Tribunal acoge demanda colectiva en contra de Bayer por herbicida cancerígeno: compensación alcanza los $200 millones

En 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud determinó que el Glifosato, contenido en el herbicida en cuestión, es una sustancia “probablemente cancerígena” para los humanos. Sin embargo, desde Bayer sostienen que el amplio uso de este compuesto "se debe no sólo a su eficacia y a sus amplios beneficios económicos y ambientales, sino también al fuerte perfil de seguridad".




El 22° Juzgado Civil de Santiago declaró admisible la Demanda Colectiva interpuesta por la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (Odecu) en contra de los representantes locales de la firma químico-farmacéutica Bayer. Esto, debido a los daños provocados a millones de personas expuestas al herbicida Roundup.

La demanda realizada por la asociación defensora de los consumidores apunta al “envenenamiento cancerígeno” producido por el Glifosato y los productos químicos contenidos en el herbicida elaborado por Bayer y distribuido y comercializado en Chile por la firma alemana en conjunto con Arysta LifeScience S.A.

Piedras pómez en plantaciones de la precordillera del Maule.

Y exige una compensación de $200 millones para cada enfermo de cáncer afectado por la exposición al herbicida. El 50% de este monto responde al daño material, y la otra mitad restante al daño moral.

El Glifosato es de uso masivo en los cultivos agrícolas en Chile, y se asocia al cáncer gástrico y de tiroides. Pero pese a esto, la autoridad agrícola y sanitaria del país decretó la prohibición de importación del Roundup, no la comercialización de los stocks aún existentes en el país.

En 2016 un informe conjunto de la OMS y la ONU determinó que algunas investigaciones sugerían “alguna evidencia de una asociación positiva entre la exposición al glifosato y el riesgo de linfoma no Hodgkin”.

Bayer retiró el producto Roundup del mercado mundial, al comprobarse sus nefastas secuelas para la salud humana y decidió, en el marco de 127 mil litigios que se habían entablado en Estados Unidos, compensar a los afectados locales.

“Dicho daño tiene asimismo su origen en una conducta que constituye infracción a los deberes del proveedor en el contexto de la Ley de Protección de Derechos del Consumidor chilena, de ahí la pertinencia de la presente acción en defensa del interés difuso de los consumidores”, señalaron desde la Odecu.

Según el abogado del estudio jurídico Pérez Donoso, Juan Sebastián Reyes, en Chile se habría incurrido en un accionar negligente. “Es impresentable que tanto el SAG como la autoridad de salud hayan autorizado la venta de los stocks disponibles, sin considerar que el herbicida es extremadamente peligroso y cancerígeno”, señaló.

Por su parte, el presidente de la organización, Stefan Larenas, realizó un llamado “a quienes tengan algún tipo de cáncer asociado a la exposición al Roundup, a que se pongan en contacto con ODECU, para informar con más detalles de esta acción legal”.

Para esto, ya se puso a disposición de los potenciales afectados un banner en la página oficial de la organización www.odecu.cl.

La respuesta de Bayer

Desde la compañía alemana sostuvieron que “dicho reclamo carece de fundamentos, tanto legales como de fondo”. Esto, “debido al fuerte perfil de seguridad de los productos a base de glifosato y su rigurosa revisión por parte de la agencia encargada de aprobar su comercialización en Chile”, según indicaron.

A través de un comunicado, Bayer destacó el uso de productos en base a glifosato por más de cuatro décadas, e indicó que este “es uno de los productos más rigurosamente estudiados de su clase”.

Y señaló que “existen más de 800 estudios científicos, presentados ante las autoridades regulatorias de Europa, Estados Unidos y otros países, en relación con el proceso de registro del producto, que respaldan la seguridad del glifosato, en los cuales no se ha establecido relación con el desarrollo de cáncer”.

“Además de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) y las principales autoridades sanitarias de Alemania, Australia, Corea, Canadá, Nueva Zelanda, Japón y otras partes del mundo concluyen que los productos a base de glifosato son seguros cuando se usan según las instrucciones y que el glifosato no es cancerígeno”, explicaron.

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