite mezclar productos más riesgosos, como los eventos deportivos, con otros con una rentabilidad más segura.

El primer semestre, su rating comercial en horario prime bajó un 27%.

Si bien tienen como ambición recuperar la audiencia, no es a toda costa. José Miranda señala que antes se desarrollaban programas con alto costo en pos de la audiencia, sin que existiera opción de recuperar esa inversión, hoy eso está descartado.

Luksic lo dice así: “La televisión se guiaba mucho por el rating a cualquier costo, ahora no es a cualquier costo, no hipotecamos el canal”. Así han tenido aciertos como De Tú a Tú y desaciertos, como Los Carcamales. “Partimos por tratar de construir una estrategia y una cultura organizativa que nos permitiera generar un negocio viable, porque cuando llegamos estábamos prácticamente quebrados”, agrega Miranda.

Hoy tienen mayor producción local que antes de externalizar su desarrollo, pero a un menor costo. Según datos de Comscore citados por Canal 13, la señal abierta la ven 12,6 millones de chilenos al mes; la plataforma de cable 13C, 3,9 millones y la web, 8,6 millones de personas.

Max Luksic explica que los ingresos publicitarios de 13C han crecido del orden del 50% frente al año pasado; los del mundo digital, un 60%, y los de la televisión abierta, un 9%. Hoy, la estación madre aporta un 90% de las ventas. “Tengo la convicción, y he transmitido, que no quiero vivir de la publicidad de la televisión abierta”. Agrega: “Sin quitarle foco, buscamos enfocarnos más en las áreas de negocio que hemos abierto e igualar así lo que antiguamente fue sobrevivir sólo de la publicidad de la televisión abierta”.

Para balancear mejor la torta han creado áreas como 13LAB, que ha triplicado los ingresos, haciendo contenido con las marcas.

“No somos un canal de televisión, somos un generador de contenido. Ése es el cambio de paradigma más grande que tiene el grupo 13, por así llamarlo”, aporta Miranda. “Queremos estar en todos los dispositivos, conquistar Smart TV”, complementa Núñez.

Las plataformas de streaming como Netflix o Amazon Go las consideran un complemento y no una competencia. No se disputan publicidad y, además, buscan contenido local. Hoy, el desafío está en la competencia con gigantes como Facebook, Google o Twitter. “La televisión sigue estando complicada por las otras plataformas digitales como Google, Facebook, Twitter. Las regulaciones ahí no han estado a la altura y a nosotros nos siguen regulando como si tuviéramos el monopolio de la información”, apunta Luksic. Por ello ya se han reunido con la autoridad para solicitar una cancha pareja: “Los canales cuando nos equivocamos nos llega una multa, hay un representante legal, y cuando Facebook o Google cometen un error, no hay ninguna sanción”, añade. “La competencia es muy asimétrica”, complementa Núñez.

¿Un socio? “Estamos siempre mirando”

“Mi abuelo decía: ‘los negocios no son buenos ni malos, son las personas que los dirigen, con las visiones que tienen, su perseverancia y su duro quehacer diario, las que hacen que perduren o fracasen”, recuerda Luksic sobre Andrónico Luksic Abaroa.

Desde que su padre ingresó a la propiedad, Canal 13 ha tenido escasas utilidades. Entre 2014 y 2017 acumularon pérdidas por más de $ 52 mil millones. “Hasta ahí uno podría haber dicho que no era un buen negocio, pero hoy, con el equipo que estamos trabajando y la forma cómo lo estamos haciendo, tengo la convicción de que esto es un buen negocio”, subraya.

Todo el recorrido ha sido hasta ahora en solitario, mientras competidores como Mega, del grupo Bethia, sumó a Discovery a la propiedad, y Chilevisión avanza a su segundo cambio de mano entre gigantes globales. El grupo Luksic tiene vocación de socios en sus negocios. Y Canal 13 no se ve como excepción: “Siempre estamos con las puertas abiertas, escuchando. No se nos ha acercado nadie, pero estamos siempre mirando. Yo no me cierro a incorporar a alguien que pueda contribuir”, explica Luksic.

¿Vender? “Por supuesto que no. Yo no la vendería. Si el accionista controlador quiere hacer algo diferente, es otra cosa, pero no estaría en mis planes si fuera mi decisión. Canal 13 es una compañía con más de 60 años de historia en Chile y queremos continuar ese legado por 60 años más”.

Viña de Mar: “Sería irresponsable ejecutar un festival de esa magnitud”

El miércoles se concretó lo que ya era un secreto a voces: por segundo año consecutivo se suspendía la emisión del Festival de Viña. La pandemia ya había truncado su realización en 2021 y ahora se repitió lo propio para 2022. Los organizadores -TVN y Canal 13- alcanzaron un acuerdo con la Municipalidad de Viña del Mar para postergarlo, una vez más, con la consiguiente extensión del contrato hasta 2024.

“Lo más responsable era dejarlo pasar este año”, explica Max Luksic. “Dada la pandemia y el hecho de que nadie te puede asegurar cómo será la situación en enero y febrero, sería irresponsable de parte de nosotros ejecutar un festival de esa magnitud; donde vienen artistas internacionales, donde tienen que hacer cuarentena, donde más de 4.000 personas llegan desde el lado técnico, uno que se contagie y significa que esto se termina, son muchas variables que no se pueden controlar”.

El ejecutivo señala que las bases de licitación exigen una forma de desarrollar el evento y, por ende, modificar su formato para acondicionarlo a la nueva realidad del Covid-19 era imposible. El contrato, por ejemplo, no admite la posibilidad de que se prescinda totalmente de artistas internacionales. “Las bases no te lo permiten. Y tomando los ingresos y costos, tampoco da, porque los auspiciadores que firmaron con nosotros los cuatro años, también lo hicieron en base a un estándar de artista, entonces eso significaría cambiar todo el contrato”, subraya. “Esto es un contrato que ya prepagamos, que te dice las reglas del juego”, agrega.

“Las generaciones como la mía venimos con otro foco, no haciendo las cosas como se hacían antes”

Estuvo diez años en el exterior y su experiencia laboral se situaba en el sector hotelero y turístico. Sin embargo, en 2016 llegó a Canal 13. Partió en el área de marketing, pasó por medios digitales, ventas y ficción, y en 2018 asumió como subdirector ejecutivo, para saltar, a mediados de 2019 a la dirección ejecutiva, en reemplazo de Javier Urrutia. De ahí le ha tocado lidiar no sólo con los vaivenes financieros de la estación, sino que también con el estallido social y la pandemia del Covid-19. “Ha sido una etapa de mucho aprendizaje, una industria nueva, que no conocía. Me tocó el 18 de octubre, la pandemia y esta transición de una tele antigua a lo que estamos haciendo hoy; ha sido algo muy enriquecedor profesionalmente, aunque ha tenido un costo alto en lo personal, que es la visibilidad a la que me ha expuesto, pero es parte del cargo”.

¿Cuál ha sido el principal desafío?

-El desafío personal que tengo es demostrar que las compañías y las personas podemos hacer las cosas bien; mostrar que las generaciones como la mía venimos con otro foco, no haciendo las cosas como se hacían antes. Tuve la suerte de vivir diez años fuera, en varias compañías, ver las malas y buenas prácticas, y traer esas buenas prácticas y complementarlo con la experiencia de los colaboradores de Canal 13.

¿Cuáles son esas malas prácticas?

-En Chile ha habido malas prácticas. En 2016 cuando llegué un empresario podía coimear a un funcionario público y se iba a la cárcel el funcionario y no el empresario, y eso era ley en 2016. Hoy las nuevas generaciones tenemos una forma diferente de hacer las cosas. Acá tendemos a poner el foco en quienes lo hacen mal, cuando tenemos buenas compañías y buenos empresarios que quieren hacer las cosas bien; lo que quiero demostrar es que una persona como yo, con el apellido que tengo, entiendo la responsabilidad como canal de televisión en su rol privado y público, y que si bien todos tenemos diferentes pensamientos e ideologías, cuando venimos a Canal 13 la idea es dejar esa ideología y trabajar al servicio de las personas y recuperar esa confianza que los medios de comunicación perdimos en algún minuto. Nosotros tenemos una línea editorial, una visión, un propósito, que es contribuir a mejorar la vida de los chilenos con la entretención, acompañando, informando responsablemente.

¿Cómo ve su futuro en Canal 13? ¿Su idea es seguir?

-Llegué el 2016 para quedarme, sigo en Canal 13, y esto va a cambiar si es que el directorio, el controlador, piensa que yo no soy la persona indicada para liderar este canal, pero hoy yo ya tiré ancla en Canal 13.

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