Vicepresidente de la Comisión para el Mercado Financiero: “Ya no hay espacio para que los bancos hagan más reprogramaciones sin recurrir a garantías públicas adicionales”

23 de Septiembre 2020 Entrevista a Christian Larrain, vicepresidente de la CMF. Foto : Andres Perez

"Hacer más cosas a costa del estado de resultado de los bancos sería una medida muy inadecuada, con efectos insospechados en el riesgo y para los depositantes", alerta Christian Larraín. El problema, sostiene, es que se requiere que siga fluyendo el crédito a pymes para evitar la quiebra de muchas de ellas.


Luego de más de tres años como integrante del primer consejo de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), Christian Larraín dejará su cargo el 7 de octubre.

El vicepresidente de la entidad dice que se va con la misión cumplida. La tarea no era menor. Integrar la Superintendencia de Valores y Seguros con la Superintendencia de Bancos. Y si la tarea ya era lo suficientemente desafiante, el estallido social de 2019 y la pandemia en 2020, lo hicieron aún más complejo. “La CMF actual es mucho más que la suma de la SVS y la SBIF”, afirma.

En esta entrevista revisa el actuar de la CMF en la crisis y los desafíos de la institución.

¿Qué rol está jugando la CMF en esta crisis?

-Estamos frente a la peor crisis mundial en 100 años. El rol de la CMF ha estado focalizado en garantizar la continuidad operacional de los supervisados, en tomar medidas -coordinadas con Hacienda y el Banco Central- para que el crédito siga fluyendo, cuidando en todo momento que no se vea afectada la estabilidad financiera. Ese es el valor supremo, evitar que la crisis económica amenace la estabilidad financiera.

Desde el punto de vista de la estabilidad financiera, precisamente el crédito a las empresas es fundamental. Hace pocos meses dijimos en una presentación en el Congreso que el Fogape Covid había sido exitoso en mantener el crecimiento de los créditos de las empresas comparado con otras crisis, pero también dijimos que con el diseño actual no había ninguna posibilidad de cumplir con las expectativas anunciadas en cuanto a la cobertura de las empresas y volúmenes colocados. Y eso es exactamente lo que ocurrió. Los créditos a las empresas se han estancado. En créditos Fogape llegamos en el orden de poco más de 200 mil empresas, en uso de garantías poco más de US$8.000 millones, que es poco más de un tercio del potencial anunciado por el gobierno.

¿Es diseño del Ejecutivo o también tiene responsabilidad la CMF?

-Es el diseño del instrumento, que lo hace el gobierno. Como parte de la misma evaluación, las empresas efectivamente recibieron créditos para financiar sus costos fijos, pero con la reapertura necesitan crédito para financiar sus costos variables.

Así, está muy lejos de las expectativas. Ni hablar del millón de empresas que se estableció en un principio. Incluso si se toma el universo de empresas con acceso a la banca, que son del orden de 600 mil, se alcanzó poco más de un tercio de ese número a créditos por 1,5 veces meses de venta, pese a que estaba diseñado para tres meses.

¿Qué pasa ahora, entonces?

-El punto es que si no se accede a financiamiento para lo que viene, es probable que muchas empresas no sobrevivirán la actual crisis, lo que hará que la reactivación sea mucho más difícil.

¿Qué se debe hacer?

-Hay proyectos que nacen del Congreso que son bien intencionados que apuntan a reprogramaciones automáticas, a postergar los embargos, entre otros, pero no van en la dirección correcta. Eventualmente, pueden poner en riesgo la estabilidad financiera y no ayudan a la reactivación. En particular si se aprueban los proyectos de prohibir los embargos. Por eso es importante llegar rápido con soluciones que estén a la altura de la crisis.

Se requiere un rediseño del Fogape. También hay un proyecto que mandó Hacienda que apunta a garantizar hasta 6 cuotas para reprogramar créditos hipotecarios, que va en la dirección correcta. Se tiene que aprobar junto con el rediseño del Fogape, pero nos estamos demorando mucho.

¿Y la CMF no tiene un rol en esa materia?

-La CMF levanta el punto y hace propuestas a Hacienda.

En un inicio hubo alguna crítica en la demora del actuar de la CMF para flexibilizar algunas restricciones para que los bancos puedan otorgar créditos.

-No tengo claro su fundamento, pero desde que empezó la crisis el foco del consejo ha estado en la crisis y ha desarrollado una gran cantidad de proyectos relacionados a esta, vía normativas o propuestas. Sacamos una serie de iniciativas que facilitan la reprogramación de los créditos manteniendo congeladas las provisiones, dimos plazos para todo tipo de créditos, así como también con funcionamiento de directorios a distancia, entre otras. También mandamos a Hacienda un proyecto que flexibiliza las inversiones de las compañías de seguros. Por eso creo que no hay una lentitud de la CMF, tanto en temas de la crisis como temas más estructurales.

¿Cómo ve a la banca en esta crisis?

-La banca tiene el capital adecuado para enfrentar la crisis. Dicho eso, se debe considerar que hay un punto de partida sin tener el sistema de Basilea implementado. Eso significa que si bien esto pilla a la banca con un buen nivel de fortaleza patrimonial, pues el índice de adecuación de capital era 13% en marzo, no era un 16%-18% como tenían los países europeos o Estados Unidos. Por lo tanto, no había colchón contracíclico ni podíamos haber bajado otros colchones de capital. Entonces, la banca está bien capitalizada para enfrentar estos shocks, aunque todas estas reprogramaciones y créditos Fogape, probablemente harán que las utilidades sean cercanas a cero o incluso negativas en la banca, lo que resta espacio para constituir provisiones. Y lo que se necesita para que estos shocks no se traduzcan en problemas de solvencia es que los bancos vayan constituyendo las provisiones que corresponden. Así, ya no hay espacio para que hagan más reprogramaciones de las que ya se hicieron sin recurrir a garantías públicas adicionales. Hacer más cosas a costa del estado de resultado de los bancos sería totalmente inadecuado. Ya se ha hecho mucho y bien. Por eso que estas reprogramaciones generalizadas, sin discriminaciones que vienen del Congreso son extremadamente complejas, más allá de su motivación.

Está bien preocupado por esas iniciativas...

-Son ideas bien intencionadas, pero no van en la dirección correcta. Algunos pueden trancar el crédito. El gran riesgo que tienen las reprogramaciones automáticas es disfrazar el deterioro, es conocido en la literatura como evergreening. Una manera de no reconocer el riesgo es refinanciando, “bicicleteando”, lo que debe hacerse caso a caso. A diferencia de lo que hizo la CMF, que dejó la decisión en manos del banco, y el banco tiene la responsabilidad de prestarle a quien estima que le van a pagar, pues no puede reprogramar a personas ni empresas que no le van a pagar.

¿Entonces la banca no puede o no debería hacer más?

-Con este instrumento (Fogape) no. El problema es que se necesita que siga llegando el financiamiento. Todavía estamos muy lejos de lo necesario, dada la magnitud de la crisis. La reactivación dependerá de que las empresas sigan en pie.

¿Se requieren medidas para las grandes empresas, con ventas sobre 1 millón de UF al año?

-Se necesita otra cosa. No aconsejo un Fogape Plus. Si se apoya a megaempresas, no es con garantías al crédito, sino con acciones preferentes o bonos proferentes, que es como se ha hecho en otros países, para permitir que el Estado se beneficie del repunte de la empresa.

¿Lo aconseja para Chile?

-Sí, pero no de manera generalizada, sino caso a caso. Debe estar claro que en la salida haya un beneficio para el Estado, es decir que sea viable.

Ha surgido en el debate parlamentario otro retiro a los fondos de pensiones ¿Lo comparte?

-Acá sólo decir dos cosas. Creo fundamental cerrar un acuerdo gobierno y oposición que entregue un marco de legitimidad a un sistema de pensiones que no tiene ninguna validez para la ciudadanía. Conozco la propuesta que hizo la oposición y me parece que representa un cambio estructural del sistema, pero plenamente sustentable. Este acuerdo ayudaría mucho a reducir los incentivos para seguir rescatando plata de los fondos. Lo segundo, es muy distinto autorizar el retiro del 10% del retiro programado, donde la plata es de los afiliados, versus retiros de rentas vitalicias, donde los recursos no son de las personas. Esto representaría un daño patrimonial relevante a las compañías en un contexto financiero muy delicado, lo que es una muy mala idea.

CMF, más que la suma de las partes

¿Cómo evalúa la institucionalidad de la CMF?

-La CMF actual es mucho más que la suma de la SVS y la SBIF, porque un consejo como máxima autoridad mejora mucho la calidad en la toma de decisiones, con mucho análisis e independencia. Nosotros tomamos decisiones difíciles que no se habían adoptado nunca.

¿Cuáles?

-Por ejemplo, el cierre de la Bolsa de Valparaíso. No tenía ninguna justificación más que defender grupos de interés y nunca nadie había tomado esa decisión. Ese es el tipo de decisiones que puede tomar un consejo autónomo.

Otro beneficio de la nueva CMF es un proceso sancionatorio robusto, que da garantías de un debido proceso. Hay una fiscalía independiente y estamos cerca de entregar una política sancionatoria que sea conocida por el mercado.

También tienes un perímetro supervisor que permite evaluar mucho mejor los riesgos de los conglomerados financieros. Salvo las AFP, casi todas las empresas financieras están bajo su supervisión por solvencia. De facto, la CMF se transformó en el regulador líder. No hay otro regulador al que echarle la culpa.

Adicionalmente, hay una ventaja en avanzar en una regulación consistente para evaluar los riesgos en distintas industrias y así evitar diferencias entre sectores y eliminar lo que se denomina el arbitraje regulatorio.

Y por último, la mirada sistémica de las conexiones entre industria. Por todo ello la CMF integrada es un regulador más potente que la suma de las partes.

Una vez que la CMF apruebe su modelo organizacional de régimen, se podrán aprovechar al máximo las potencialidades de la integración.

Proyecto de resolución bancaria considera banco bueno-banco malo

La CMF presentó un plan estratégico en medio de la crisis, ¿cuál es el foco?

-Potenciar las capacidades de la CMF para que pueda cumplir mejor con su mandato y aprovechar mejor los beneficios de la integración. Hay un conjunto de proyectos que van en estas direcciones. El plan estratégico es una decisión muy sólida de avanzar a una gestión por resultados en la CMF y promover accountability. Sacar este plan en medio de la crisis es una decisión muy fuerte del consejo, que muestra que lo urgente no deja de lado lo importante.

¿Cuáles son los proyectos claves?

-Las normas de Basilea estarán todas listas de aquí a un par de meses y, por lo tanto, viene todo un trabajo de implementarlas a partir de 2022. Ese es un proyecto clave, que los bancos la internalicen de a poco. Eso se postergó, pero ya el hecho de que estén publicadas es una señal potente. Dentro de Basilea, la norma de Pilar 2 junto con la política de supervisión integrada -que son proyectos de la CMF- son dos piezas que en conjunto generan el mayor cambio de supervisión de los últimos 50 años, con un enfoque de supervisión orientado al capital.

Las iniciativas legales contempladas en el plan estratégico más importantes para completar las facultades de la CMF figuran el proyecto de capital basado en riesgo de seguros, que es un proyecto que se lo mandamos a Hacienda hace dos años. El proyecto de ley antiabusos contempla varias iniciativas relevantes que aumentan el poder sancionatorio de la CMF frente a temas como proveer información falsa al mercado, periodos de bloqueos para información privilegiada, los denunciantes anónimos, entre otros. El Congreso no ha avanzado en esa materia. Un tercer tema es la resolución bancaria. La CMF tiene un proyecto listo, pero estamos esperando la oportunidad para presentarlo a Hacienda. También se requiere un marco regulatorio adecuado de las Fintech y el último proyecto es el de conglomerados financieros.

¿Cuál es el énfasis de ese proyecto de resolución bancaria?

-Hay una serie de herramientas en la experiencia comparada en el caso que un banco entre en situación de insolvencia. Existen figuras como banco bueno y banco malo, banco puente, rescate interno. Son todas herramientas que el regulador debe tener y que no están sobre la mesa. Como se dice, just in case.

¿Qué debería incorporar el de conglomerados financieros?

-Ordenar los conglomerados financieros, separando la parte financiera de la no financiera. Esto significa que para toda la parte financiera del conglomerado se tiene una matriz o holding común que está separada de los negocios no financieros del conglomerado. Lo segundo, tener facultad para pedirles capital o liquidez al conglomerado. Hoy hemos mejorado mucho nuestra capacidad de supervisar conglomerados, pero no tenemos facultades para pedirles capital.

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