Se da el vamos al ecoetiquetado oficial en Chile

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Para que un producto tenga la certificación, al menos un 80% del envase debe estar hecho de materiales técnicamente reciclables. El objetivo de la iniciativa es que sea uno de los primeros pasos para llegar a definir una reglamentación obligatoria en este tema.




Conocer qué productos efectivamente son reciclables y cómo es el proceso para que no terminen en la basura, son parte de los objetivos del nuevo ecoetiquetado que hoy marcan un hito dentro de los Acuerdos de Producción Limpia (APL). Esto, mediante el sello #ElijoReciclar, donde los productos certificados deben tener al menos un 80% de su envase fabricado con materiales técnicamente reciclables.

Además, el certificado exige que las partes del producto que puedan tener un nuevo uso deben poder ser separados de los que no y que exista actualmente una demanda de la industria del reciclaje por esos materiales.

El resultado de este “sello verde” se debió a un trabajo en conjunto por el Ministerio del Medio Ambiente, Sofofa, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), el Servicio Nacional del Consumidor, la Asociación de Consumidores Circular y la Superintendencia del Medio Ambiente. Sin embargo, es entregado por una organización independiente al Estado y en su versión piloto ya cuenta con más de 100 envases de diversos productos en evaluación. Se espera tener los primeros productos en góndola con el uso del sello durante los próximos meses.

“Esta iniciativa es muy relevante porque dará origen a la primera ecoetiqueta para envases y embalajes del país, con lo que se espera incidir en la preferencia de compra de los consumidores hacia envases de mayor reciclabilidad de los productos de consumo masivo y contribuir a incrementar las tasas de reciclaje”, dice el director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Giovanni Calderón.

Además, el Ejecutivo lanzó hoy la plataforma www.elijoreciclar.cl para que las personas puedan conocer más sobre la iniciativa y saber dónde se pueden ir a dejar los productos que cuenten con dicho sello. “Para enfrentar el desafío del reciclaje debemos hacerlo a través de diversos instrumentos y este sello será muy relevante para entregar información certificada a los consumidores”, dice la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, y agrega: “Pero no nos quedaremos en eso y, en paralelo, seguimos avanzando en la regulación necesaria para hacer de Chile un país más circular y sin basura”, dice.

En esa línea, la secretaria de Estado destaca que entre estas medidas está la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y la elaboración de una Hoja de Ruta de Economía Circular al 2040, entre otras iniciativas.

Además, al grupo de 29 grandes empresas que están adheridas al APL, se podrán sumar más durante agosto y septiembre. Esto, cuando se abra un nuevo proceso para aquellas compañías que sean consideradas como generadoras de productos prioritarios de envases y embalajes, según la Ley REP. Los APL son un convenio de carácter voluntario celebrado entre una alianza público-privada y con el objetivo de mejorar las condiciones productivas y ambientales, como la eficiencia energética, reducción de Gases Efecto Invernadero, valorización de residuos y buenas prácticas.

Mirada de los expertos

Por su parte, el gerente de I+D de MbM Group, Christian Arriagada, ve que esta medida afectará tanto la industria como a las personas. “Una vez que tú le das información al consumidor, este se empodera y va a tener la posibilidad de comprar o no un producto, y eso es súper importante de cara a las generaciones más jóvenes y que vienen con un compromiso sustentable incorporado y que están súper dispuestos a castigar un producto si no cumple con sus expectativas”.

Arriagada también apunta que la concientización que genere el sello permita dejar en evidencia la falta de infraestructura para reutilizar los productos que existiría hoy en el país y avanzar para que se mejore. “Es muy difícil reciclar, uno se tiene que educar solo, comete errores y ve que no es facilidades para hacerlo. Entonces, todos estos esfuerzos van encamino a que empecemos a generar modelos de reciclaje que sean sostenibles y económicamente viables hacia un modelo de recuperación de residuos y recompensas”.

Por su parte, el socio del área Medio Ambiente y Regulación de Moraga y Cía y exsubsecretario del área, Jorge Canals, ve en este nuevo eco-etiquetado un primer paso que, a su juicio, tiene que avanzar en otros aspectos y pasos para que la iniciativa no quede solo en un sello. “La ecoetiqueta entrega incentivos para que el mercado diseñe sus productos para que sean altamente reciclable y que sus componentes en algunos años no se transformen en basura”.

El miembro del directorio de Fundación Basura apunta también a que un “ecodiseño no solo tiene que ver que con que tenga menos plástico o sea altamente reciclable, sino con reducir con todos los impactos en el ciclo de vida del producto, como el impacto de transportar para su comercialización, el agua que se gastó, su huella de carbono e impacto social que tiene la producción y distribución de cada producto en cuestión”.

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