Así era el hábitat y la dieta de los mamíferos que vivieron hace 15 mil años en la Patagonia chilena tras el fin de la era del Hielo

Ilustración de cómo habría lucido parte de la patagonia chilena hace 15 mil años. Crédito: Mauricio Álvarez

Análisis realizado en Pilauco (Osorno) y Monte Verde (cerca de Puerto Montt), dos yacimientos en la Región de Los Lagos que muestran ocupaciones humanas tempranas, permitió determinar algunas características desconocidas hasta el día de hoy.


Chile posee una de las áreas geográficas más importantes para la comprensión del poblamiento temprano en América; la llamada Nordpatagonia occidental. Esta área incluye a Pilauco (cerca de Osorno) y Monte Verde (cerca de Puerto Montt), son dos yacimientos en la Región de Los Lagos que muestran ocupaciones humana de hace aproximadamente 15.000 años.

Contemporáneamente, aquellos humanos coexistieron con los grandes mamíferos de las edades glaciares (por ejemplo, mastodontes, caballos americanos, camélidos, perezosos y ciervos gigantes). Algunos de estos megamamíferos, como los mastodontes, fueron los que cruzaron el canal de Chacao para colonizar la gran isla de Chiloé (Lago Natri y Curaco de Vélez).

Comprender la dieta y hábitat de la megafauna con precisión es fundamental para contextualizar el ambiente y clima en el cuál vivieron nuestros ancestros en el Pleistoceno, señala la investigación de un equipo chileno-español, el que dio a conocer un análisis sobre la dieta y hábitat de la megafauna que vivió en este lugar entre 13.000 a 16.000 años atrás.

Ilustración de los yacimiento analizados. Crédito: Mauricio Álvarez

El estudio, liderado por Erwin González, doctor en Paleontología y académico de la Universidad de O´Higgins, determinó que la megafauna vivió mayormente en áreas boscosas muy parecidas a los bosques actuales de la Región de Los Lagos, pero también en claros de bosque, los cuales fueron utilizados para beber agua y comer pastos para aumentar la calidad de la nutrición. “Desde el punto de vista ecológico, nos ha permitido observar la gran plasticidad dietaria que poseen los mamíferos herbívoros, independiente de la idea de forma-función heredada durante el proceso evolutivo de cada animal”, señala.

El estudio de los mamíferos extintos de Pilauco nos indica que estas reversiones no fueron tan significativas; en su mayoría, los mamíferos vivieron bajo ambientes boscosos y comían hojas, ramas y corteza de árboles. “Sin embargo, hemos detectado también ambientes más abiertos, donde la megafauna se alimentaba principalmente de hierbas y pasto”, añade.

Microfósiles del sarro contenido en los dientes de mastodontes. Muy relevante para determinar un nuevo tipo de hábitat en el ecosistema.

La historia del clima y paisaje de la Patagonia chilena comienza a cambiar profundamente a partir hace 18 mil años cuando los glaciares inician su retroceso. “Este aumento de las temperaturas viene aparejado con una gran expansión del bosque Valdiviano y Nordpatagónico. Sin embargo, entre hace 16 mil y 13 mil años ocurre una serie de reversiones climáticas que pudieron parecerse a las condiciones del Último Máximo Glaciar (entre 26 mil hasta 18 mil años atrás) cuando la mitad de la Región de Los Lagos estaba bajo hielo”, señala González.

¿Cómo lo lograron? El investigador revela que “se analizaron los huesos y dientes fósiles de mastodontes, caballos americanos, perezosos y camélidos gigantes, mediante la biogeoquímica (isótopos estables), fecas y sarro dental obtenidos desde el yacimiento Pilauco. Para darle mayor fiabilidad a las interpretaciones de los datos del pasado, se aplicó el llamado ‘principio actualista’. Éstos paleo-datos fueron contrastados con aquellos procesos biogeoquímicos que están operando en los ecosistemas boscosos de hoy en día”.

Así, se examinaron individuos actuales de la especie de ciervo Pudu puda (esmalte, dentina y fémur) y especies de plantas del bosque templado-lluvioso de la Nordpatagonia. “El resultado más significativo fue el análisis del sarro acumulado en los dientes de los mastodontes. Uno de los individuos analizados mostró un hábitat divergente al patrón dietario ramoneador; comió durante largos 20 o 30 años solo hierbas y pasto”, explica el autor.

Iván Ramírez, uno de los Investigadores responsables del estudio, analizando mastodontes sudamericanos.

Experimentos de campo y de laboratorio

Por otro lado, el estudio tiene importancia arqueológica, ya que, como éstos mamíferos tuvieron interacción directa con los primeros habitantes del territorio chileno, las interpretaciones no solo contextualizan el ambiente de la megafauna, sino que indirectamente insinúan cómo era el ambiente de los pobladores cazadores-recolectores de la Patagonia.

González explica que este estudio demuestra el valor del trabajo interdisciplinario. “Hoy en día, la ciencia moderna no se puede realizar de manera solitaria, ya que los temas son cada vez más complejos de resolver. En nuestra investigación, para lograr resultados precisos participaron veterinarios, paleontólogos, geólogos, botánicos y climatólogos”.

Paleontológicamente, “el método es novedoso, ya que la información que se extrae desde los fósiles la colocamos a prueba mediante experimentos de campo y laboratorio. Desde el punto de vista paleo-ecológico, nos ha permitido observar la gran plasticidad dietaria que poseen los mamíferos herbívoros. Por ejemplo, un caballo perfectamente puede sobrevivir con una dieta no relacionada con su tipo de dentición”, agrega.

La gráfica representa los principales eventos climáticos durante el Último Máximo Glacial y la Última Terminación Glacial en Chile.

Efectivamente, los primeros humanos que ocuparon la Patagonia chilena eran principalmente cazadores-recolectores. “Probablemente, ocupaban el gran porcentaje del día en recolectar frutos y tubérculos. Las actividades de caza quizás eran menos recurrentes por lo peligroso de la tarea, y la alta demanda energética y organizativa para llevarlas a cabo”, señala González.

Una de las preguntas que nos deja el estudio dice relación con cuáles fueron exactamente las adaptaciones que tuvo la megafauna para soportar la variabilidad climática durante cientos de miles de años. “Así, la comprensión de éstas adaptaciones puede iluminarnos para “predecir” futuros escenarios ecológicos para la actual fauna chilena en el contexto del presente cambio global. Entonces, como ya sabemos qué comían y dónde vivían estos animales, ahora podemos comenzar a aplicar más directamente el conocimiento del pasado al ámbito de la restauración ecológica en el contexto del actual cambio climático”, revela el científico.

El sur de Chile ha sido testigo de impresionante hallazgos paleontológicos. El más destacado de ellos, el denominado Chilesaurio.

La investigación también intentó resolver algunas preguntas como por ejemplo, qué fenómeno natural o cultural pudo haber marcado anomalías químicas en los valores del nitrógeno entre los fósiles del sitio Pilauco y otras localidades cercanas con hallazgos de mastodontes. Así como cuáles fueron exactamente las adaptaciones que tuvo la megafauna para soportar la variabilidad climática durante miles de años.

El estudio fue publicado en Quaternary Research y financiado por un proyecto Fondecyt Postdoctoral de la ANID, por el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (Tarragona, España), la Universidad Autónoma de Barcelona (España) y la Universidad de O`Higgins.

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