Urgente cambio de estrategia

FOTO:SEBASTIAN BELTRAN/AGENCIAUNO




Llevamos más de tres semanas de cuarentena en todas las comunas de la Región Metropolitana y las cifras de contagios no dan tregua. Espacio Público, que ha jugado un papel fundamental en la entrega de información sobre la evolución de la pandemia, ha señalado que el nivel de contagio actual sería diez veces superior al nivel que se debería alcanzar para comenzar a pensar en el término de la cuarentena. Y en regiones, la tendencia de nuevos contagios va en ascenso. Un cuadro extremadamente preocupante que requiere un urgente cambio de estrategia.

¿Qué está pasando con las cuarentenas? Un reciente estudio de la Universidad de Chile entrega información valiosa para entender la evolución del contagio. Éste indica que, en comunas de mayores ingresos, la movilidad de personas disminuyó cerca de 45 por ciento durante períodos de cuarentena, pero apenas un 20 por ciento en comunas de menores ingresos. La realidad socioeconómica sería una razón clave para explicar el incumplimiento de cuarentenas y la alta movilidad de personas que se observa en comunas con mayor vulnerabilidad socioeconómica.

Por otra parte, un estudio de Ricardo Bitrán y coautores entrega evidencia que apunta a que factores tales como la densidad poblacional y el hacinamiento estarían influyendo en la baja efectividad de las cuarentenas. Entregan además un antecedente muy relevante respecto del comportamiento post cuarentenas. En Providencia, Las Condes y Vitacura, la cantidad de nuevos casos comenzó a crecer al concluir la cuarentena de fines de marzo y principios de abril. Tanto así que, tres semanas después del fin del confinamiento, los casos nuevos diarios eran tres veces superior a los registrados al inicio de la cuarentena. Esta evidencia apunta a un bajo cumplimiento de las reglas de distanciamiento social. Con un sistema hospitalario operando al límite, se requiere reforzar los mensajes comunicacionales que den cuenta de la gravedad de la situación.

Un acuerdo económico y social para enfrentar el virus debe considerar que para que las cuarentenas sean efectivas se requiere que se aumente la cobertura y el monto del apoyo económico a las familias, y junto con esto, se realice una estricta fiscalización del cumplimiento de las medidas de confinamiento. Seguir anunciando cuarentenas que no son complementadas con apoyos económicos para las familias, tendrá el mismo destino que las cuarentenas pasadas: cuarentenas que no se respetan y que no permiten contener la propagación del virus. El impacto social y económico será enorme si no se genera un cambio urgente en la estrategia.

Una nueva estrategia debe considerar también recursos suficientes para un programa agresivo, y bien coordinado, de testeo, trazabilidad y aislamiento, junto con medidas de apoyo para el cumplimiento del confinamiento de personas contagiadas y sus contactos. La experiencia de países como Corea del Sur e Israel debe ser asimilada con urgencia. Solo de esta forma lograremos ir recuperando la actividad productiva de manera segura, reduciendo al mínimo posible el riesgo de rebrotes de contagio en los siguientes meses de invierno. Esto será aún más relevante si la vacuna o un tratamiento no están disponibles en los próximos 12 meses.

En el marco de un acuerdo, se deben potenciar los planes de apoyo a las empresas y sectores estratégicos de nuestra economía. Esto es crítico para resguardar la capacidad productiva pero también para fortalecer el cumplimiento de las medidas sanitarias.

Con un espacio fiscal en torno a 5 por ciento del PIB para el acuerdo, es clave actuar con sentido de urgencia. No hacerlo puede terminar siendo tremendamente costoso no solo a nivel social y productivo, sino también a nivel fiscal. Un ejemplo. A principios de mayo el grupo de expertos del comité del PIB tendencial actualizó sus estimaciones de crecimiento para considerar el efecto del Covid-19. Las nuevas estimaciones indican que en el período 2022-2024, el crecimiento promedio anual sería de 2,2%. Una fuerte caída respecto del 3% de crecimiento que los expertos pronosticaron después del estallido social. Una caída de esta magnitud implicaría restar más de 400 millones de dólares en la recaudación tributaria por año. En consecuencia, solo en dicho trienio perderíamos más de 1.200 millones de dólares en recaudación fiscal por efectos de la pandemia. Nuevamente, un cambio en la estrategia del gobierno en esta materia es urgente.

Es imperativo lograr un acuerdo en medidas significativas de apoyo a familias y empresas, junto con un programa de testeo, trazabilidad y aislamiento robusto e implementado con sentido de urgencia. De otra forma, las consecuencias sociales, productivas y fiscales de un plan insuficiente terminarán siendo mucho más costosas y duraderas.

*Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile

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