Agujero de ozono es ahora más grande que la Antártica y podría afectar precipitaciones en el sur de Chile en primavera y verano

Mapa del agujero de ozono sobre el Polo Sur el 15 de septiembre de 2021. Imagen: Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus / ECMWF

Un nuevo informe del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus, en el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, indica que está temporada ha crecido más que la Antártica en la última semana.




La franja de gas de la atmósfera que protege a la Tierra de los daños de la radiación solar, la capa de ozono es muy frágil. Por décadas el uso de compuestos sintéticos, como los clorofluorocarbonos, ha contribuido a la formación de agujeros en ella, ya que pueden llegar a la estratosfera donde se descomponen y liberan átomos de cloro que destruyen las moléculas de ozono.

No podemos sobrevivir sin la capa de ozono. De ella no solo depende la salud de los seres humanos, también de las plantas, los animales, los ecosistemas y las economías. Por ello, desde 1995, el 16 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. La fecha la estableció la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994, con el propósito de con proteger y salvar la capa de ozono.

Hoy en una nueva conmemoración de este día, un nuevo informe del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus (CAMS), indica que está temporada el agujero que se forma anualmente sobre el Polo Sur ha crecido más que la Antártica en la última semana.

Raúl Cordero, doctor en Ciencias de la Ingeniería y académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, explica que cada año, entre agosto y octubre, durante la temporada de primavera del hemisferio sur, el ozono se agota en la región antártica, y el agujero alcanza un tamaño máximo entre mediados de septiembre y mediados de octubre.

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Esa franja de gas de la atmósfera que protege a la Tierra de los daños de la radiación solar, la capa de ozono es muy frágil.

El agujero de este año es ahora mayor que el 75% de los agujeros de ozono anteriores en este punto de la temporada desde 1979, aunque no está claro por qué ha crecido más de lo habitual.

Signos de recuperación

En 2020, el agujero de ozono alcanzó unos 24 millones de kilómetros cuadrados a principios de octubre, que fue relativamente mayor que los años anteriores. Al comienzo de la temporada de este año, el agujero comenzó a desarrollarse de una manera que sugería que tendría aproximadamente el mismo tamaño, pero ha crecido considerablemente durante la última semana.

Este cambio está siendo monitoreado de cerca por el CAMS a través de modelos informáticos y observaciones satelitales. “Por lo que podemos ver, ya no está creciendo muy rápido, pero aún podríamos ver algunos aumentos a principios de octubre”, señaló Vincent-Henri Peuch de CAMS.

Desde que se prohibieron estos compuestos sintéticos en 2003 cuando se firmó el Protocolo de Montreal,se han observado signos de recuperación, lo que sin embargo aún es lento.

No es porque un año sea muy grande o muy pequeño que el proceso de recuperación del agujero de ozono esté necesariamente en peligro. “En el largo plazo la tendencia es que está disminuyendo” acota Cordero. Lo que eso significa, es que si bien se abre todo los años, el tamaño máximo muestra una clara tendencia a la baja, “lo que se ha detectado en la ultima década y se espera que en la segunda mitad del siglo no se abra más”.

El aumento en el agujero de ozono sí tiene efectos. Uno de ellos es que la radiación ultraviolenta presentará valores anómalos en la Antártica.

Pese a ese comportamiento positivo existe una gran variabilidad interanual. Tal como indica Cordero, en 2019 fue muy pequeño, en 2020 el tamaño fue mucho más grande y hoy el tamaño es mayor, “pero este valor no cambia la tendencia positiva”.

Sin embargo, sí tiene efectos. Uno de ellos es que la radiación ultraviolenta presentará valores anómalos en la Antártica.

Además, tendría otra consecuencia indirecta: una caída en las precipitaciones en los meses de primavera y verano. Algo que no está limitado solo a la Antártica, afectaría a todo el hemisferio sur, dice Cordero. “Al aumento de la capa de ozono se le atribuye, en parte, desde inicios de la década de los 80 la tendencia a la baja de las precipitaciones. Tiene efectos en lluvias un agujero extenso y profundo, y hoy significaría una primavera y verano relativamente secos en el cono sur, presiona a la baja a las precipitaciones en el sur de Chile, lo que hace que para nosotros sea muy importante”, aclara.

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